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HACERSE
EL SUECO
Apenas diez días después de ordenar el envío de otros 30 000 soldados a
recrudecer la criminal guerra del imperio en Afganistán, Obama puso
carita de bueno en Oslo para recibir nada más y nada menos que el Premio
Nobel de la Paz.
Y casi con lágrimas en los ojos, admitió: “algunos matarán, otros
morirán”. Lo que no se atrevió a decir, pero igual debería quedar muy
claro para todos, fue: “y yo seré quien dará las órdenes”. |