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En las postrimerías del año 2009 nos
toca en suerte pasar revista a
lo que ha sido el espacio de
celebración por el aniversario
50 del Instituto Cubano del Arte
e Industria Cinematográficos
(ICAIC), primera institución
cultural creada por la
triunfante Revolución Cubana.
Ovacionar este cincuentenario,
con el propósito de reconocer el
esfuerzo de creadores, artistas,
técnicos y especialistas del
cine, destacar los logros
obtenidos y, de modo especial,
definir y proyectar lo que aún
queda en la distancia del
horizonte, constituyen los
propósitos esenciales de las
congratulaciones y los festejos
acontecidos fuera y dentro de
Cuba.
Mientras se estrenaban
sucesivamente El cuerno de la
abundancia, epítome de la
comedia costumbrista a lo Juan
Carlos Tabío; Los dioses
rotos, reciclaje del mito
Yarini de acuerdo con el
debutante Ernesto Daranas;
Ciudad en rojo, el segundo
largometraje que dirige una
mujer (Rebeca Chávez) y La
anunciación (puesta al día
de Enrique Pineda Barnet, uno de
los principales cineastas del
ICAIC clásico), se informó que
los Estudios de Animación
alcanzaron el récord de 600
minutos de producción; el Premio
Nacional de Cine fue conferido
al compositor Leo Brouwer por su
medular aporte a las bandas
sonoras del mejor cine cubano;
se realizaron los documentales
conmemorativos del aniversario
50 Nunca ha sido fácil la
herejía, y Dentro de 50
años, ambos dirigidos por
Jorge Luis Sánchez; se efectuó
el ciclo Historia de nuestro
cine contada en imágenes, en
el cine Chaplin, organizado por
la Cinemateca de Cuba, que
constituyó un recorrido
representativo por el cine
prerrevolucionario y la
producción fílmica del ICAIC en
ficción, documentales y
animados, hasta la actualidad;
se realizó la exposición de los
cien carteles cinematográficos
más representativos, en la
galería del Centro Cultural
Cinematográfico, y se rindió
homenaje a Héctor García Mesa y
la Cinemateca de Cuba, a los
actores Adolfo Llauradó y
Salvador Wood, al Noticiero
ICAIC Latinoamericano, a los
corresponsales de guerra y a los
40 años del filme La primera
carga al machete y su
realizador Manuel Octavio Gómez.
En los primeros cuatro meses de
2009, además de ocurrir la mayor
parte de las anteriores acciones
—debido a que el aniversario del
Instituto se celebra en marzo—
tuvo lugar también la
cancelación, de conjunto con el
Ministerio de Comunicaciones y
la Federación Filatélica de
Cuba, de una hoja con ocho
sellos conmemorativos; hubo un
ciclo de 12 conferencias, entre
los meses de marzo y mayo, bajo
el título Cine y Revolución
y se organizó la propuesta y
campaña internacional a los
efectos de lograr el registro
del Noticiero ICAIC
Latinoamericano en Memoria
del Mundo, que organiza y
auspicia la UNESCO, condición
que fue oportunamente otorgada
pocos meses después.
En la arena internacional, como
suelen decir algunos
comentaristas televisivos, hubo
muestras con títulos
representativos de todas las
etapas del ICAIC, en Buenos
Aires y todas las ciudades
importantes de Argentina, en
buena parte de los muchos
festivales de cine que acontecen
en Brasil, en Chile, Colombia,
Ecuador, España, Guatemala,
Perú, Puerto Rico, dentro del
marco iberoamericano, y también
en universidades y festivales de
Albania, Alemania, Australia,
Austria, Bélgica, Bulgaria,
Canadá, EE.UU., Finlandia,
Francia, India, Italia, Japón,
Kenya, Korea del Norte, Noruega,
República Checa, Rumania, Rusia
y Suecia, entre otros países y
comunidades culturales que
decidieron festejar la fundación
de una cinematografía nacional
legítima, indiscutiblemente
valiosa y singular en el
contexto del llamado Tercer
Mundo.
