Año VIII
La Habana
2009

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Malecón de vuelta
Amado del Pino • La Habana

Después de unos pocos meses vuelvo al malecón habanero y lo sorprendo en pleno atardecer. Belleza es palabra pálida para describir las sensaciones que ofrece. Siempre digo que dentro de Cuba me la paso hablando de Tamarindo pero que cuando me ausento, La Habana me tira del brazo como novia celosa.

Estar de vuelta es también llamar a los amigos, recibir en el paladar la sazón de la vieja de uno. Una experiencia interesante consiste en buscar algún número o dirección en agendas de otras fechas. Rápido se pasa la página manoseada en que están los amigos muertos, con desdén la de los que dejaron de serlo. Me duele tener ya algunos entre los primeros y un orgullito pueril me provoca no atesorar grandes cantidades de traiciones o desencantos.

Son tantos los asuntos del trabajo y el corazón que no he probado los mangos. Sí he vuelto a su sabor en batidos o refrescos que tanto se agradecen con este calor húmedo de junio. Pero para comerme un mango a lo tradicional, sin miedo a que la deliciosa pulpa corra sobre mi cuerpo, no he tenido tiempo. Ya lo haré en las próximas semanas y meses. También sería bueno ir en busca de guayabas y otras delicias.

Junto a nuestra cama habanera sigue fiel “el negrito”, aquel modesto aparato que Tania me compró hace ya unos diez años. Comienzo por Radio Reloj, esa emisora nuestra y única en el mundo que ofrece información durante 24 horas seguidas. La emisora cumple esa función desde 1947. En los próximos días quiero regalarme alguna hora con la programación deportiva o las discotecas radiales. Me gustan las revistas amplias y hasta desiguales. Me explico. No solo me interesa saber las causas de la derrota de la selección española en la Copa de Fútbol u otra noticia trascendente. El espacio radial que prefiero es el que da paso a deportes y regiones humildes y poco mediáticos. Ahí suelen hablar atletas que fueron célebres en mi adolescencia y ahora se defienden de la llovizna del olvido.

Con los programas musicales me ocurre algo similar. Otras veces he dicho que las discotecas fueron siempre formidables regalos para los que no hemos tenido ni dinero ni paciencia para hacernos de una buena colección particular de discos. En Cuba suele ocurrir que los éxitos de la semana musical se relacionan con las frases o latiguillos de la calle. Es como el clásico ejemplo del huevo y la gallina; nunca se sabe hasta dónde el compositor recopiló el latir popular y hasta dónde el arte le facilita travesuras y síntesis a la vida social.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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