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En una casa colonial, en la que
fuera la zona pudiente del
municipio durante los siglos
XVIII y XIX, cerca del
santuario, se halla el Museo de
Regla, Eduardo Gómez Luaces.
Fundado el 29 de diciembre de
1982, está considerado uno de
los museos municipales más
grande del país. Sus añejas
paredes custodian la memoria de
un sitio de fortísima
identidad.
Actas fundacionales, fe de
bautismos, títulos de propiedad,
recortes de periódicos,
documentos firmados por héroes
de la independencia como Máximo
Gómez y Calixto García, y 15 mil
fotografías, conforman el
archivo acogido por el museo.
Una colección de pinturas de más
de 500 obras que incluyen las
rúbricas de Antonio Canet,
Frémez, Lesbia Vent Dumois,
Emilio Rivero Merlín, José
Hurtado de Mendoza, y muchos
otros reconocidos artistas de la
plástica, se expone de manera
permanente o transitoria también
en sus salas.
Otras colecciones tienen
igualmente un peso importante en
el museo: la de numismática, la
de lámparas de los siglos XIX y
XX, vajillas y mobiliarios de
diversos estilos, etnografía
religiosa, piezas aborígenes y
de testimonio de las luchas del
movimiento obrero e
insurreccional en el
territorio.
De manera atípica el museo
ubicado en la calle Martí
extiende su alcance además a
otros monumentos reglanos: la
Colina Lenin, el Palacio
Municipal y dos salas al lado
del santuario de la patrona de
la comunidad, son también
responsabilidad de la
institución.
Sin embargo, este no es el único
modo en que el museo sale de sus
límites físicos. La convocatoria
de concursos y actividades
infantiles como “La calle donde
vivo”, “Pintando desde las
colinas”, “Mi Museo es… como el
sombrero de un mago” o “Cuidando
nuestros monumentos”, una peña
de música afrocubana con el
grupo Shanganí, la publicación
de un boletín mensual, el aporte
al Atlas de la Cultura Nacional
y la fundación de la Cátedra de
Estudios Socioculturales García
Marruz, son algunas de las
acciones de extensión que
acercan a los pobladores a este
recinto, el cual, gracias a su
diversidad de servicios y
funciones, es, al decir de su
director Pedro Cosme Baños, un
divulgador de la historia.
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Afirma el historiador de la
Villa que aunque desde la
fundación misma del Poder
Popular los reglanos habían
solicitado la creación de un
museo en sus lindes, este pudo
concretarse, como tantos otros,
al amparo de la Ley 23 de 1979,
la cual permitió la conservación
del patrimonio de la nación en
cualquier parte del país. Según
Cosme, aquella ley, y su actual
modificación, demuestran la
proyección tan ramificada hacia
todas partes que tenía y tiene
el pensamiento de la más alta
dirección de la Revolución y su
conciencia de que “no existe en
Cuba un palmo de tierra sin un
ápice de historia”. |