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(Sobre
una intriga:
S.O.S., Alejandría.
¿Biblioteca versus
Universidad?)
Debo aclarar que jamás
he participado ni
participaré del “ciberchancleteo”,
término acuñado por
Rafael Hernández. El
espectáculo, a veces, es
deprimente; muy
diferente al de aquellos
que bien aprovechan las
ventajas científicas y
tecnológicas de nuestro
tiempo. Con tristeza, he
visto circular un artículo en
el que se distorsiona
uno de los más nobles y
bellos esfuerzos que
está realizando un grupo
de profesionales en un
área que, por sus
características, merece
respeto, calidad y
seriedad a la hora de
tratar los temas
concernientes a ella.
Peor aún, personas que
creo inteligentes y que
poseen capacidad crítica
para distinguir la
diferencia, han
reproducido tan cínico
artículo. En este caso,
por la responsabilidad
que tengo, ante todo con
los lectores honestos e
interesados y con los
respetables trabajadores
de nuestro Sistema
Nacional de Bibliotecas
Públicas utilizaré, como
única ocasión, esta vía
para exponer la verdad, constatable con la
simple visita a nuestras
instalaciones, de modo
que puedan contrastarla
con las opiniones de
quien, sin información,
y alterando algunos
escasos datos, lanza
andanadas al vacío,
ridículas desde una
primera lectura.
Hay cosas que sorprenden
por el lenguaje falso,
las imágenes forzadas,
las metáforas ridículas
y el abanderamiento de
una campaña que desde su
título, a buen
entendedor, se presenta
como frígida y muy mal
intencionada. Es muy
bueno ejercer la crítica
y más aún, la crítica
punzante e inteligente,
esta siempre ayuda y
siempre será bienvenida.
Pero, la crítica, si es
verdadera, constructiva
o no, debe estar bien
informada, y, además,
tener en cuenta todos
los observatorios
posibles del problema en
cuestión. Por cierto, a
la biblioteca de
Alejandría, no la
destruyeron los
Ptolomeos (no
precisamente dechados de
virtudes), sino las
tropas imperiales
romanas a cuyo frente se
encontraba un César que
se propuso borrar la
cultura acumulada,
proveniente de muy
diversos pueblos, en la
convergencia de
continentes que fue el
Egipto antiguo. El César
tenía un objetivo único:
imponer una cultura
única, la de los
conquistadores. La
biblioteca terminó
sumergida en las aguas
del Mediterráneo. Sin
embargo, me gustaría
destacar otro ángulo de
esa historia y es el
esfuerzo de cientos de
científicos,
bibliotecarios y obreros
contemporáneos por la
construcción de la nueva
biblioteca de
Alejandría. La de Cuba
tiene nexos crecientes
con la nueva biblioteca
de Alejandría. Estamos
enfrascados en los
mismos objetivos: salvar
el patrimonio cultural
de nuestros países y,
por tanto, el patrimonio
de esa parte de la
humanidad que
constituyen nuestros
pueblos. Ciertas
similitudes forzadas
solo pretenden provocar
una reacción en el
lector que, honesta e
interesadamente, quiere
estar bien informado. Lo
triste del caso que nos
ocupa es la falta de
escrúpulos para mentir y
manipular a ese lector
sincero que en cualquier
parte del mundo le
interesa la cultura, la
virtud y la verdad. Nuestra cultura, y
presupongo que el autor
del desafortunado
artículo lo sabe, es
universal por su siembra
centenaria (algo más que
raíces) y nunca
renunciará a ninguna de
las partes que han
contribuido a nuestra
riqueza cultural, ni las
arahuacas, ni las
alemanas o rusas por
desproporcionada que sea
la contribución.
Destruir o mutilar parte
de ella, sería de
bestias y no lo somos, o
de incultos. A otros les
corresponderá valorarnos
a través de nuestras
historias personales.
Llama la atención que el
autor de este artículo
no se haya informado de
la política que ha
trazado la Biblioteca
Nacional de Cuba José
Martí para su Sistema de
Bibliotecas Públicas
sobre la base de las
normas internacionales y
de la ya centenaria
tradición bibliotecaria
cubana (¿la conoce?).
