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Facebook es un fenómeno
mediático y una rápida lectura
por las secciones dedicadas a la
tecnología de los principales
medios de comunicación, permite
apreciar cómo la red social más
grande de la historia, que ya
superó los 350 millones de
usuarios, ocupa titulares de las
más disímiles maneras.
Los temas relacionados con
Facebook y publicados en la
prensa pueden ser tan banales
como el norteamericano que
actualizó su perfil y en lugar
de “comprometido”, situó
“casado” justo en el mismo
momento en que su mujer daba el
sí definitivo ante un cura en
una iglesia o las decenas de
grupos que se crean diariamente
a los que los usuarios deciden
unirse, en ocasiones sin saber a
ciencia cierta de qué se
debatirá en esos grupos.
Quizá la polémica más compleja
en la que está envuelta Facebook
sea su muy esperado cambio en
las políticas de privacidad de
cada internauta. Por muchísimo
tiempo se ha hablado sobre los
problemas de seguridad y los
perfiles falsos en la red.
Los escándalos han estallado de
disímiles maneras: el futbolista
Alessandro del Piero apareció en
una información falsa vinculado
a grupos neonazis italianos;
mientras, una mujer perdió su
empleo cuando colocó fotos de
sus vacaciones cuando para su
jefe ella estaba enferma en
casa. Los usuarios demandaban
cada vez con más fuerza
modificaciones que incluyeran la
posibilidad de seleccionar
quiénes podían leer lo que ellos
colocaban voluntariamente en
línea.
Esos cambios finalmente llegaron
y la red ofrece un sistema de
control de la privacidad de los
contenidos mucho más efectivo.
Antes, cuando alguien decidía
publicar un texto, foto o video,
pues esto podía ser visto por
los amigos del usuario, los
amigos de los amigos y hasta por
redes enteras. Es cierto que era
posible restringir el acceso;
pero el método resultaba muy
complicado y había que visitar
una página de configuraciones en
la que el internauta podía
“perderse”.
Con el nuevo sistema, el usuario
puede decidir con mayor
facilidad quién (o quiénes)
tendrán el derecho de acceder a
cada información publicada:
amigos, los amigos de esos
amigos o todo el mundo. Como
casi siempre sucede, a muchos la
iniciativa de mayor
personalización les pareció
bien; otros consideraron que es
insuficiente.
En medio de las discrepancias
por estos cambios en las
políticas de privacidad, también
por el aumento del valor de las
acciones de Facebook —ahora la
empresa está valorada en más de
9 500 millones de dólares—, el
famoso actor norteamericano
Kevin Spacey, siempre recordado
por su rol en el filme
American Beauty, anunció que
era de uno de los productores
ejecutivos de la primera
película sobre la historia de
Facebook.
Si para lograr la aceptación de
un proyecto los estudios
cinematográficos pueden demorar
meses, incluso años, la idea de
llevar a la pantalla grande la
creación de Facebook fue
aprobada en muy corto plazo de
tiempo y el financiamiento
tampoco fue un problema. Nadie
ha aclarado si la red social
hizo algún aporte; aunque la más
elemental regla del marketing
nos lleva a creer que sí
invirtió y tal vez mucho en una
película que pudiera funcionar
mejor que cualquier campaña
publicitaria.
El guión fue escrito por Aaron
Sorkin, un hombre con amplia
experiencia en la televisión, y
está basado en el libro
Billonarios por accidente,
un best-seller de Ben Mezrich.
El argumento no parece muy
complejo: dos jóvenes
universitarios de Harvard,
Eduardo Saverin y el hoy más que
famoso Mark Zuckerberg,
“comprenden” que la herramienta
creada en ese centro para
intercambiar archivos de los
estudiantes pudiera convertirse
en “algo más” y crean en 2004
Facebook.
La película, titulada al menos
por el momento The Social
Network, supuestamente se
estrenará a finales de 2010 y
estará dirigida por David
Fincher, un cineasta reconocido
por obras como El curioso
caso de Benjamin Button o
Zodiac.
Los dos personajes protagónicos
de la historia, Eduardo Saverin
y Zuckerbeg, serán interpretados
por jóvenes actores con algún
reconocimiento por
interpretaciones anteriores:
Andrew Garfield (Leones por
corderos) y Jesse
Eisenberg (Adventureland);
aunque también resalta la
presencia en el elenco de Justin
Timberlake, quien no ha tenido
éxito en su carrera actoral;
pero es una figura muy mediática
y esta característica suya
parece que “convenció” a los
productores que le ofrecieron el
papel de Sean Parker, cofundador
del polémico servicio de
intercambio de información
Napster y uno de los primeros
inversores de Facebook
De seguro la película estará
acompañada de una gran campaña
promocional y no debería
sorprendernos que cuando se
proyecte por primera vez, la
cifra de usuarios inscritos en
Facebook sobrepase los 400
millones. Esta impresionante
cantidad de internautas y la
expectación existente con todo
lo relativo a las redes sociales
ayudarán a que la película
—que
cuenta cómo un joven se apropió
de un proyecto del que no fue su
único creador y llegó a
convertirse en multimillonario—
recaude mucho dinero. Tal vez
una de las partes más
interesantes sea el final, ¿cómo
lo habrá concebido el guionista?
Si Facebook invirtió dinero en
la producción, no es muy difícil
imaginar la conclusión feliz,
con unas palabras “proféticas”
de Zuckerbeg. |