Año VIII
La Habana

26 de  DICIEMBRE
de 2009
al 1ro de ENERO de 2010
 

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Palabras agradecidas para el Centro Pablo

Teresita Fernández • La Habana

Fotos: Cortesía del Centro Pablo

 

Me siento muy bien cuando estoy cantando donde hay corazones, por eso canto para los niños, porque ellos no los han perdido todavía.


En el Centro Pablo me sentí muy cómoda cuando hice mi concierto porque la gente fue muy amable, muy cariñosa conmigo desde Víctor —al que conozco desde los comienzos—. Pienso que el trovador, empezando por mi maestro y por las cosas que aprendí en mi casa, siempre ha sido como los antiguos juglares: pobre, nómada y libre.

Gracias a la Revolución hoy tenemos un sueldo, pero realmente el espíritu del trovador es el de los antiguos juglares, que dicen lo que sienten, porque si no explotan. Se dice lo que se siente y se dice para la gente que escucha: eso es lo que es A guitarra limpia.

A guitarra limpia es un espacio para los jóvenes trovadores. Me sentí muy orgullosa de que me hayan tenido en cuenta entre los jóvenes porque realmente estoy vieja por fuera pero por dentro estoy muy joven, soy casi una niña. Me sentí muy bien en el concierto, inclusive, en el medio ambiente, entre las hojas de yagrumas, los niños, la gente de todas las edades.

No quiero que esto sea una crítica para otros modos de cantar, porque son otros modos, otros estilos... pero es todo eso del proyecto, del disco, y en eso he tenido mucha culpa, pues he sido un poco vaga y me he rezagado en ese aspecto. Primero porque soy maestra, y al estilo de los maestros ambulantes... me gusta coger la guitarra y decir un montón de cosas que quizá en la escuela no hubiera tenido tiempo ni oportunidad de decir. Por eso me considero una maestra que canta, pero en A guitarra limpia, encontré un modo cómodo, un estilo muy mío, y un público atento, amoroso, receptivo, crítico.

Pienso que A guitarra limpia es un gran espacio. Estoy muy agradecida del amor y el calor que recibí, y pienso que los jóvenes también se sienten bien allí. Ese espacio va a seguir porque siempre habrá cosas que decir, cada vez hay más cosas que decir y me gusta mucho porque A guitarra limpia y los trovadores de ese espacio se empatan con los pájaros campanas de Centroamérica, con los payadores argentinos, con todos los que en el mundo entero no tienen un sueldo como nosotros, y se suben en las guaguas a cantar cosas bellísimas que están en las plazas, como estaban los viejos trovadores.

Así que mi mayor respeto para los viejos trovadores y mi mayor amor para todos los que vayan surgiendo, que cada vez serán más... Gracias al Centro Pablo, gracias a Víctor, a Mari Hué, a María, a todos los que han tenido que ver con este espacio, y muy buena suerte. Ah, el espacio es pequeño, es muy hermoso, pero es pequeño porque cada vez vendrán más, no solamente los trovadores sino otros espectáculos y hará falta ampliarlo. No es lo mismo Teresita Fernández cantando "El gatico Vinagrito", que cantando una canción de amor, que cantando "El Ismaelillo", de José Martí.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600