Año VIII
La Habana
15 al 21
de AGOSTO
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Museo de la danza

Tres actos para un arte inabarcable

M. G. Lavandero • La Habana

 Fotos: Kike (La Jiribilla)

 

Primer acto

“Recientemente se reorganizó el Ballet de Alicia Alonso tomando el nombre de Ballet de Cuba y en él figuran destacados coreógrafos, notables músicos y un numeroso cuerpo de baile (...), un nuevo conjunto coreográfico llamado a convertirse en uno de los mejores del mundo”. Con esta noticia en el diario La Tribuna se despiertan los peruanos, una mañana de 1959. Diez años más tarde, el prestigioso especialista del Daily Telegraph de Londres, Leo Kersley, escribe: “El hecho de que estos bailarines de la más joven compañía nacional de ballet establecida, estén capacitados para atacar tanta variedad de estilos con la misma facilidad, coloca como única a la compañía cubana en el mundo contemporáneo del ballet.” El prestigio del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y el de su fundadora, Alicia Alonso, crece a un ritmo sin precedentes en la escena nacional.

Segundo acto

Cuentan quienes han tenido la suerte de conocerlo, que gusta vestir con sobriedad, de gris o de azul, y que suele decir bromeando que la danza ha estado siempre en su corazón, aunque nunca en sus pies. Desde 1998, este hombre de danza y de letras, quien comparte su vida con la más grande bailarina que haya nacido jamás en este suelo, dirige el Museo de la Danza, el primero que existe en Cuba en esta especialidad y uno de los pocos del mundo.

Desde esa fecha, Pedro Simón recibe a miles de visitantes en la hermosa casona de Línea y G: cuentan que con la soltura inherente a quien dedica la vida al arte, muestra a los curiosos la colección de vestuarios del BNC, elementos escenográficos, las salas dedicadas a la Era Romántica, a los Ballets Rusos, a la Danza-moderna, a la Danza española y a la relación entre las artes plásticas y la danza. Pero entre los sugerentes fondos documentales del Ballet Nacional de Cuba, atesorados en el inmueble, Pedro Simón abre también a los visitantes, con orgullo, los salones dedicados a su esposa, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso. 

El Museo de la Danza es una historia de vida de este arte en Cuba, especialmente del ballet; sin embargo, atesora también importantes objetos y documentos relacionados con el arte en movimiento a nivel internacional: litografías londinenses policromadas que contienen imágenes de interpretaciones de Fanny Eisler, Jules Perrot y Maria Taglioni; o un programa-souvenir del ballet La Princesa Durmiente, producido por el teatro Alhambra de Londres, en 1921.

Tercer acto

El Ballet Nacional de Cuba “no defraudó tanta expectativa y lució un derroche de técnica y estilo. Una vez más las interpretaciones de los bailarines cubanos arrancaron ovaciones y gritos de ¡Bravo!”, escribía admirado Julio Bravo, en el ABC de Madrid. Era 1998. Casi una década después, en una nota publicada por The New York Times, Jennifer Dunning sentencia lo que ya luce como una constante: sus “brillantes bailarines parecen ser la norma del Ballet Nacional de Cuba, el cual regularmente produce estrellas internacionales.”

El Museo de la Danza recoge esta norma y abre a sus visitantes un universo cada vez más inabarcable, aun en sus ambiciosos salones.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600