Año VIII
La Habana
2009

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Santiago Feliú
Sin Julieta
Joaquín Borges-Triana • La Habana

 

 

Para Santiago Feliú en nuestra generación, conformada por quienes nacimos durante la primera mitad de los 60,  apenas hay parejas que estén viviendo un amor verdadero y lo que prevalece en la actualidad son relaciones entre dos personas en las que no hay ni Julieta ni Romeo sino miedo a la soledad, o alianza para el progreso, como se suele decir. Tan descarnada visión es la tesis en torno a la cual se arma su disco titulado Sin Julieta, publicado en Cuba hace ya varios años por el sello Unicornio.

Pudiera afirmarse que no resulta este un trabajo estrictamente “social”, aunque a la par cabe asegurarse que el álbum aborda una arista problémica de la sociedad cubana contemporánea, pues está vertebrado a partir de la idea de la escasez de amor como una forzosa clave de época. La preocupación de Santiago por los asuntos relacionados con nuestra generación es una constante de su obra, como lo demuestran canciones como “La ilusión”, en la que dice: Espero no tener que resistir / nostálgico esperando el ayer / la cara de los que andan por cuarenta / Es de un color alegre en gris / feliz muy raro; o esa otra en la que se expresa: ¿Dónde estás? / Yo recuerdo que a finales del 70 / no me dirías lo que hoy / tal vez / pintamos el mundo de un nuevo color / y sin querer nos dimos cuenta de que no.

Lo primero que me llamó la atención cuando en su momento de salida escuché Sin Julieta, para mí una singular radiografía del desamor (sin la menor duda, el amor menos cantado y uno de los que más se vive por los días que corren), es que al asumir dicho sentimiento como una realidad imposible de obviar, se persigue como objetivo el aprovecharnos de la soledad, pero no como una suerte de resignación o de reacomodamiento, sino con miras a reencontrarnos nosotros mismos, para llegado el momento volvernos a enamorar. Al dedicar su atención al asunto del desamor, Feliú retoma la herencia legada por la poética de un género como el tango y de creadores como Luis Eduardo Aute. Aquí se vive a plenitud la soledad, aspecto que sobresale en un corte como “Era”. Son canciones que conservan el regodeo en la palabra que ha tipificado la obra de Santiago y poseedoras de tal grado de fuerza, que el único vocablo que me viene a la mente para intentar describirlas es el de viscerales.

Hasta el presente, este "hippy en el comunismo", como lo ha definido Juan Pin Vilar en un libro que hiciera sobre el cantautor, ha editado siete fonogramas en 31 años de una carrera que, desde el punto de vista discográfico, ha sido bastante errática por causa de pésimos contratos y que lo ha llevado a que en el presente, Feliú se decante por ser un creador independiente, sin ataduras con ningún sello, y que carga con sus CD para venderlos en los conciertos que ofrece. En el caso específico de Sin Julieta, es este un material muy intimista y con un remarcado carácter introspectivo. Lo antes expuesto no significa que a través de los cortes que se recogen en la grabación, no haya una dosis de suficiente energía. En tal sentido, uno de los temas de mayor lucimiento del disco resulta “Despojo”.

En este álbum, Santiago se proyecta desde el prisma ideoestético en la búsqueda de una canción de arte, ajena por completo a las reglas comerciales impuestas por la tiranía del mercado y con ello, hace valedero aquellas palabras de Picasso en las que se aseguraba: “...el pintor pinta lo que vende, el artista vende lo que pinta...” Como línea fundamental del fonograma, su principal rasgo musical es el uso de una afinación de la guitarra del trovador en la tonalidad de re, distinta a la empleada normalmente, y que está tomada de la música de Andalucía. Ya con anterioridad Santiago había trabajado el instrumento de las seis cuerdas con una afinación en sol. Semejante peculiaridad de utilizar diferentes encordaduras brinda disímiles colores a su música.

Una muestra de cómo el rock ha sido asimilado por este cantautor y, por tanto, hay que incluirlo en el quehacer nacional de dicha escena, se encuentra en el corte titulado “Alto al fuego”, uno de sus temas más efectivos en las presentaciones en vivo, sobre todo por esa frase en la que se afirma: “gracias a la vida que tanto me dio; no obstante, necesito el dinero”. Quizá, como en ningún otro disco, aquí se testimonia la formidable dupla guitarrística que por años Feliú conformó con Élmer Ferrer. En un CD donde nada es gratuito y hay tanta composición bien hecha, una de las que en particular más me llega es “Rosario”, una pieza que refleja nítidamente la relación del trovador con su fallecida madre. En fin, como producción, la que hoy comento en La Compactera, demuestra que como creador, Santiago Feliú no es de esos que se quedan estancados en el tiempo y que viven de sus pasados clásicos sino que él está en una constante búsqueda y renovación, que lo lleva a reinventarse como artista. Vendita fortuna.
 

SIN JULIeTA: Concierto en vivo de santiago feliú

 
 
 

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La Habana, Cuba. 2009.
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