Más aún, que tampoco se
haya informado sobre la
ética de los que forman
parte de la dirección
actual de la
institución. Por otra
parte el autor, además,
oculta la existencia en
las provincias y
municipios de otras
redes de bibliotecas
como la red nacional de
bibliotecas escolares,
con más de cinco mil
instalaciones; la red de
bibliotecas
universitarias, con sus
bibliotecas
especializadas; y las de
los centros de
investigaciones y
culturales repartidas
por todo el territorio
nacional. No es para él,
sino para el público
lector, honestamente
interesado y
sinceramente preocupado,
que expongo nuestra
política, trazada a
mediados del 2007, y sus
resultados, lo que
hacemos y lo que no
hacemos.
1.-
La Biblioteca Pública
Cubana es una
institución cultural
que presta servicios a
la población de una
comunidad local, municipal o provincial;
está financiada por los
Órganos del Poder
Popular y se rige, en lo
metodológico, por el
equipo técnico
profesional de la
Subdirección
Metodológica de la
Biblioteca Nacional de
Cuba José Martí, la que,
a su vez, es rectora
del Sistema Nacional de
Bibliotecas Públicas (SNBP).
En la actualidad el
Sistema está compuesto
por 407 instalaciones
repartidas en todo el
territorio nacional. El
servicio de las
bibliotecas públicas es
gratuito y se brinda
tanto a personas como a
instituciones sin
discriminaciones de
ningún género (puede
consultarse el
Reglamento de
funcionamiento y
organización del SNBP
obrante en todas las
bibliotecas públicas).
La composición de sus
fondos es representativa
de todas las expresiones
del conocimiento por lo
que la biblioteca
constituye,
fundamentalmente, un
centro de información y
atesoramiento bibliográfico y
documental. El mayor
espacio en estos fondos
está conformado por las
ramas de humanidades y
ciencias sociales porque
estas contienen las
principales temáticas
que responden a los
objetivos de nuestros
programas educacionales
y culturales.
Las colecciones que
custodia cada biblioteca
pública conforman un
organismo vivo
y deben, por lo tanto,
cambiar continuamente
con el objetivo de
mantener actualizados
sus fondos, desarrollar
nuevas técnicas de
organización y responder
satisfactoriamente a las
exigencias de los
usuarios. El desarrollo
de sus colecciones se
debe, por tanto, a
políticas científicas de
información nacional,
sobre la base de las
normas internacionales
ISO y las orientaciones
y debates que anualmente
se desarrollan en IFLA y
en ABINIA, asociaciones
internacionales de
bibliotecarios. Es
obligación de la
biblioteca mantener una
revisión continua
encaminada a incorporar
las nuevas
publicaciones, a cubrir
los vacíos existentes, a
retirar lo viejo y
obsoleto que no se
consulta, y a prestar
nuevos servicios,
acomodándose a las
demandas y
requerimientos de los
lectores de la comunidad
que atiende. En todas
las bibliotecas
públicas, no solo
cubanas sino del mundo,
se realiza la operación
técnica conocida como
descarte o expurgo,
que
consiste en una
evaluación crítica de
sus colecciones con
vista a la retirada de
las mismas de aquellos
documentos (entiéndase,
también, libros) que no
tienen querencia por los
usuarios. Esta se
realiza conjuntamente
con los inventarios de
las colecciones que se
efectúan cada 5 años y
si estos documentos
afectan el índice de
rotación de la
institución se hace el
descarte. Un fondo
eficaz, según las normas
bibliotecarias, es el
que circula, valorando
siempre la capacidad
instalada de la
institución y el espacio
físico para el depósito,
que no crece, al mismo
ritmo que el desarrollo
de la ciencia, la
tecnología y la
creación artística y
literaria.
En el caso particular de
la adquisición de las
publicaciones seriadas,
cerradas y abiertas, de
la provincia, la
biblioteca provincial
debe atesorar toda la
producción local y la
prensa nacional. La
obtención de estas
publicaciones está en
dependencia de las
suscripciones realizadas
por la biblioteca y de
los presupuestos de las
direcciones provinciales
de cultura.
Descartar no significa
botar ni eliminar, como
desliza el autor del
artículo, no significa
quemar o destruir, sino
que esos documentos,
para su preservación,
pasan a los fondos de
otras instituciones,
según la materia, como
puede ser Biblioteca
Nacional, las cuales
conservan los de valor
permanente.
La Biblioteca Nacional
tiene tres funciones
fundamentales. Como
Biblioteca Nacional debe
rescatar, restaurar y
preservar todo el
patrimonio bibliográfico
de la nación cubana.
