|
Cosmos
"Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y
sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas
de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus
mensajeros
quién contiene a los creyentes y a los incrédulos
quién es el amante más majestuoso
quién, hombre o mujer, posee debidamente su trinidad de
realismo
de espiritualidad y de lo estético o intelectual
quién después de haber considerado su cuerpo
encuentra que todos sus órganos y sus partes son buenos
quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de
su cuerpo
comprende por sutiles analogías todas las otras teorías
la teoría de una ciudad, de un poema
y de la vasta política de los Estados
quién cree no solo en nuestro globo con su sol y su luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer, al construir su casa
no para un día sino para la eternidad
ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, morar allí, como el espacio
indisolublemente juntos. "
No te detengas
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
Lo que soy después de todo
¿Qué soy, después de todo, más que un
niño complacido con el sonido
de mi propio nombre? Lo repito una y otra
vez,
Me aparto para oírlo ―y jamás me canso de
escucharlo.
También para ti tu nombre:
¿Pensaste que en tu nombre no había otra
cosa que más de dos o tres inflexiones?
He oído lo que decían los charlatanes...
He oído lo que decían los charlatanes sobre el principio
y el fin,
Pero yo no hablo del principio y del fin.
Jamás hubo otro principio que el de ahora,
ni más juventud o vejez que las de ahora,
Y nunca habrá otra perfección que la de ahora,
Ni más cielo o infierno que estos de ahora.
Instinto, instinto, instinto.
Siempre el instinto procreando el mundo.
Surgen de la sombra los iguales, opuestos y
complementarios, siempre sustancia y crecimiento,
siempre sexo,
Siempre una red de identidades, siempre distinciones,
siempre la vida fecundada.
De nada vale trabajar con primor; cultos e ignorantes lo
saben.
Seguro como lo más seguro, enclavado con plomo en las
columnas, abrazado al poste firme,
Fuerte como un caballo, afectuoso, soberbio, ecléctico,
Yo y este misterio aquí estamos frente a frente.
Limpia y tierna es mi alma, y limpio y tierno es todo lo
que no es mi alma,
Si falta uno de los dos, ambos faltan, y lo visible es
prueba de lo invisible,
Hasta que se vuelva invisible y haya de ser probado a su
vez.
Cada época ha humillado a las otras enseñando lo mejor y
desechando lo peor,
Y yo, como conozco la perfecta justeza y la eterna
constancia de las cosas,
No discuto, me callo, y me voy a bañarme para admirar mi
cuerpo.
Hermoso es cada uno de mis órganos y de mis atributos, y
los de todo hombre bello y sano,
Ni una pulgada de mi cuerpo es despreciable, y ni una
debe ser menos conocida que las otras.
Me siento satisfecho: miro, bailo, río, canto;
Cuando mi amante compañero de lecho, que ha dormido
abrazado a mí toda la noche, se va con paso quedo al
despuntar el alba,
Dejándome cestas cubiertas con lienzos blancos que
llenan con su abundancia mi casa,
Yo las acepto con naturalidad,
¿pues habría de tasarlas hasta el último céntimo para
conocer exactamente el valor de su regalo?
Walt Whitman (West
Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de
1819 – Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892): Es
uno de los mayores poetas estadounidenses. Su obra
lírica se concentra en las sucesivas ediciones de Hojas
de hierba, con un estilo lírico o épico (poético
narrativo), de versos amplios y frecuentes paralelismos,
que remite al de los salmos bíblicos. Tardó ocho
ediciones en completarla: la primera de 1855 y la
última, revisada desde el lecho de muerte, de 1892,
cuando contaba con 73 años de edad. La primera edición
debió publicarla por sí mismo, pues no encontró editor
que lo hiciera. En esa obra canta a la naturaleza, a la
individualidad, la sensualidad, el sexo, y a la
necesidad de que todos los seres humanos comulguen en
una dirección común. |