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El premio anual de
diseño del Libro Raúl
Martínez, que otorga el
Instituto Cubano del
Libro representa un gran
estímulo para todos los
diseñadores que se
dedican a la esfera
editorial de Cuba, que
cuenta con un gran
número de lectores de
todas las edades
exigentes, y hacia los
cuales tenemos el
compromiso de entregar
un producto de alta
calidad en su
presentación, además de
su contenido.
Este premio permite ver
lo mejor de la gráfica
de las editoriales
cubanas, y en una
fraterna competencia,
mostrar su
revitalización, sus
logros y también de lo
que aún nos falta por
recorrer.
Harían falta otros
muchos más concursos de
diseño para medir y
estimular la creación
del diseño gráfico
cubano, como ejemplo les
propongo el cartel
político y cultural, o
las revistas, que aunque
en algunos centros
culturales, como el
Centro Pablo de la
Torriente Brau , han
tomado la iniciativa y
convocado a algunos
concursos y debates
sobre el diseño, son
insuficientes para la
nueva oleada de jóvenes
que cada año se gradúan
y aquellos de varias
generaciones que
convivimos y trabajamos
juntos.
A la vez, es un
privilegio ser valorados
por prestigiosos
editores, artistas
plásticos, y maestros
del diseño, compartir
juntos la obra realizada
y los anhelos y metas,
que nos impulsa hacia
una mayor creatividad
que se revierta en una
mejor calidad de
nuestros libros, de la
imagen editorial de las
instituciones para las
cuales trabajamos.
Permítanme decir que es
en mi caso doblemente
gratificante los premios
obtenidos, puesto que lo
fueron para libros de la
Casa de las Américas,
que celebra este año su
50 aniversario,
institución que marcó
desde sus primeras
publicaciones una imagen
institucional propia y
que se proyectó entre lo
mejor de la gráfica de
la revolución cubana y
para todo el continente.
Muchas gracias, y que
este premio continúe
para bien de nuestros
libros, y de nuestros
lectores.
Palabras
en la presentación del
premio Raúl Martínez |