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Entre otros acontecimientos
relevantes debe mencionarse la
entrega de la Categoría Especial
Profesor de Mérito al destacado
cineasta Rogelio París Ramírez,
por el Instituto Superior de
Arte (ISA) por su extensa
trayectoria como Profesor
Titular de Cine del Instituto y
por el valor de su obra
artística, reconocida nacional e
internacionalmente.
Como
documentalista y director de
cine, es el autor de obras
emblemáticas como Nosotros la
música, La Batalla de
Jigüe, Patty Candela,
Leyenda, Algo más que
una medalla, Caravana
y Kangamba. El
otorgamiento de la más alta
condición docente del Ministerio
de Educación Superior fue
considerado un acto de justicia
de la Facultad de los Medios de
Comunicación Audiovisual, que
así reconoció muchos años
dedicados no solo a la creación
artística, sino a la enseñanza
de la creación. “No estamos
evaluando a Rogelio como
cineasta —puntualizó el rector
del ISA— estamos reconociendo su
estatura como maestro y eso es
algo con lo que se honra el
Instituto”.
Otro reconocimiento importante
para nuestros creadores del cine
tuvo como protagonista a
Juan Carlos Tabío, a propósito
del homenaje que le rindió el 18
Festival de Cine y Culturas de
América Latina, celebrado en la
ciudad francesa de Biarritz,
donde concursó y alcanzó el
premio del público El cuerno
de la abundancia, que
recibió similar reconocimiento
en los festivales de Lima y
Cartagena.
El
premio para El cuerno de la
abundancia en Biarritz se
convirtió en feliz colofón de
siete días de homenajes al
séptimo arte cubano. El cineasta
fue una de las figuras
indispensables de la cita, con
la presentación de una
retrospectiva de su obra que
incluyó a Demasiado miedo a
la vida (Plaff), Lista de
espera, y las emblemáticas
Fresa y chocolate y
Guantanamera. Tabío adelantó
que tiene el compromiso
inmediato de filmar uno de los
cinco cuentos que comprenderá el
filme Amores prohibidos,
en el cual estarán otros cuatro
directores cubanos: Enrique
Pineda Barnet, Jorge Luis
Sánchez, Fernando Pérez y Juan
Carlos Cremata.
También, en la capital
cubana se inauguraron las
oficinas de la Muestra
itinerante de cine caribeño, que
dirige el cineasta cubano
Rigoberto López, y ese fue el
motivo de que se reunieran en
Cuba los actores norteamericanos
Harry Belafonte y Danny Glover,
nombrados respectivamente
presidente del Comité
Internacional Asesor, y el
segundo presidente de Honor.
Abel Prieto, ministro cubano de
Cultura, destacó el talento y la
ética que distinguen a los dos
reconocidos artistas, y subrayó
los valores del proyecto del
cine itinerante caribeño, que
nos hace, precisó, mirarnos cada
vez más como hermanos. De la
importancia estratégica de la
realización de esa muestra anual
de cine del Caribe habló
Belafonte, quien reveló que
espera cumplir en esa junta
asesora atrayendo a otros
artistas para convertirlo en un
tributo de carácter global.
Glover, por su parte, agradeció
a la Organización de Naciones
Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) el
apoyo a ese esfuerzo que incluye
el reconocimiento a la diáspora
africana. Tanto Belafonte como
Glover son reconocidos por su
activismo en materia de derechos
humanos, su defensa de la
Revolución Cubana y la promoción
de las culturas de raíces
africanas que ambos comparten.
La iniciativa de la Muestra,
presentada en 2007, cuenta ya
con “espejos” en 31 países del
área.
