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Los cuerpos
La habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario,
aunque:
los cuerpos y sus formas los cuerpos y sus instrumentos
los cuerpos y sus razones, harán a veces alguna
diferencia.
El cuerpo irrumpe el equilibrio cotidiano.
El cuerpo adultera las sacras y comunes leyes de la
semejanza,
deja de ser –entonces- como cualquier otra
la habitación de la suicida:
las cortinas relajadas o precisas
los viejos zapatos en el clóset
la lámpara tímida ante la oscuridad nocturna
la mesita de noche, que también será mesa de día
el amanecer que ronda y agasaja las ventanas
la tarde que se despide y mira de reojo
la silla intacta frente al librero adusto,
Missael sonriendo en una foto: todo se trastoca.
En este albergue los objetos me guarecen,
ellos son mi carta explicatoria,
dile a mis amigos que no los abandonen,
que los posean y coloquen en sus casas
que ellos
sus hijos
y los hijos de sus hijos los posean
y coloquen en sus casas.
Sé que ya una palabra mía no bastará para sanarte
pero abre la puerta, no tengas miedo
la habitación de una suicida es como cualquier otra
aunque pretendamos pensar siempre lo contrario.
Nocturno marino
Detrás de todo gran amor la nada acecha
Oscar Hahn
Tomada de tu mano
hacia el mar
destino cierto a una muerte, voy.
Camino
sobre las aguas
y miro las aguas
con estos ojos de llanto aún no vertido.
La luna
acude
voraz a nuestros cuerpos
queda, entonces,
la contemplación y el silencio,
un rito de pulmones sosegados
entre el oleaje luminoso de la noche.
Nuestros pasos nuevos pasos
ávidos peces
veloces
se confunden.
De prisa, de prisa, hacia el fondo…
… después de todo, de toda fe, de todo amor, toda
palabra
la nada acecha. Cierto.
Pero yo, enamorada,
hacia el lecho de los amantes submarinos
me dirijo.
Indicaciones para no sufrir
Tome sus píldoras como el psiquiatra lo ordena.
Intérnese parcialmente en un centro de rehabilitación
para el alcohol y otras drogas. Prohibidas quedan las
emociones de cualquier tipo, sobre todo aquéllas
derivadas de asuntos amorosos.
No – haga – Nada
La inercia es esencial en estos casos.
Repita todas las mañanas al despertar la siguiente
letanía:
Hoy es el día que puedo salvarme de mí misma.
Hoy es el día
que puedo salvarme de mí misma.
Hoy es el día que puedo salvarme
de mí misma.
Hoy
es
el
día
que
puedo
salvarme
de
mí
misma.
Alejandra Sequeira (Nicaragua, 1982): Realizó estudios
de Derecho y ha obtenido diversos premios en concursos
universitarios de su país, como el Premio Alma Máter en
el X Festival Interuniversitario 2001 y el Premio en el
VIII Certamen de Poesía de la Universidad Politécnica de
Nicaragua 2004, entre otros. En 2006 obtuvo mención en
el IV Concurso Nacional de Poesía Mariana Sansón,
convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras.
Su volumen Quien me espera no existe fue
seleccionado para su publicación en el Concurso
Editorial 2006 del Centro Nicaragüense de Escritores.
Poemas suyos han sido incluidos en las antologías
Poetas, pequeños dioses (2005), Mujeres de Sol y
Luna (2007) y Vértigo de los aires (2007). |