Año VIII
La Habana
2009

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Comentarios con lluvia
Amado del Pino • España

Hoy llovizna en Murcia. Puede que empiece el otoño seriamente, aunque algunos lo dudan. El cambio climático pone reparos a las tradicionales y tan europeas estaciones del año.

Yo regreso en tren de Orihuela, para los cubanos y para tanta gente en el mundo, sinónimo de su gran poeta Miguel Hernández. El viaje es corto y rápido. Hoy se me hizo  agradable por la compañía de Alfredo, una de las personas más sensibles y sabias que he encontrado por estas tierras.

Hablamos de todo. Hasta de los sucesos políticos que llenan los periódicos españoles.

Mi compañero de asiento opina —y asiento como dándole la parte de razón que un visitante puede ejercer— que lo del caso Gürtel y otras barbaridades sobre corrupción que salen a flote es como para que los protagonistas políticos que tienen que ver con esa trama renuncien o mejor se “desapunten”. Me río de lo ingenioso del término y pasamos a Borges, Cortázar, al fútbol que darán mañana por la noche. Alfredo tiene el récord de haber sido la persona que mejor ha entendido mi explicación sobre el, para los cubanos, tan entrañable juego de pelota. Aquí en España el béisbol es cosa de películas americanas y como de otra galaxia para la mayoría de las personas.
La lluvia suele provocar tristeza. Nadie lo expresa mejor que Vallejo, con aquello de una tarde en la que llovía “amargamente...”. A mí me gusta que llueva y más que entristecerme,  me exagera, me potencializa, me subraya los estados de ánimo. Tengo más ganas de lo común de encontrarme con Tania —aunque haga solo unas horas que no la veo—; el apetito, el sueño, el entusiasmo o la melancolía crecen durante los días húmedos.

No todo sale como uno quisiera; pero, querido Vallejo, hoy tengo ganas de vivir. Lo aseguro.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600