Año VIII
La Habana
31 de OCTUBRE al 6 de NOVIEMBRE
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Conversación en el taller de grabado

Aliosky García • La Habana

Fotos: Cortesía del Estate Belkis Ayón

 

¡Belkis! Cómo estás, me figuro que bien, con esa amplia sonrisa y tus ojos de mirada inquieta no puedo pensar otra cosa. El tiempo pasa veloz y a veces necesitamos hacer un flash back. En 1999 llegué al Instituto Superior de Arte (ISA) en una de mis primeras visitas, siempre solía pasar por el taller de grabado, un día llegué de pronto y allí estabas, entintando una de tus colografías. Te seguí con la vista durante todo el proceso, pero no te hablé ni una sola palabra. Qué podía decirte yo, un joven de 19 años que se iniciaba en este mundo de imágenes, símbolos y signos. Mucho me faltaba, y me falta aún por aprender secretos de alquimia que tú dominaste muy bien. Después de ese día ya todo cambió, quedé atrapado por la profundidad de tu obra y comencé a buscarte en catálogos y revistas.

Recuerdo muy bien una entrevista en Revolución y Cultura donde hablabas de que habías tenido problemas con el dibujo cuando estudiabas, y te considerabas a ti misma una mala dibujante. Qué modestia y sinceridad te hizo pensar así. Discúlpame pero yo pienso lo contrario, quién antes o después tuvo ese sentido del espacio, esa capacidad para enfrentarse a esos grandes planos y mezclar un montón de figuras en diseños abigarrados convirtiendo simples cartones en una explosión de negros y grises.

Me río de todos aquellos que piensan lo contrario, de los que ven en la gráfica un arte menor, de los que piensan que solo se constituye de secretos técnicos y recetas preestablecidas. Quién sino tú para enseñarnos el poder que encierra una imagen cuando comienza a itinerar en los ojos del espectador. Quién sino tú para demostrar, no con palabras altisonantes, sino con hechos, hasta dónde se puede llegar cuando uno siente lo que hace y pone en ello hasta sus propias entrañas.

Belkis, ya llevo vagando algunos años por los talleres del ISA y durante mucho tiempo sentí sobrecogimiento al llegar la noche y saber que tú habías andado por allí. El tiempo ha pasado y ahora me figuro que estás ahí con esa enorme sonrisa y los ojos llenos de luz riéndote para tus adentros, pensando que la vida es una gran paradoja, pues aquí estamos tus seguidores, amigos y familiares e incluso hasta tus detractores, quienes por fortuna pueden venir a este encuentro contigo y mirarte cara a cara a través de esos amplios ojos que signan toda tu obra.

Ahora estás allí, sentada del otro lado del río, observando con detenimiento al pez que rehúye tu mirada, no cejas en el intento y estoy seguro de que permanecerás callada hasta conseguir que él, por sí solo, venga a tus manos, para luego devolverlo una y otra vez. Esta es tu eterna tarea, recibir para dar, dar para recibir. Quizá algún día te adentres en la profundidad de las aguas para decirnos adiós, pero ese paso tardará un buen tiempo, lo suficiente como para guiar a todo aquel que no haya encontrado aún el camino.

6 de octubre de 2009

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600