|
Conozco el quehacer de Combat Noise
desde sus orígenes, allá por 1996. Ellos
se inscriben dentro de la tendencia de
las bandas que se decantan por un
estilo muy metalero. Su sonido está
marcado por la intensidad y agresividad
del mismo. A lo largo de su historia, el
grupo se ha movido entre el death
metal, algo de grind y el sonido
industrial.
Fundados en 1996, el primer demo grabado
por el grupo fue Marching of Terror. De
entonces a acá ha transcurrido la
friolera de trece años y Juan Carlos y
su tropa de "metralleros" continúan en
la carretera, apostando por defender un
sueño contra viento y marea. En una
etapa que para algunos resultó demasiado
experimental pero que para mí ha sido de
las más interesantes en la proyección de
la banda, emplearon teclados para
incluir en sus temas pasajes con aires
psicodélicos y reforzar la sonoridad
industrial.
En la actual formación, ellos continúan
en la línea del death metal y llaman la
atención por el hecho de haberse
mantenido fieles a un estilo artístico
que en cualquier sitio del mundo resulta
clasificable dentro de la llamada
cultura underground, en virtud de la
estética sonora que defienden y que
allende nuestras fronteras es de consumo
minoritario.
A diferencia de lo que ocurre en otros
países, esta corriente metalera es la
que mayor comunicación logra alcanzar
con el público cubano, el cual llega a
rechazar cuanto no esté dentro de los
parámetros de una sonoridad a veces
pesada, en ocasiones veloz, pero en la
que no puede faltar la clásica voz
gutural, en el caso de Combat Noise a
cargo de Juan Carlos, líder y fundador
de la agrupación, quien dicho sea de
paso, para ganarse el pan nuestro de
cada día, trabaja como cantante en un
coro profesional (Vocal Leo) y según la
opinión de conocedores de la materia, es
poseedor de una de las mejores voces de
bajo que hay en este momento en Cuba.
Con varios demos y algún tema incluido
en uno que otro recopilatorio, quiero
hoy comentar su álbum titulado After The
war... the wrath continues, un disco que
ellos concibieron como el cierre de una
etapa, la culminación de lo que para el
ensamble resultó su primera campaña y
que en palabras de Juan Carlos se resume
como "diez años de batalla por toda la
Isla".
Acorde con la intención antes
manifestada, para el fonograma se
vuelven a grabar varios temas recogidos
en maquetas precedentes y que son las
piezas del repertorio de la agrupación
que han gozado de mayor popularidad en
el período de existencia del piquete
desde su creación. Álbum contentivo de
11 cortes, en él se intuye una pasión
por la temática belicista, pero
reflejada desde el ángulo del desastre
que son las guerras para todos los que
se involucran en ellas.
Por momentos, el material aquí compilado
le hace evocar a uno lo llevado a cabo
por gentes del metal como Bolt Thrower y
Cannibal Corpse, de quienes
evidentemente los miembros de Combat
Noise resultan deudores. La apertura del
CD es con el corte denominado "Introduction
To The Brutality", donde como era lógico
esperar acorde con el título de la
grabación se incluyen sonidos de
batalla, con ráfagas de metralletas,
todo ello sobre una atmósfera
caracterizada por el empleo de riffs
pesados, lentos pero bien contundentes.
A continuación aparece "Mercenary", un
track de mayor velocidad y donde el
estilo al cantar se vuelve a regodear en
la utilización de una voz en absoluto
gutural. En el tema, quizá los riffs
guitarrísticos por momentos resulten
demasiado repetitivos.
"Marching To Devastation", tercera pieza
del álbum, comienza con un aire más
reposado que los dos cortes precedentes,
pero con un interesante solo de guitarra
asume de nuevo la velocidad que
predomina en el fonograma. En el caso de
"Soldier Must Like To Kill", es el tema
que posee más cambios de ritmo (en tal
sentido es uno de los cortes de mayor
complejidad para la ejecución) y en
general, concuerdo con quienes (como el
crítico español del
sitio electrónico Metalforever) opinan
que la composición le trae a la mente a
uno la manera de proyectarse de Morbid
Angel.
Empero, la pieza que para mí reúne
mayores atractivos es "Deformed By
Hecatomb", en la que encontramos tanto
pasajes que transitan por los caminos
del doom, otros de clara orientación
hacia el death metal (cada día me
reafirmo más en la idea de que la
rapidez característica del death mucho
le debe al speed impuesto en su momento
por gentes como Slayer), como algunos
muy imbuidos en una sonoridad thrash y
que me transportan a la década de los
80, cuando el estilo cautivó a
millones de seguidores entre los amantes
del rock por todo el mundo. Otros cortes
que merecen mención son "Immolation
Command" (por la velocidad que se le
impregna, resulta un track con evidentes
reminiscencias del speed), "Kamikaze"
(el ejemplo clásico del estilo brutal
death con la utilización de pasajes a un
medio tiempo) y "The Black Troops Of
Death" (con muchísima fuerza hacia la
parte central del tema, en buena medida
gracias al desempeño de las guitarras).
Otras composiciones recogidas en el
álbum son "Come From The Underground", "Platoon"
y "Rapid Attack/Macabre Dance". El CD
incluye también tres clips de TV,
biografía, fotos y abundante información
para los interesados en una propuesta
como la de estos habaneros. Típico
trabajo de death metal brutal, el CD
After The war... the wrath continues no
llega a ser algo que defina un estilo
propio (pienso que ni tan siquiera
alguna vez se hayan planteado semejante
objetivo), pero tiene el mérito de ser
fiel a una actitud ante la vida, con la
cual han sido consecuentes los miembros
de la banda. |