Año VIII
La Habana
2009

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Leticia
Dame una señal
Joaquín Borges-Triana • La Habana

 

Si uno se da una vuelta por varios de los establecimientos que en Ciudad de La Habana se dedican a la venta de discos o, mucho mejor, visita la pequeña tienda que la EGREM posee en su sede de la calle San Miguel 410 entre Campanario y Lealtad, Centro Habana, puede descubrir numerosas producciones editadas ya hace algún tiempo por nuestras casas discográficas, pero de las que aún es posible adquirir ejemplares. Le aseguro que no pocas maravillas encontrará por esta vía, aunque siéndole absolutamente sincero, también tengo que decirle que hallará una respetable cantidad de bodrios o cuando menos, fonogramas no indispensables.

Entre los álbumes que a lo mejor captan su atención en esta clase de sitio, están los dedicados al pop, un género por el que decididamente la EGREM ha apostado desde hace ya unos cuantos años. Cualquier estudioso de la música en nuestro tiempo sabe que, a escala internacional, como género el pop resulta una de las corrientes sonoras contemporáneas que más se comercializa en todo el orbe.

Incluso, un evento como el Grammy Latino, que supuestamente debería funcionar como un certamen destinado a galardonar la amplia gama de corrientes y estilos englobados en la definición de lo “latino”, en sus más recientes emisiones pareciera haberse convertido tan solo en un concurso para resaltar las producciones que se enmarquen en los límites del pop.

Siguiendo semejante tendencia, en uno que otro establecimiento comercial de la capital cubana, todavía nos encontramos con el primer disco publicado hace unos cinco años por una vocalista que se hace llamar Leticia. Dame una señal es un álbum contentivo de diez temas, la música de los cuales en su mayoría está hecha por Amed Medina, un guitarrista que debutase a inicios de los 90 con Zeus (grupo pionero entre nosotros del power metal), que después tuviese su propia banda denominada A19 y que más cercano en el tiempo se le conoció por su vínculo como figura fundamental en el grupo de respaldo de Carlos Varela o por las producciones que llevase a cabo para los discos del dúo Buena Fe.

Para la confección de las letras de las melodías que aparecen en la opera prima de Leticia, Medina (quien funciona además como productor musical de la grabación) se auxilia de los servicios de Oscar Leyva (vocalista de Luna Negra) y de Carlos Trova, este último un otrora cantautor que se iniciara en las lides musicales en Santa Clara a fines de los 80.

En mi opinión, los mejores momentos de Leticia como protagonista de la grabación aquí reseñada están en “Sin salida” (original de Oscar Leyva) y “Cuando venga la soledad”, dos cortes en los que su desempeño como vocalista resulta digno y a tono con las demandas interpretativas del género por ella abrazado en su primer trabajo discográfico.

En esencia, estamos ante un álbum que se ajusta al pop más ligero y sin pretensiones de carácter conceptual. Son piezas que buscan captar la atención de un público joven y para ello se apela a la programación de teclados, a sencillos loops de batería y a guitarras con timbres de distorsiones y que ejecutan agradables solos, en fin, sonoridades de las que proliferan en la FM para el disfrute de multitudes.

 
 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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