Para esta función cuenta
con el personal
calificado y la
tecnología más moderna,
particularmente los
departamentos de
conservación,
catalogación,
bibliográficos y
Colección Cubana y las
Salas de Música, de Arte
y Eslava. Estos fondos,
según sus
características y para
su preservación, no
siempre pueden colocarse
al uso del público.
Periódicos y revistas
del siglo pasado,
impresos en papel de
poca calidad, se
encuentran quebradizos
producto del tiempo, el
uso y la agresividad del
clima, entre otros
factores. Su simple
manipulación puede
destruirlo. El
Departamento de
Conservación es el que
dictamina si su estado
permite su uso. En
numerosos países solo se
autoriza la utilización
de copias digitales o
microfilmadas mientras
los originales son
celosamente guardados en
bóvedas especiales.
La Biblioteca Nacional
es, también, una
biblioteca pública, su
segunda función, a la
que tiene acceso un
amplio público que, como
en todas las
instalaciones de su tipo
en el país, está
compuesto de
investigadores
(nacionales o de otros
países), estudiantes,
trabajadores, niños y
jóvenes e, incluso,
ciegos y débiles
visuales. Por último, es
rectora del SNBP
orientando la política
metodológica,
impartiendo cursos de
superación y buscando
soluciones técnico
profesionales a los
diversos problemas que
se pueden presentar en
cada biblioteca.
2.-
Nuestro Departamento de
Conservación y su
Laboratorio Digital se
modernizan para la
preservación del tesoro
patrimonial documental
bibliográfico de la
nación cubana. La
Biblioteca Nacional de
Cuba José Martí ha
adquirido, a muy alto
costo, equipos de
digitalización y de
microfilmación (de los
que, por cierto, existen
muy pocos en el mundo
hispanoamericano). Con
ellos se ha iniciado el
proceso de rescate de la
documentación, no solo
de sus fondos y el de
las bibliotecas públicas
sino, también, el de
otras instituciones que
conservan libros y
documentos valiosos. Las
prioridades, para este
proceso, no son
arbitrarias sino que
responden a una estricta
selección técnica.
3.- Teniendo en cuenta
la importancia de los
documentos, su estado de
conservación y el valor
patrimonial de los
mismos, se ha diseñado
una política de rescate
de ese patrimonio. Un
personal calificado
(algunos con más de 20
años de servicio
cotidiano), es el
encargado de establecer
las prioridades. Hoy, a
escasos ocho meses de
iniciado este proceso, y
gracias a la
contribución de
destacados intelectuales
e instituciones cubanos,
podemos exhibir con
orgullo la
digitalización
completa de
periódicos y revistas
tan importantes como
Patria (el de Martí),
Lunes de Revolución,
Pensamiento Crítico,
Noticias de Hoy,
Orígenes y
Bohemia. Se avanza
en la digitalización de
los periódicos
Combate,
Revolución y Hoy.
Por lo pronto, parece
casi seguro que el autor
del artículo pronto
podrá leer, en versión
digital y en su
biblioteca provincial,
los Granma de los
70 y las Bohemia
de los 80, que de otra
forma sí hubiese tenido
que “embarcarse” en
Yutong para La Habana
con la mochila al hombro
(el director de la
biblioteca de Ciego de
Ávila me informa que
posee esos periódicos y
esas revistas). En estas
prioridades, y por
interés de las
bibliotecas
provinciales, se
incluyen, es lamentable
que no se informara, la
digitalización de los
periódicos y revistas
que recogen la evolución
política, social y
cultural de cada
provincia. Llama la
atención que el autor
del desafortunado
artículo no sepa nada de
este proyecto, más aún
estando en Ciego de
Ávila y visitando Sancti
Spíritus, dos provincias
que tienen un excelente
trabajo y cuyos
bibliotecarios son
ejemplos porque trabajan
con amor. Una
información adicional.
¿Conoce el autor el
periódico La Aurora,
de Matanzas?; ¿Sabe su
importancia en la
cultura cubana? Pues ya
está microfilmado y
digitalizado. De seguro
algunos lectores
informados se alegrarán
de esa noticia.
4.- Al Sistema Nacional
de Bibliotecas Publicas
se le acaba de dotar de
más de 900 computadoras.
Cada una de las
bibliotecas provinciales
y municipales tiene al
servicio del público
este instrumento para la
búsqueda de información.
