HACERSE EL SUECO

Apenas diez días después de ordenar el envío de otros 30 000 soldados a recrudecer la criminal guerra del imperio en Afganistán, Obama puso carita de bueno en Oslo para recibir nada más y nada menos que el Premio Nobel de la Paz.

Y casi con lágrimas en los ojos, admitió: “algunos matarán, otros morirán”. Lo que no se atrevió a decir, pero igual debería quedar muy claro para todos, fue: “y yo seré quien dará las órdenes”.

LA JIRIBILLA. 2009