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Bajo el lema de “Los filmes
abren ventanas a los países, a
la gente y a las culturas”, tuvo
lugar desde el 30 de septiembre
hasta el 4 de octubre, la 17
edición del Providence Latin
American Film Festival (PLAFF
2009), EE.UU., que este año se
concentró en el audiovisual
cubano, o que tratara la
realidad nacional. El programa
incluyó la muestra competitiva
de óperas primas, varios forum
con la participación de
invitados y cineastas, y la
exhibición de una muestra
completa de carteles cubanos del
ICAIC. El festival se inauguró
con Los dioses rotos,
escrita que al final alcanzó los
galardones a la mejor música
(Juan Antonio Leyva y Magda Rosa
Galbán) y dirección de arte
(Erick Grass).
Entre los filmes seleccionados
hubo obras de ficción y
documentales como Now; Hanoi,
martes 13; Ciclón (Santiago
Álvarez); Muerte al invasor;
Los sobrevivientes (Tomás
Gutiérrez Alea), y obras de
Nicolás Guillén Landrián (Ociel
del Toa, Coffea arábiga),
Manuel Octavio Gómez (La
primera carga al machete) y
Sara Gómez (De cierta manera),
entre otros imprescindibles para
la cinematografía nacional.
Providence incluyó también una
muestra antológica de
producciones generadas por la
Escuela Internacional de Cine y
Televisión de San Antonio de los
Baños, con títulos rodados en
Cuba como Pucha vida,
Oda a la piña, Yo dual,
Filiberto Atlántico
y El año del cerdo.
Pocos días después que se
supiera sobre los premios en
Providence, se dio a conocer que
Los dioses rotos sería la
propuesta de Cuba para optar por
la candidatura del premio Oscar,
cuya ceremonia de premiación se
llevará a cabo el 7 de marzo de
2010. La designación oficial de
la película por parte del ICAIC
es el inicio de un largo
recorrido, en el cual la
producción debe primero ser
aceptada, después
preseleccionada, luego nominada
y solo entonces habrá entrado
entre las cinco elegidas que
pueden ganar el Oscar en el
apartado de Mejor Película de
habla no inglesa.
También en EE.UU. fue premiado
el documental
Titón, de La Habana a
Guantanamera,
realizado por la actriz cubana
Mirtha Ibarra, que obtuvo
Mención Especial en la sección
de Documentales, y el Premio del
Público en el XIII Festival
Internacional de Cine Latino de
Los Angeles, EE.UU. (LALIFF). El
documental trata sobre la vida y
obra del realizador Tomás
Gutiérrez Alea (Titón,)
considerado uno de los nombres
imprescindibles del cine
contemporáneo de la Isla y
director de laureadas películas
como La muerte de un
burócrata, Memorias del
subdesarrollo, La última
cena, Una pelea cubana
contra los demonios, Los
sobrevivientes, Fresa y
chocolate y Guantanamera,
todas las cuales son hitos que
el documental recorre con
emotividad y detallismo.
Y hablando de cineastas que
realizan su primera o segunda
película: Esteban Insausti ha
sido catalogado por más de un
conocedor como uno de los más
prometedores del cine cubano a
partir, sobre todo, de sus
documentales Las manos y el
ángel o Existen.
Ahora nos entrega su, largo
tiempo aguardado, primer
largometraje de ficción; se
titula Larga distancia y
relata una historia vertebrada
en torno a los amigos lejanos y
a la posibilidad de reinventar a
los ausentes. La trama también
se relaciona con la soledad, uno
de los temas preeminentes en
Luz roja, el tercer corto de
Tres veces dos, cuyo
erotismo y visualidad tanto
dieran de qué hablar en su
momento. Alejandro Pérez se
encargó de la fotografía; de la
música, X Alfonso; y a la cabeza
del reparto descuellan Alexis
Díaz de Villegas y Zulema Clares,
los mismos intérpretes que
expresaron con elocuencia el
aislamiento, la incomunicación y
el desamparo en Luz roja.