Más aún, cada biblioteca
provincial desarrolla su
política de
digitalización y crea
sus propios órganos de
información digital.
Para lograr este
objetivo se está dotando
de scanner nuevos a las
bibliotecas
provinciales. Creo que
lo más interesante es
informar al lector que
en la actualidad se
trabaja en la creación
de nuestras primeras 30
Mediatecas. Las
mismas consisten en un
espacio computarizado
donde el usuario podrá
ver lo mejor del cine
mundial (incluye
películas rusas y
polacas, por cierto),
los libros en soporte
digital, la obra de
nuestros artistas
plásticos en
multimedias y la música
que ha hecho historia.
Junto a los libros,
también podremos ofertar
la cultura universal y
cubana en los medios
tecnológicos más
modernos (DVD).
5.- La Biblioteca
Nacional, en
colaboración con
instituciones
especializadas
extranjeras (de alto
prestigio) y con la UCI,
trabaja en la creación
de la Red Nacional
Digital de Bibliotecas
Públicas. Paralelamente,
la Biblioteca Nacional y
las bibliotecas
provinciales laboran en
la creación de una
amplia base de datos que
podrá ser consultada a
través de la red
anteriormente señalada.
Ello permitirá poder
tener en cualquier parte
del país la información
obrante, tanto en la
institución rectora como
en el resto de las
bibliotecas públicas.
Desde Baracoa hasta
Sandino se podrá
consultar la base de
datos de la Biblioteca
Nacional y de todo el
sistema que, entre otras
ventajas, ahorra espacio
y… viajes en Yutong. Aún
no he visto las colas
(¿síndrome de colas?) en
la puerta de la
Biblioteca Nacional, lo
cual, creo que es justo
reconocerlo, se debe a
la eficiencia de
nuestros trabajadores.
7.- No sé si el autor
del artículo conoce el
tesoro que representan
las Colecciones de Raros
y Valiosos que atesora
la Biblioteca Nacional y
las Bibliotecas
Provinciales. Para
información, podemos
decir, también con
orgullo, que durante el
último año, un grupo de
trabajadores honestos y
capacitados, labora, y
ya ha rescatado, parte
de las colecciones de lo
que se denomina
Colección Cubana. Ahí sí
hay una cultura de la
cual pudiéramos escribir
verdaderos tratados
(manuscritos, mapoteca,
fototeca, las
colecciones Vidal
Morales, Lezama Lima,
Julián del Casal, Alejo
Carpentier, la de
documentos de Napoleón
Bonaparte, entre otras)
Por cierto, que nada
igual se encontrará en
otras partes del mundo
pues es nuestro
verdadero y auténtico
patrimonio. Por ello,
desde cualquier parte
del planeta, viajan a
Cuba los acuciosos
investigadores y,
también, de todo nuestro
archipiélago, ya sea en
Yutong o en avión. Es
oportuno que el lector
sepa que estas
colecciones están
priorizadas en el
proceso de
digitalización y, más
aún, se ha iniciado un
complejo trabajo para la
publicación de lo más
importante en una
edición facsimilar. Ya
tenemos en nuestras
manos, el primer
ejemplar de la edición
facsimilar de Tipos y
Costumbres de la Isla de
Cuba con los
preciosos grabados de
Landaluze (1881). En
estos días, salen para
imprenta el libro de
Los Ingenios de
Cantero y se prepara una
edición muy especial con
toda la obra de Mihale,
por primera vez en Cuba
y en honor de su
bicentenario. Tres
ejemplares de esas obras
facsimilares,
costosísimas, estarán en
cada una de las
bibliotecas
provinciales.
8.- Es raro que un
avileño no haga mención
del esfuerzo enorme que
ha hecho su provincia
por reconstruir
totalmente la biblioteca
de Morón así como otras
municipales.
Precisamente
—en
una prueba de cuánto
tomamos en cuenta la
crítica cuando es justa—,
fue el llamado de alerta
de un usuario de esa
ciudad lo que permitió
comprender el estado de
esa biblioteca y, en
pocos meses, someterla a
una reconstrucción
capital. ¿Por qué no dar
a conocer al mundo un
ejemplo de esfuerzo y
rescate como el que han
hecho los trabajadores
de Morón?
