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Excelente y a la vez
emocionante momento este
que nos reúne hoy 20 de
octubre, Día de la
Cultura Cubana, aquí en
el Memorial José Martí.
Singular y necesaria
conmemoración esta que
nos convoca, y que nos
adentra en textos
capitales del mayor de
los cubanos.
Como en otras ocasiones,
esta institución abre
sus espacios a la imagen
del Maestro y de su
obra, La Edad de Oro
en este caso.
Veintinueve artistas nos
entregan sus visiones,
sus lecturas de los
textos de aquella
revista inigualable, el
proyecto martiano
esencial, como la
calificara Salvador
Arias, quizá su
estudioso más profundo,
sistemático y acucioso.
La Edad de Oro
es no solo un símbolo de
la literatura y la
cultura cubanas, sino
también de las letras
hispánicas todas, y el
paso del tiempo la va
convirtiendo en una obra
de estatura universal,
como lo atestiguan las
crecientes ediciones,
que ya se acercan a las
200, y las traducciones
a numerosas lenguas.
Así, como corresponde,
los textos de Martí para
niños van cobrando la
aceptación que amerita
su estremecedora calidad
literaria y estoy seguro
de que próximas
generaciones tendrán a
nuestro prócer mayor
como todo un clásico de
los escritos para niños.
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Pero esta noche estamos
ante la magia de la
imagen, ante el mundo de
los artistas frente a
otro artista que no
concibió límites entre
las artes, como
expresiones creadoras
todas del espíritu. La
finura del estilo
martiano, su sentido
comunicacional y
pedagógico sabiamente
arropado en su palabra
vigorosa y nueva, su
elegante paseo tomando
de la mano a sus
lectores, se nos
devuelven ahora por
estos artistas de hoy,
para quienes no ha
habido escrito sin
exaltación.
Así, desde la
presentación del primer
número de la revista
hasta los relatos como
“Tres héroes”, y cuentos
como “Bebé y el señor
Don Pomposo”, o poemas
como “Los zapaticos de
rosa”, hasta
traducciones libérrimas
como “Cada uno a su
oficio”, de Emerson, y
“Los dos ruiseñores”, de
Andersen, o “La última
página”, esa curiosa
despedida que dejaba
Martí para incitar a la
búsqueda del siguiente
ejemplar el próximo mes.
Diversidad de textos en
prosa y verso, ficción y
periodismo, versiones de
otros escritores y
paratextos, todo lo que
está en La Edad de
Oro aparece ahora
según los ojos de los
artistas que exponen en
la muestra.
Ellos demuestran que
esas palabras de origen
y forma variada con
funciones también
diversas en la
publicación, tienen la
sólida unidad que supo
mantenerles su creador,
y desde esa unidad
disfrutemos ahora las
propuestas de los
cuadros.
Reconozcamos la labor de
quienes han impulsado el
proyecto: Isabel
Cristina y Niurka Susana
quienes aportaron la
primera idea; Víctor
Manuel con la curaduría;
Maylín con la asesoría
artística; y Roberto
Miguel por su asistencia
en la producción. Al
fotógrafo Lázaro Luis y
al diseñador Orlando
Silvio debemos un
catálogo brillante, a la
altura de las obras, y
recordemos los
especiales
agradecimientos a Cintio
Vitier, que seguramente
sonríe feliz en alguna
parte viendo estas
obras, y a Haidée Díaz
Ortega, entusiasta
siempre, ante cuyo
reclamo afectuoso yo
tampoco me he podido
resistir para leer estas
palabras.
Para el hombre sincero,
para el amigo de La
Edad de Oro, para
nuestro José Martí, este
homenaje de los 29
artistas de distintas
generaciones y
tendencias, eternos
niños por su indomable
capacidad de sorpresa,
de admiración y de
creación. Muchas gracias
a ustedes por
entregarnos estas
visiones.
Memorial
José Martí,
20 de octubre de 2009
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