Pleiesteichon
constituye el primer
largometraje de ficción dirigido
por Ian Padrón (Fuera de liga)
y también la primera producción
audiovisual de la famosa
compañía teatral infantil La
Colmenita. Con producción del
Ministerio de Cultura, la
Televisión y los Estudios de
Animación ICAIC, el filme está
dirigido a los niños, aunque el
director ha manifestado su
aspiración de que el mismo
también provoque una reflexión
en los adultos sobre las
necesidades de los pequeños.
Precisamente, el curioso título
es una trascripción fonética de
Play Station, el popular sistema
de juegos electrónico para niños
y adolescentes. Padrón es
también el autor del argumento y
colaboró con Felipe Espinet en
el guión de la cinta. La
dirección de fotografía estuvo
al cuidado de Alejandro Pérez,
la dirección de arte fue
realizada por Vivian del Valle.
El nutrido elenco de este nuevo
largometraje del ICAIC estuvo
integrado por Andy Fornaris,
Ernesto Escalona, Luis Alberto
García, Blanca Rosa Blanco,
Claudia Alvariño, Miriam
Socarrás, René de la Cruz, Omar
Franco, Pedro Fernández, Herón
Vega, Rigoberto Ferrera y Raúl
Pomares.
También en septiembre, y
producida por el ICAIC, empezó a
rodarse La piscina, el
proyecto ganador del premio al
Mejor guión en la 7ma. Muestra
de Nuevos Realizadores. Su
guionista, Abel Arcos Soto, es
actualmente estudiante de la
EICTV. Este mediometraje de
ficción será dirigido por Calos
M. Quintela, recién graduado en
la especialidad de dirección en
la FAMCA, quien ganó con su
corto de ficción Stand-by
el Gran Premio Luces de la
ciudad en el Almacén de la
Imagen 2006. La historia
transcurre en un día, en una
piscina, donde cuatro
adolescentes discapacitados y su
profesor de natación mostrarán
cómo es que ellos se relacionan
dentro de ese espacio,
convirtiéndolo así en el lugar
donde siempre quisieran
permanecer.
Entre los acontecimientos de
2009 quedará, sin duda, el
estreno, en septiembre, de la
serie documental Beny Moré,
la voz entera del son,
dirigida por Jorge Luis Sánchez
y producida por el ICAIC. El
acercamiento al ser humano
predomina en el tratamiento de
esta serie biográfica y
reflexiva que quiso entregar un
retrato sutil del artista mítico
desde la descripción de su
conducta, personalidad y talento
nato. Lajas mi rincón querido,
Dos ciudades que son como
hermanas, Qué banda tiene
usted y Te quedarás,
son los títulos de las cuatro
partes que abarcan la vida del
Bárbaro del Ritmo desde su
infancia en Lajas, Cienfuegos
hasta su muerte en La Habana en
1963, incluyendo su paso por
México DF y Caracas. Concebida
para la televisión, cada
capítulo tiene una duración de
27 minutos donde testimonian
personalidades como El Conde
Negro, Ibrahim Ferrer, Chucho
Valdés, Generoso Jiménez, Tony
Camargo, Benny Santos, Bebo
Valdés, Tongolele, Amalia
Aguilar, entre otros que
compartieron la vida profesional
y sentimental de Bartolomé
Maximiliano Moré.
En cuanto a los rodajes, entre
septiembre y octubre se
encontraban en plena producción
tres nuevas producciones
cubanas, todas ellas inspiradas
en originales literarios:
Boletos al paraíso, La
casa vieja y Afinidades.
