Año VIII
La Habana
2009

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 Rafael Alberti Merello

(Cádiz, 1902-1999)

El ángel de la ira
 
Sin dueño, entre las ortigas,
piedra por pulir, brillabas.
Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.
Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.
Ya no estabas.
¿Qué recordaron?
Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.
Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.
Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...
Secreto.

Los ángeles bélicos
 
Viento contra viento.
Yo, torre de mando, en medio.
Remolinos de ciudades
bajan los desfiladeros.
Ciudades del viento sur,
que me vieron.
Por las neveras rodando,
pueblos.
Pueblos que yo desconozco,
ciudades del viento norte,
que no me vieron.
Gentío de mar y tierra,
nombres, preguntas, recuerdos,
frente a frente.
Balumbas de frío encono,
cuerpo a cuerpo.
Yo, torre de mando, en medio,
lívida torre colgada
de almas muertas que me vieron,
que no me vieron.
Viento contra viento.


Hace falta estar ciego

Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
 
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
 
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.


Balada del que nunca fue a Granada  
 
¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
 Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
 ¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
 
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
 Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
 
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
 Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.


Paraíso perdido
 
A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.
 
Tras de mí, imperceptible,
sin rozarme los hombros,
mi ángel muerto, vigía.
 
¿Adónde el Paraíso,
sombra, tú que has estado?
Pregunta con silencio.
 
Ciudades sin respuesta,
ríos sin habla, cumbres
sin ecos, mares mudos.
 
Nadie lo sabe. Hombres
fijos, de pie, a la orilla
parada de las tumbas,
 
me ignoran. Aves tristes,
cantos petrificados
en éxtasis el rumbo,
 
ciegas. No saben nada.
Sin sol, vientos antiguos,
inertes, en las leguas

por, andar, levantándose
calcinados, cayéndose
de espaldas, Poco dicen.
 
Diluidos, sin forma
la verdad que en sí ocultan,
huyen de mí los cielos.
 
Ya en el fin de la Tierra,
sobre el último filo,
resbalando los ojos,

muerta en mí la esperanza,
ese pórtico verde
busco en las negras simas.
 
¡Oh boquete de sombras!
¡Hervidero del mundo!
¡Qué Confusión de siglos!
 
¡Atrás, atrás! ¡Qué espanto
de tinieblas sin voces!
¡Qué Perdida mi alma!
 
-Ángel muerto, despierta.
¿Dónde estás? Ilumina
con tu rayo el retorno.
 
Silencio. Más silencio.
Inmóviles los pulsos
del sinfín de la noche.
 
¡Paraíso perdido!
Perdido por buscarte,
yo, sin luz para siempre.


Rafael Alberti Merello: El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902 —El Puerto de Santa María, Cádiz, 28 de octubre de 1999. Escritor español, especialmente reconocido como poeta, miembro de la Generación del 27. Está considerado uno de los mayores literatos españoles de la llamada Edad de Plata de la literatura española. Tras la Guerra Civil Española se exilió debido a su militancia en el Partido Comunista de España. A su vuelta a España, tras el fin de la dictadura franquista, fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1983 y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz en 1985. Entre otros reconocimientos, recibió el Lenin de la Paz (1965), el Premio Roma de Literatura (1991), el Premio Nacional de Teatro (1980) y el Premio Cervantes, en 1983. 

 
 

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