9.- No entraré aquí a
describir la envergadura
del trabajo que se
realiza en la Biblioteca
Nacional para el rescate
de sus fondos e
instalaciones. Solo
apunto que es el más
extraordinario esfuerzo
realizado en los últimos
40 años a pesar de las
dificultades materiales
por las que atraviesa el
país.
10.- La Biblioteca
Nacional, como rectora
del Sistema Nacional de
Bibliotecas Públicas,
tiene la función
principal de preservar
el Patrimonio Nacional
Cubano. A ello se dirige
todo su esfuerzo y el de
sus trabajadores.
Manuales de procesos
técnicos y de servicios,
normativas y reglamentos
(confeccionados por los
especialistas en cada
tema sin ningún
intrusismo profesional),
han sido elaborados para
orientar el trabajo de
preservación y
conservación del
patrimonio bibliotecario
provincial “sin
orientaciones de
arriba”. Por cierto,
mirar tanto hacia arriba
puede marear y, al
final, la culpa caer en
un terreno impreciso:
¿es la estratosfera o es
la atmósfera o está en
el espacio sideral?
Yerra el autor del
artículo al presuponer,
pues sus propias
palabras demuestran su
desconocimiento,
imprecisión y, lo
confiesa, su imaginería
(respeto la
imaginación), sobre las
políticas seguidas por
nuestra institución.
Como no somos Atila, no
nos dedicamos a pisotear
el suelo ajeno; como no
somos sordos, sí estamos
atentos a las alarmas
verdaderas y de buena
fe. Así se hizo cuando
un lector alertó sobre
la situación de la
biblioteca de San Juan y
Martínez; así se ha
reconstruido la de San
Cristóbal y así se han
atendido las quejas y
sugerencias que llegan
de todas las provincias.
No marchamos por un
camino de rosas, o de
gladiolos que no tienen
espinas. Pudiéramos
hacer un glosario de
problemas; pero esos nos
ocupan… y también a los
amigos que, con su
esfuerzo, nos ayudan
profesionalmente a
encontrar soluciones.
Nuestro Sistema se guía,
estrictamente, por las
normas internacionales
ISO y por las
orientaciones de IFLA.
Más aún, por la
tradición bibliotecaria
cubana nacida en los
tiempos de Antonio
Bachiller y Morales. No
compartimos intrigas ni
apañamos lo mal hecho.
Nos enorgullecemos de
seguir las normas éticas
sembradas por Domingo
Figuerola Caneda y María
Teresa Freire de
Andrade. Esas normas no
son coyunturales. Se
basan en el respeto, el
compromiso y el deber de
preservar el Patrimonio
Nacional que atesora
documentos desde el
siglo XVI. No sé de qué
país y de qué biblioteca
puede estar hablando el
telegrafista de
Alejandría. Los
españoles saben que aquí
se han preservado
documentos de los cuatro
siglos de soberanía
hispana (“La Campaña de
Cuba”, versión española
de la guerra del 95, por
ejemplo, está más
completa en La Habana
que en Madrid, y ya ha
sido, en colaboración
con instituciones
sevillanas, totalmente
digitalizada y pronto
haremos su edición
facsimilar para que la
obra esté en todas las
provincias en los dos
soportes). De igual
forma se han conservado
los periódicos,
revistas, libros,
folletos, fotos,
carteles, postales,
partituras musicales, de
invalorable alcance del
período republicano
entre 1902 y 1959. Se
trabaja con otras
instituciones, como el
Ministerio de la
Construcción, en este
caso, para la
digitalización de los
fondos fotográficos del
antiguo Ministerio de
Obras Públicas. Es la
base para hacer
historia,
independientemente de
las interpretaciones. La
preservación de este
patrimonio es un deber
sagrado.
11.- Y llegamos, por
fin, al delirante SOS.
Es de especial interés
de nuestra institución
preservar todo lo que se
publicó o llegó a Cuba
durante el período de
existencia del Campo
Socialista. Sobran las
razones históricas y
culturales para ello. No
solo contamos con una
Sala Eslava (que
contiene numerosas obras
en ruso) sino que en
nuestros fondos se
encuentra, en español,
una imponente
bibliografía elaborada
por autores soviéticos,
alemanes, búlgaros,
checos, polacos,
húngaros e importantes
colecciones de revistas
de esos países llegadas
a Cuba o publicadas en
Cuba durante el período
en cuestión. ¿A quién se
le puede ocurrir que
nosotros renunciemos a
esa parte de nuestra
memoria? Gozamos del
especial privilegio de
poseer la producción
intelectual de
editoriales ya
desaparecidas y de
revistas que expresaban
todo un universo
ideológico que los
jóvenes de menos de
veinte años no conocen.
