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En una etapa en que la producción
fonográfica nacional ha caído
considerablemente por causa de la crisis
económica, así como por los problemas
específicos dados en la industria
discográfica (no solo cubana sino de
todo el mundo), hay que dar gracias
porque existan proyectos como “Verdadero
complot” y que, aunque sea en pequeña
escala, mantienen viva la posibilidad de
que el melómano interesado pueda
disfrutar de nuevos álbumes dentro del
género o estilo de su predilección.
Es en este contexto que ve la luz el CD
Tanto remar, tercero acreditado a
Silvio Alejandro. Sus anteriores
fonogramas fueron Quedado en La
Habana y Multitudes en la silla.
Los tres poseen la virtud de que no se
parecen entre ellos cuando se les
escucha de conjunto. Cierto que hay una
poética común y los rasgos específicos
que tipifican la manera de componer e
interpretar del trovador habanero; pero
lo interesante es que él ha sabido
cambiar la sonoridad con la que arropa
sus canciones en los discos que hasta
ahora ha grabado.
Silvio Alejandro posee la capacidad de
adaptarse musicalmente a los recursos de
que disponga en cada momento para
hacerse acompañar. Así, por igual, lo
hemos visto con el apoyo de una banda
electrónica, con el auxilio de una
segunda guitarra o con una agrupación
acústica, como acontece en Tanto
remar.
Contentivo de 11 piezas, en el álbum
disfrutamos desde canciones de corte
trovadoresco, alguna de aire brasileño,
hasta una que otra con remembranzas de
nuestra música tradicional, en
particular la guajira y el son. En el
orden de los textos, si bien varios de
estos mantienen la mirada introspectiva
que ha signado la obra del creador desde
sus comienzos, también en ellos se
aprecian preocupaciones de índole
social, como pasa en sus composiciones
“Cualquiera lloraría”, “Monte Habana” y
“Los tiradores”, tema muy popular entre
los trovadictos que se mueven por
distintas peñas en la capital cubana.
Con el respaldo de Rodney Howard
(guitarra); Julio César Amoroso (flauta
y armónicas); Dariel Díaz (percusiones),
Ayi Fernández (voces) y Rosita García
(piano), estamos ante un disco en vivo,
grabado por Manuel Mantecón a partir del
empleo de un mínimo de recursos técnicos
y luego masterizado en los estudios de
la EGREM en San Miguel 410. Muy
equilibrado en su concepción, resulta
una estupenda muestra de que en la
actualidad para dejar registrados
trabajos como este y que tienen desde el
prisma sonoro una calidad aceptable, ya
no se requiere de las grandes
inversiones de antaño.
Catalogable como una producción de bajo
costo desde el punto de vista
financiero, ello no impide que recibamos
un material digno y que responde a los
distintos parámetros con los que suelen
evaluarse los CD.
Así, aunque pequeño, no falta el
plegable con su diseño de portada a
cargo de Helena Arco Martínez,
responsable de la imagen gráfica del
proyecto. Aparecen también los créditos
de los participantes y una nota
informativa escrita por Fidel Díaz
Castro y que permite al potencial
consumidor de la obra tener una idea
somera de quién es Silvio Alejandro y de
cuáles son las intenciones de “Verdadero
complot”, todo lo cual redunda en el
mejor acabado del producto. |