Año VIII
La Habana

5 al 11
de DICIEMBRE
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

A Guitarra limpia

Yamira Díaz: A contracorriente pero a toda vela

Antonio López Sánchez • La Habana
Fotos: Alaín Gutierrez

 

Con una presentación de la trovadora Yamira Díaz, se celebró en el trovero patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau el XI aniversario del espacio de conciertos A guitarra limpia. Una tarde de buena música, de homenajes y premios, de presentaciones de libros y de otros varios materiales de la institución, fueron los aderezos al plato fuerte de la trovadora pinareña.

A primera hora le fue otorgado a esa grande de la creación filinera cubana que es Marta Valdés el Premio Pablo, que otorga el Centro Cultural por una sola vez a figuras o instituciones con destaque en la defensa de los valores de la identidad cultural y la solidaridad. Y qué mejor ejemplo de enarbolar nuestra identidad cultural y nuestros más raigales valores que Marta Valdés, compositora en mayúsculas, ajena a las concesiones y a las modas, incluida ya en la historia de la canción trovera cubana y de seguro en uno de sus más altos escalones.

Asimismo, fue presentado por Víctor Casaus, poeta y cineasta que dirige la institución, el libro La luz, bróder, la luz, del periodista e investigador Joaquín Borges Triana, editado por el sello La Memoria, del Centro Pablo. Sin dudas, se trata este de un texto muy valioso para todos lo que siguen los avatares de la canción y la música alternativa cubana en las últimas tres décadas. Como siempre ocurre con lo nacido bajo la pluma de Borges Triana, resulta ser un material profundo, de bien informados y enfocados análisis y que es un importante paso en esa historia reciente de nuestra canción contemporánea, todavía por hacer, por debatir, por desbrozar en todas sus sendas y matices. Felicitamos al maestro y amigo Borges Triana y le deseamos, con la certeza de que ya los lleva consigo, los mejores parabienes a su nuevo libro.

Entonces la tarde cedió paso a la música, a esa trovadora enorme que es Yamira Díaz, cuyo talento no le cabe bajo los límites de su pequeña estatura y que por eso nos los regala a todos en canciones. Acompañada de su banda y de su guitarra, Yamira hilvanó el concierto Contracorriente, nombre además de uno de sus fonogramas y texto que acompaña a una suerte de logo que usó para esta presentación. Como nos tiene acostumbrados, la cantora ofreció una muestra variopinta y rica de su trabajo como compositora, y esta vez agregó el acápite de interpretar varios temas de otros autores. Vale decir al respecto que el hábito de versionar, fuera a sus colegas o a otros compositores de cualquier vertiente, está casi ausente del panorama trovero actual. Apelando a la memoria reciente, y me perdona alguien si le olvido, salvo un Yolo Bonilla o un Eduardo Sosa, el uno hacia temas brasileños y el otro en la cuerda tradicional, entre otros rumbos de ambos y que hemos constatado en concierto, son en verdad pocos quienes ahora encaran versiones de otras canciones. Y no digo algún tema ocasional, digo, tal como ahora hizo Yamira incorporarlo al repertorio, hacerlo casi propio, defenderlo de modo habitual.

Por eso, al escuchar a esta embrióloga devenida artista, regalar otras obras, asumidas y sentidas como suyas, el resultado no puede ser otro que un lujo de gran calidad. Anótese además la soltura de esta muchacha para moverse en diversos géneros musicales, como intérprete y como compositora. Valgan como ejemplos ese clásico que es “Moliendo café”, de Mario Suárez; un “Solo le pido a Dios”, de León Gieco, en atrevido arreglo al mejor aire de la rumba de cajón de un solar cubano; o la incursión por un temazo como “Parece un aguacero, de Levis Aleaga, entre otros. Pero además, en sus propios temas, la compositora igualmente puede hacer guiños a referencias de la música árabe, como esa “Nana árabe” que tiene además importante apuntes textuales bíblicos; o su “Nana Guajira”, al rico modo de un guateque campesino, o sus apelaciones al rock, al blues, al sucu-sucu o al más tradicional de lo sones, por solo mencionar géneros de algunas de sus canciones.

Otro renglón está en que su banda funciona como bien engrasado mecanismo para apoyar la voz y las obras de Yamira. Destaque igualmente para el detalle de usar dos cajones, además de otros instrumentos, en su set de percusión: muy bueno el efecto y muy conectados y complementados Boris Miguel y Rasiel García en la percusión hecha más de una vez a cuatro manos y a un solo platillo. En este renglón de los apuntes sobre el grupo acompañante no puedo dejar de mencionar el carisma y la extraordinaria fuente de buena energía que desborda en la escena Beatriz Ordaz. No solo en la flauta o la zampoña, o en las misceláneas percutidas y coros que realiza, sino en su inagotable y contagiosa sonrisa, perenne y afinada con cada nota que suena en el concierto. Esta muchacha es un bálsamo que llega al público y se suma para redondear en validez y disfrute el regalo que resultan la música y los versos que se sienten.

Muy grato el escuchar a Yamira Díaz. A no dudarlo, Yamira es una de las más importantes cultivadoras de la trova actual en Cuba y está entre los nombres a la vanguardia, no solo entre las compositoras sino en general en toda la trova. Muchas y más canciones, de tanta belleza y buen hacer como las que exhibió en esta tarde, le deseamos a esta pequeña gigante del arte de hacer vida desde una guitarra. Y que el fatalismo geográfico de navegar por predios no capitalinos, como lo es su Pinar del Río, no impida que se propague la cálida llama de sus obras.

Felicitamos también al colectivo del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau por estos 11 años de mucho hacer. La memoria de la canción trovera cubana de los últimos años tiene una gran deuda con el trabajo del equipo de esta institución. A saber cuántas canciones, y hasta artistas, se hubieran quizá malogrado en estos años cercanos de carencias y durezas de no haber quedado registradas sus obras y labores en los conciertos A guitarra limpia, en sus fotos y videos, en sus catálogos. Queda solo desearles entonces un buen viento para sus guitarras, y que sigan sonando, como pedía Noel Nicola en uno de sus versos, limpia y sin amarras, bien.

 

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600