Mientras otros hacían
ardientes piras con esos
libros y revistas,
nosotros cuidábamos,
celosamente, esas obras.
Tanto es así, que la
Biblioteca Nacional
cuenta con 11 estantes
de revistas de la RDA y
otros tantos con Sputnik. A mis amigos
les recomendaba que
cuidaran lo que poseían
porque, un día, eso que
miraban a veces con
desprecio, constituirían
los “raros y valiosos”
de un tiempo que ya no
es. Quizás, tengan que
viajar a Cuba los
interesados en ciertos
temas concernientes a
esa etapa histórica, más
por razones culturales
que políticas porque, en
América Latina, en
Europa y en
Norteamérica, no existe
nada igual. Preservamos
Selecciones, ¿por
qué no esa mala copia
que fue Sputnik?;
pero no tenemos un
edificio de 16 plantas
en Ciego de Ávila ni las
condiciones técnicas
para clonar a la
Biblioteca Nacional.
Tenemos que conservar
Sputnik, como a
Constantinov, que no
constituyen lo más
valioso de la producción
intelectual de esa
época, para que se
pueda, algún día,
reconstruir la vida
intelectual y científica
de esa etapa de nuestra
historia. Para
información del lector,
existe un proyecto
mediante el cual la Sala
Eslava se ampliará,
remodelará y reiniciará
sus trabajos con el
nombre de Sala Rusa.
Este proyecto se ejecuta
en colaboración con la
embajada de ese país en
Cuba y las bibliotecas
moscovitas.
12.- Por cierto, me
parece imposible,
absurdo y dotado de una
gran desconocimiento (en
el mejor de los casos)
el que hecho que el
autor contraponga la
Biblioteca a la
Universidad. Esto no es
concebible desde ningún
punto de vista. Primero,
sería un buen capítulo
de ciencia ficción
lograr separar dentro de
una misma persona ambas
instituciones. El autor
del artículo quizás
desconoce que quién
dirige la Biblioteca
Nacional de Cuba es,
desde hace más de 40
años profesor
universitario y, desde
hace más de 10, creó y
dirige la Casa de Altos
Estudios Don Fernando
Ortiz de la Universidad
de La Habana. Por demás,
esta Casa tiene sedes en
casi todas las
universidades que
imparten humanidades en
el país y contribuye al
desarrollo de las
bibliotecas de esas
universidades (entre
otras publicaciones con
las ediciones de
Imagen Contemporánea
y los 64 tomos de la
Biblioteca de Clásicos
Cubanos, así como en
la elaboración de textos
muy conocidos para las
Sedes Municipales
Universitarias). Para
mayor información, la
Casa de Altos Estudios
Don Fernando Ortiz
desarrolla el doctorado
curricular de Historia
en el cual el 90
porciento de sus
doctorantes lo
constituyen los
profesores de las
universidades no
habaneras. Segundo, al
no ser profesor
universitario el autor
del artículo, se explica
el que no conozca que,
tanto para profesores
como estudiantes de las
más disímiles
disciplinas, las
bibliotecas constituyen
lugares sagrados y de
obligada pero muy
satisfactoria visita.
Tercero, tampoco puedo
omitir que los mejores
profesionales de todas
las bibliotecas del
país, aportan sus
conocimientos en aulas
universitarias, obra de
respeto y amor por el
desarrollo futuro de la
profesión.
Para terminar, quisiera
aclarar que la mala
intención de algunos, no
podrá opacar el esfuerzo
arduo y sistemático que
se viene realizando
desde hace dos años por
parte de los
trabajadores de nuestras
bibliotecas, de
numerosos amigos y de
instituciones serias, en
el rescate de nuestras
instalaciones y de
nuestras colecciones,
orgullo patrimonial de
la nación cubana. Su
desarrollo en marcha ha
sido, ante todo, una
estrategia pensada y
cuidadosamente
ejecutada. Lleva tiempo,
pero en ese camino
andamos. El intento de
derramar sobre nuestra
institución un saco de
basura, no podrá mellar
el prestigio que día a
día se ha ganado ante
miles de lectores
nacionales e
internacionales, ni el
respeto que hacia
nuestra institución han
manifestado
especialistas y usuarios
llegados desde todas
partes del planeta. No
son palabras las que
sostienen este
prestigio, sino los
hechos y la calidad de
su trabajo reconocido
internacionalmente. La
noble, culta y
profesional acción de
nuestros profesionales y
técnicos y de la
dirección de la
institución pudiera
resumirse en una
recomendación al autor
de un panfleto de tan
mal gusto: “cambiar el
odio por amor”. Quizás
así transitemos un mejor
camino; quizás así
podamos construir una
sociedad mejor “con
todos y para el bien de
todos”.