La primera cuenta con dirección
y coguión de Gerardo Chijona (Adorables
mentiras, 1991; Perfecto
amor equivocado, 2003), es
coproducción en la que
intervienen el ICAIC, la casa
productora española Malas
Compañías SL, y el programa
Ibermedia, a partir de la idea
original del libro
Confesiones de un médico,
escrito por el Dr. Jorge Pérez,
que reúne el testimonio de
pacientes atendidos por él en
momentos que ejercía como
director del sanatorio para
enfermos de VIH SIDA. Chijona
optó por actores muy jóvenes
como Mirielis Cejas, Héctor
Medina, Dunia Matos, Saray
Vargas, Fabián Antonio Mora y
Ariadna Muñoz, aunque también
tendrá en papeles importantes a
los experimentados Enrique
Molina, Paula Alí, Osvaldo
Doimeadiós, Alberto Pujol y
Blanca Rosa Blanco. El crédito
de guión de Boletos al
paraíso es para el propio
Chijona, junto con Francisco
García y Maykel Rodríguez,
mientras que la fotografía
estará a cargo de Raúl Pérez
Ureta, la dirección de arte de
Lorenzo Urbistondo y el director
de producción será Evelio
Delgado.
Lester Hamlet se decidió por
La casa vieja, obra teatral
homónima de Abelardo Estorino,
con guión del propio director y
Mijail Rodríguez, para realizar
su primer largometraje de
ficción. El filme también
constituye un homenaje a Raquel
Revuelta; cuya interpretación
del personaje de Laura, en la
puesta de Berta Martínez de
1965, ha quedado como una
referencia obligada en el teatro
cubano clásico. El espléndido
equipo de actores lo integran
Yadier Fernández, Daisy
Quintana, Isabel Santos, Susana
Tejera y Manuel Porto, entre
otros. La producción estará en
manos del ICAIC, con la
participación de la Asociación
Hermanos Saíz y el apoyo del
Fondo Cubano para la
Cinematografía, entidad del
Ministerio de Cultura de Cuba
que inaugura su actividad con
este filme. La filmación se
realizó fundamentalmente en unas
pocas locaciones del poblado de
Santa Fe, al oeste de la
capital.
Los protagonistas de Fresa y
chocolate, Jorge Perugorría
y Vladimir Cruz repiten la
experiencia de trabajar juntos
en el cine —recordar también
Lista de espera y El
cuerno de la abundancia—
esta vez codirigen Afinidades,
coproducción entre la española
Hispafilms, España y el ICAIC,
basada en la novela Música de
cámara, del escritor cubano
Reinaldo Montero. El guión para
cine es de Vladimir Cruz, quien
además tendrá uno de los roles
protagónicos, junto con
Perugorría y a la actriz
española Cuca Escribano. La
joven Gabriela Griffith,
graduada de la ENA, completa el
cuarteto de protagonistas. La
dirección de fotografía estará a
cargo Luis Najmías y la música
de Silvio Rodríguez, con la
participación especial de Omara
Portuondo. Afinidades
refleja conflictos íntimos del
mundo contemporáneo como el
vacío y la irracionalidad ante
los cuales la única salida
parece ser los instintos
elementales y el sexo.
Y para cerrar el año, llegaron
los estrenos cinematográficos
que propone, regularmente, el
Festival Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano. Dos
largometrajes de ficción
dirigidos por consagrados
(Daniel Díaz Torres con
Lisanka y Juan Carlos
Cremata vía El premio flaco)
conformaron la representación
cubana que, de seguro, llegará a
las pantallas de estrenos
durante los primeros meses de
2010. Lisanka se nombra el
personaje protagónico en la
película homónima, que cuenta
una historia de amor (y desamor)
entre un soviético y una cubana,
en tiempos de guerra,
exactamente los meses de la
Crisis de Octubre, cuando se
fortaleció la relación entre
cubanos y soviéticos. Con la
colaboración de Ibermedia y
Mosfilm (cuyo emblema del obrero
y la koljosiana resultaba
promisorio de placer para unos,
y el anuncio de “clavos”
insoportables para los menos
abiertos a lo diferente)
Lisanka quiere ser
también una comedia agridulce,
inspirada en el cuento titulado
En el kilómetro 32,
del cubano Francisco González,
quien también participó junto
con el director y con Eduardo
del Llano en la creación del
guión.
