Año VIII
La Habana

 2009

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
 

Claves para el autoconocimiento o la madurez
sí tiene quien le escriba

Gleyvis Coro Montanet • Madrid


Tengo una especial predilección por los libros que no saltan a la vista, algo así como una tendencia o lo que en mi pueblo se llama “tener sangre” para algo. Los diseños demasiado comerciales de las portadas de los textos y las fanfarrias editoriales me atolondran a tal punto, que termino por no verlos. Lo he comprobado hace poco, después de la lectura de Claves para el autoconocimiento.

Texto de la autoría de Nivia Álvarez Aguilar (Camagüey, 1951) y Agustín de la Herrán Gascón (Madrid, 1963), publicado por Editorial Ácana (2009), llegó a mis manos en época difícil. Andaba yo por un Madrid lleno de luces y ediciones lujosas, a un mes de distancia de Cuba, perdida dentro de mí, cuando di con aquel ejemplar humilde, en blanco y negro, suavecito, tranquilo, acabado de sacar, sin alharacas, de una de nuestras editoras territoriales, con su módico precio escrito a lápiz, seguramente rotulado a toda prisa por una librera camagüeyana.

Casi en el suelo de lo emotivo, le eché garra, lo trabé en mi axila y me fui con él. Hábiles que somos los cubanos, capturé un tratado —sesudo y franco— del autoconocimiento como estrategia de vida, como plan de mejora, necesario y suficiente para emerger de las ignorancias, los obstáculos, las crisis, los trucos que nos tiende vivir de espaldas a la indispensable nutrición de la conciencia, especie de libro-árbol con raíces y copa, tan empinado como hundido en el sustrato del antecedente, dispuesto a acompañar e inquietar; un texto que —es su principal mérito— no deja de ser científico, didáctico y entretenido a lo largo de sus 74 páginas. Y es que no en balde está escrito por educadores —¿por qué escriben tan poco nuestros maestros? Educar, que viene del latín ex educere, significa tantas cosas como informar y encaminar. Claves para el autoconocimiento es batallador en ambos sentidos y más valioso porque echa la pelea en el terreno de la autoformación, en el ámbito de lo que puede hacer el individuo por su yo mismo en cualquier lugar del mundo, de manera que la aturdida y consumista sociedad contemporánea no lo confunda más con sus colores, ni se lo trague un día de estos.

Madrid, 22 de noviembre de 2009

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600