Año VIII
La Habana
2009

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El turno de Guantánamo
Amado del Pino • España

Casi todos los días reviso los resultados de la pelota cubana. Son juegos que no podré ver pero voy llevando el ritmo del campeonato y sacando mis cuentas de aficionado. Por suerte en el verano se dio un campeonato —mitad entrenamiento, mitad torneo— en el que  pude ponerles rostro a muchos jóvenes peloteros que hasta ahí solo eran nombres en las informaciones.

Este año se está produciendo una deseable sorpresa. El equipo de Guantánamo ha arrancado delante en la tabla. El nombre de esta provincia cubana, la más oriental, es muy conocido en el mundo por la terrible cárcel que aloja la Base Naval de EE.UU. y por los clamores y plazos acerca de su cierre. Guantánamo es mucho más que esa referencia, pero de las bellezas de esa región cubana, el acento fuerte y un poco cantado de sus habitantes se sabe bien poco en Europa u otros confines del mundo.

En Guantánamo he pasado muy buenos ratos en mis tiempos de intenso periodismo. Recuerdo conciertos, temporadas teatrales, viejos amigos y rones largos. Ahora que escribo con bastante frío, bien me vendría ese sol despiadado y el calor —muchas veces excesivo— que se gastan casi todo el año los guantanameros.

El equipo de béisbol ha sido casi siempre sotanero, usufructuario de los últimos lugares. Tuvo buenos peloteros y técnicos. Alguna vez he contado mi encuentro —durante un Festival de Tríos— con Peña, un hombre alto y bueno que fue el artífice del entrenamiento de los lanzadores en toda la región oriental. Para los que tienen la carencia de no saber nada del deporte nacional de los cubanos les aclaro que los de esta región tenían excelentes bateadores, esos que se ven en las películas americanas dándole muy duro a la bola y recorriendo eufóricos las bases; pero solía faltarles un buen cuerpo de pitchers o lanzadores; esos que tiran la bola de forma inteligente para que el señor del bate, el madero, el garrote en la mano no adivine la blanca pelota.

Leo un trabajo de Sigfredo Barros —sabio en béisbol y poseedor de una excelente prosa periodística— en el que me muestra un rostro nuevo del pitcheo en Guantánamo. El muchacho es de Imías, uno de los municipios más lejanos y humildes de Cuba. Ahí está en la foto, haciendo los movimientos clásicos de su posición, dispuesto para abrir el próximo juego y derrotar a los vanidosos Industriales, el equipo de la capital del país. Me tapo bien para que el frío no me inmovilice y poder aplaudir al sorprendente equipo de Guantánamo.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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