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El premio flaco
es versión de Juan Carlos
Cremata a partir de la célebre
obra teatral escrita por Héctor
Quintero, de cuyas piezas
teatrales se siente deudor el
cineasta, ampliamente reconocido
dentro y fuera de Cuba por
Nada y Viva Cuba. La
trama acontece en una sola
locación, una barriada pobre
donde vive Iluminada Pacheco,
quien encuentra un regalo del
azar que cambia su vida.
Mientras alistaba El premio
flaco, cuya presentación
especial aconteció el 20 de
octubre, Día de la cultura
cubana, Cremata descubrió la
puesta en escena de Carlos
Celdrán a partir de Chamaco,
que se acerca a ciertos traumas
de la familia cubana y descubre
la procacidad y sordidez de la
prostitución masculina. Cremata
se sintió motivado por lo que
llama la presencia de “una
tragedia griega en la realidad
cubana contemporánea”, y así
decidió arriesgarse y realizar,
al mismo tiempo, ambas
películas, la primera pensada en
tanto comedia retro, luminosa y
medio estática, al estilo de la
televisión de los años 50,
mientras que la visualidad de
Chamaco es mucho más
alternativa, complicada y
nocturna. Mientras aguardamos
por el estreno de estas dos
versiones cinematográficas de
obras teatrales, Cremata
proponía, en la sala Adolfo
Llauradó, durante todo el mes de
octubre, de su puesta en escena
a partir de El malentendido,
obra de Albert Camus que cuenta
cómo un destino no solo ciego,
sino también tremendamente
cruel, convierte en criminales a
seres inocentes.
Para culminar este resumen de lo
más destacado que ha ocurrido en
el cine cubano, puede tomarse en
cuenta que justo ayer, los
críticos y periodistas
nacionales decidieron cuáles
eran, según su especializado
parecer, las mejores películas
exhibidas en Cuba durante el
año. Quedaron en la selección
La ola (Die Welle,
Alemania, Dennis Gansel), La
teta asustada (Perú-España,
Claudia Llosa), Anticristo
(Antichrist,
Dinamarca-Suecia-Francia-Italia,
Lars von Trier), El secreto
de sus ojos
(Argentina-España, Juan José
Campanella); La Nana
(Chile-México, Sebastián Silva),
El lector (The Reader,
EE.UU.-Alemania, Stephen
Daldry), La duda (Doubt,
EE.UU., John Patrick Shanley),
¿Quién quiere ser millonario?
(Slumdog millionaire,
Reino Unido-EE.UU., Danny Boyle
y Loveleen Tandan), Un cuento
de Navidad (Un conte de
Nöel, Francia, Arnaud
Desplechin) y Los girasoles
ciegos (España, José Luis
Cuerda).
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En cuanto a las obras cubanas
seleccionadas, quedaron los
documentales Beny Moré: la
voz entera del son (Jorge
Luis Sánchez), Close Up
(Damián Saínz y Roger Herrera),
Titón: de La Habana a
Guantanamera (Mirtha
Ibarra), La marea
(Armando Capó Ramos), Una
historia en blanco y negro
(Gloria Argüelles) y Tacones
cercanos (Jessica
Rodríguez). La mejor animación
fue Veinte años, de
Bárbaro Joel Ortiz, el mejor
largo El premio flaco, y
el mejor corto Brainstorm,
de Eduardo del Llano.
Con la selección de los mejores
filmes exhibidos en Cuba, y la
celebración de los 20 años de
La bella del Alhambra, el
ICAIC concluyó un año difícil,
complejo; pero está a la vista
que fueron mayores los triunfos
y los proyectos de futuro que la
oscuridad y los reveses. Hay
razones de sobra para brindar,
sin ironías ni candidez
excesiva, por un mejor 2010. |