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Con más
páginas de lo habitual
el número 59 la revista Temas dedica su
mayor parte al abordaje
de la práctica de los
derechos humanos. La
complejidad y polémica
que existe en torno a la
cuestión a nivel
mundial, es abordada en
este último volumen
desde miradas
provenientes de
distintas naciones y de
Cuba, acercándose así, a
algunas de las aristas
más puntiagudas del
fenómeno. No obstante,
la vastedad de puntos de
vista alrededor de los
derechos del hombre es
inabarcable en una sola
edición de la revista,
hecho que reconocen los
redactores desde la
página introductoria.
El Dr. Carlos Amat,
presidente de la
Asociación Cubana de
Naciones Unidas, al
presentar los textos
contenidos en esta
última entrega, señaló
que Temas logra
ofrecer una “visión
totalizadora de los
derechos humanos”, a
partir de trabajos que
abordan “los derechos
propiamente dichos,
tradicionales, y otros
que los complementan, al
tratar aspectos
interesantes,
adentrándose en
consideraciones
relevantes sobre los
sistemas jurídicos, el
medio social en que se
aplican y hasta en la
esencia misma de la
justicia”.
Uno de los párrafos de
la presentación de la
revista, declara los
principales propósitos y
ejes temáticos del
número: “Se procura aquí
indagar, más allá de los
principios y postulados
doctrinales, en las
políticas reales para
asegurar el goce de
todos estos derechos;
qué obstáculos y
factores de índole
institucional, social,
cultural,
administrativa, inciden
en la aplicación de
preceptos
constitucionales y
legales que los
resguardan; cuáles
incompatibilidades
surgen entre las leyes
nacionales y los pactos
internacionales; por qué
determinados grupos
sociales y países se
mantienen en una
situación desventajosa
para su disfrute; cómo
se reproducen
percepciones
discriminadoras mediante
prácticas culturales y
tribunales de justicia;
qué factores impiden la
aplicación plena de los
derechos humanos en las
más diversas latitudes”.
La pareja “derechos
humanos” provoca
comúnmente discusiones,
reclamos, cuanto menos,
expectativas. Las
disquisiciones en torno
a esta temática desde
las diferentes
disciplinas de las
Ciencias Sociales, se
tornan cada día más
complejas.
Entre los trabajos
recomendados por el
Dr. Amat, destaca el
de la profesora de la
Universidad de Fairfield
en Connecticut, Joy
Gordon en el cual la
autora emprende la
crítica hacia las
llamadas generaciones de
derechos. Los de segunda
generación (económicos,
sociales y culturales),
que comprenden el
derecho a la vivienda,
el trabajo, la
alimentación, la
educación, la salud,
entre otros, resultan
los más ignorados por
los defensores del
sistema capitalista, por
lo que la profesora
denuncia el absurdo que
constituye esta
clasificación, que
revela un uso político
interesado. Al decir de
Amat durante la
presentación, Cuba “ha
asumido que los derechos
humanos son únicos e
indivisibles, ya que se
complementan como un
todo”.
La jurista
estadounidense Debra
Evenson, indaga, en la
propia sección Enfoque,
acerca las relaciones y
contradicciones de la
Constitución de su país
con la Declaración de
los Derechos Humanos.
Plantea el carácter
opuesto de ambos
documentos, a partir de
la visión estrecha con
que es asumida la última
en la nación más
poderosa del globo. Al
respecto, Carlos Amat,
quien se ha desempeñado
también como Ministro de
Justicia en nuestro
país, apuntó que “los
derechos humanos de esa
nación, contenidos en su
Constitución, presentada
generalmente como modelo
de respeto a esos
derechos, no son
utilizados para ampliar
los de sus propios
ciudadanos, si no más
bien para justificar
cualquier cantidad de
acciones contra
gobiernos extranjeros,
desde el embargo
económico, hasta la
intervención militar”.
Por el mismo camino,
detectando
incongruencias, otro de
los artículos expone
cómo se evidencia el
efecto de la Revolución
cubana en los juicios de
los tribunales
norteamericanos y el
papel del factor Cuba en
diversas esferas del
derecho de los EE.UU.
Mediante diversos
ejemplos, Stanley J.
Murphy cuestiona el
respeto de los
tribunales de ese país a
su Constitución y sus
leyes.
Otros aspectos de la
situación internacional
de los derechos humanos
se comentan en la
revista. Vale mencionar
asuntos como los
derechos de la niñez, el
derecho al agua o la
posibilidad de un nuevo
marco ético para la
traducción de documentos
oficiales que permita
mostrar la realidad de
los pueblos
históricamente
sojuzgados.
La reflexión en torno a
las circunstancias de
Cuba en cuanto a los
derechos humanos, la
aportan textos como el
del jurista Léster
Delgado, que aborda el
tema de la prevalencia
del derecho interno
sobre las obligaciones
de un estado y el hecho
contrario de que el
derecho internacional
derogue o modifique
notas del nacional. En
el caso de Cuba, según
el autor, ni la
Constitución ni el
Decreto Ley 191 sobre
los tratados
internacionales ni el
Código Civil se
inscriben rotundamente a
una posición, aunque
advierte que los
tribunales cubanos se
manifiestan reticentes
frente a la aplicación
directa de los tratados
internacionales.
Igualmente los
especialistas del patio
“escanean” aspectos como
los derechos laborales,
o el sistema jurídico
nacional de manera
general. Para el cierre
del tema, la revista
incluye un acápite
dedicado a la
confrontación directa de
criterios entre
diferentes expertos.
Como de costumbre
Temas entrega la
sección Controversia,
esta vez bajo el título
“El erotismo en la
cultura” y la Lectura
Sucesiva, que en el
número 59, se acerca a
las problemáticas de las
narradoras cubanas y a
la obra Paradiso,
de José Lezama Lima.
El número publica
también algunas de las
menciones en la edición
anterior del Premio
Temas de Ensayo, como el
trabajo de Ivette
Fuentes sobre el
discurso reflexivo de
Cintio Vitier y el de
Leonardo Sarría sobre el
tratamiento de la
temática religiosa y
política en la poesía
cubana del siglo XX. |