Al menos, espero que no
sea mucho pedir al autor
del artículo, que tenga
un poco de respeto; un
poco de decencia. A los
que con tan largo brazo
han reproducido el
mismo, les pido que
tengan la buena fe de
reproducir estos apuntes
con lo que doy por
concluida toda
intervención de mi parte
en estos “ciberchancleteos”.
Le he pedido al Director
Provincial de Biblioteca
Públicas de Ciego de
Ávila, Medardo Jiménez
Casas, a quien manipula
el articulista, que
brinde al público lector
una información sobre el
estado de sus
bibliotecas. A
continuación su nota.
¿Qué sabe Usted de la
red de Bibliotecas
Públicas de la provincia
Ciego de Ávila?
La red de Bibliotecas
Públicas de la provincia
Ciego de Ávila, cuenta
con 18 bibliotecas, 1
provincial, 9
municipales y 8
sucursales. Para el
desarrollo de la
promoción de la lectura
y prestar servicios a
los estudiantes de las
comunidades se creó un
proyecto con 55 salas de
lectura con un técnico
que a su vez sirve de
promotor cultural en
esos territorios.
Este año a pesar de la
situación económica que
atraviesa el país, se
asignó un presupuesto
para la reparación de
los inmuebles. Se
realizó la reparación
capital de la biblioteca
del municipio Majagua y
a las sucursales de
Turiguanó, comunidad
Orlando González y
comunidad Lucas
Buchillón de Chambas. Se
terminarán las labores
constructivas de la
Biblioteca Municipal
“Sergio Antuña”, segunda
en el territorio por su
importancia, ubicada en
el municipio Morón, esta
será reinaugurada el 30
de noviembre del 2009.
Se le dio mantenimiento
a las instituciones de
Ciro Redondo, Bolivia,
Chambas, Florencia, Ceballos y Baraguá. Solo
nos queda por reparar
las instituciones de
Venezuela y Primero de
Enero. Durante el primer
semestre los servicios
se comportaron de la
siguiente manera:
Prestatarios inscriptos
125%, Lectores 121,
Servicios prestados 105%
con respecto al semestre
2008.
La red cuenta con un
fondo bibliográfico de
gran valor para la
prestación de sus
servicios a los
diferentes segmentos
poblacionales a partir
de libros, folletos,
publicaciones periódicas
y publicaciones seriadas
entre otros materiales,
en soporte de papel a lo
que se añade la
información digitalizada
que brinda a través de
las computadoras puestas
a disposición de los
usuarios.
Para diversificar los
servicios a nuestros
usuarios, permanecen en
las diferentes salas
colecciones en otros
idiomas (inglés,
francés, portugués,
alemán, italiano,
ruso) representadas
en las siguientes
temáticas: Referencia,
Literatura, Ciencias
Sociales, Ciencias
Puras, Ciencias
Aplicadas, Arte y Música
e Historia.
Se atesora en la Sala de
Hemeroteca de la
Biblioteca Provincial
colecciones que datan
desde la década del 40
hasta la actualidad
(Bohemia, Bimestre
Cubana) y publicaciones
periódicas nacionales
desde su fundación:
Granma, Juventud Rebelde
y Trabajadores.
De igual forma se
conserva, según las
normas establecidas, las
colecciones
patrimoniales
provinciales del
periódico El Pueblo
(1905-1959) y la de los
periódicos Adelante
e Invasor,
entre otros. Además,
todo el patrimonio
bibliográfico y
documental relacionado
con la provincia.
Hemos sido muy
cuidadosos en el
establecimiento de la
política de desarrollo
de las colecciones en la
selección, adquisición y
conservación de nuestros
fondos siguiendo las
normas establecidas en
nuestro país.
Medardo
Jiménez Casas
Director Provincial de
Bibliotecas Públicas
Provincia Ciego de
Ávila |