Año VIII
La Habana
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de 2009

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Traducir a Hemingway

Carlos A. Peón Casas • La Habana

 


Traducir a Hemingway para el lector cubano de la actualidad no es tarea fácil. La frase, a pesar de la manida simpleza que se le pueda achacar, no es tampoco verdad de Perogrullo. Se trata de una responsable labor para cualquier avezado intérprete literario con oficio reconocido, que implica, al decir del curtido traductor español Miguel Martínez-Lage, diestro en tales lides con la obra hemingwayana, “una gran dificultad por su concisión extrema, con frases cortas y secas no muy del gusto del lector español, pero hay que mantenerlo a toda costa porque es un estilo muy propio y muy suyo”
1

 

Hacer a Hemingway legible en nuestro rico idioma es, sin duda, un cometido que va más allá de las palabras. En Hemingway se da al mismo tiempo la simplicidad y la complejidad estilísticas que coexisten en un molde único que es además inimitable, aunque más de un moderno creador haya intentado, sin éxito, hacerlo suyo. Al decir del propio Martínez-Lage quien aboga, hic et nuc, por una revisión exhaustiva de las traducciones disponibles del Maestro se trata de corregir:
 

“Sin alterar el estilo de Hemingway ni añadir una palabra innecesaria, porque él mantenía el principio del iceberg, y le gustaba nada más que sugerir”.2

 

Más que nada, se precisa respetar ese nunca bien ponderado entramado estilístico y conceptual, en un caso como el de Hemingway, que era “un escritor que trasladaba con gran precisión la realidad a sus textos”3 según sigue acotando el propio Martínez-Lage. Un autor cuyas palabras puestas en conexión por una magia de naturaleza ciclópea, lo hacían dueño de un talante que trasciende el tiempo y la propia literatura, la propia de Norteamérica y la más universal.

 

Acometer este empeño4 en este aquí y ahora cubanos, además de necesario (ambas obras permanecieron inéditas hasta el año 1987), implicaría añadir, al ya largo opus literario hemingwayano, bien conocido entre nosotros, una nueva coordenada del autor de Fiesta en su larga y fructífera estadía cubana, en la que se concentran casi 20 años de duro bregar con el oficio más solitario del mundo. En tal línea, que incluiría piezas de magistral hondura como su noveleta El viejo y el mar, que vería la luz primera en su Finca Vigía, se suman también estas dos piezas al parecer “menores” y mayormente desconocidas, de su dilatada cuentística que también fueron concebidas, ambientadas y finalmente dotadas de vida en el contexto siempre subyugante de su casa cubana, ese sitio tan suyo, pero a la vez tan de todos los que amamos su obra.
 



 


“I Guess Everything Reminds You of Something” y “Great News from the Mainland”
5 son dos textos “cubanos”, a los que para nada les resta cubanía detalles tan incontestables como el hecho de haber sido escritos en el inglés y en el estilo más hemingwayanos posibles. Recrean ambos ese espacio vitalísimo ya acotado que fuera Finca Vigía, y en menor medida otros espacios citadinos, donde Hemingway había puesto su cuartel general, y donde discurre su vida de ejemplar y laborioso artesano de las letras, a la par que la vital existencia de alguien que no renuncia a los amigos, y mucho menos a la gente que lo circunda y vitaliza en ese por entonces suburbio de La Habana en las décadas del 40 y el 50 del pasado siglo XX. Ese setting6 tan especial donde transcurren estas historias tiene, sin duda, un alcance y un referente muy especial a la hora de datar la génesis y la importancia literaria de ambas piezas. Si bien no llevan la emblemática impronta de sus cuentos más acabados7, son sin lugar a duda piezas que nos ayudan a clarificar la huella creativa de un narrador al que las short stories le quedaban justo a su medida, sin dejar de reconocer sus inestimables alcances como novelista y periodista, todos a una en su dilatada carrera literaria.

Como historias cortas émulas de otros tantos títulos emblemáticos de la misma finura de: Fathers and sons, A Days's Wait, o Indian Camp8, estos dos cuentos tienen el referente de un narrador que trasuda inexorablemente al autor, al Hemingway más vital, y que lo conectan en ambos casos con situaciones de su propio entorno familiar. Por esta vez, uno de sus hijos hábilmente ficcionalizado bajo el nombre de Stephen (Stevie), mientras el hábil narrador es, en uno de ellos, un oscuro Mr. Wheeler, y en el otro, un silenciado escritor que quiere aupar a su joven retoño, presumiblemente un debutante con cierto éxito, en las lides literarias y mejor tirador al pichón. Aparentemente inconexas, estas dos historias tienen, sin embargo, el inevitable hilo conductor de los personajes de Steve y su padre, primero, un imberbe adolescente9 dotado también de gran talento para el tiro deportivo, (“I Guess Everything Reminds You of Something”), y luego un joven que debuta con algún trastorno de índole psiquiátrico, presumiblemente esquizofrenia10, (“Great News from the Mainland”), y que perfectamente se deduce de la lectura atenta del cierre del primer relato, cuando el padre descubre que la impostura literaria del pequeño tiene un claro componente de la ya acechante enfermedad mental cuando acota:

 

"En los últimos cinco años, de los siete que pasaron desde el verano de la historia premiada, y el día en que dio con el libro, el niño se había comportado de manera odiosa y estúpida. Pero eso se debía a su enfermedad, su padre se lo había dicho. Su vileza provenía de su enfermedad. Ya estaba mejor después de aquello. Pero todo aquello había empezado un año o más después de aquel verano." 11

 

Tal imbricación en el tiempo literario hace de las historias como un claro continuum12 donde la vertebración de las anécdotas, se vinculan notoriamente con la relación del binomio padre-hijo, y a mi juicio, centran mucho más el discurso en este par que, sin duda, marca el centro de la historia ficcionalizada. Ubicadas en tal conexión literario-temporal y espacial, tales narraciones se hacen mucho más creíbles como trasuntos de la realidad al ficcionalizarse de un modo muy peculiar. Hemingway el narrador, aunque queda siempre protegido a buen recaudo en sus historias, no puede evitar empero, que su propio mundo vital trasude en sus narraciones.
 


 

Traducir estas dos piezas de valor singular ha redundado en una tarea apasionante. El cometido de tal labor tiene la marca indeleble que tan comprometido oficio lleva implícito. Pero tiene también el encanto sobreañadido del disfrute, ese mismo que Cabrera Infante define desde las coordenadas de la admiración que todo traductor le manifiesta a la pieza traducida, por lo que no hay inconveniente para ser ambas cosas: “…admirador y tradictor13. De tal suerte, este Hemingway desconocido, pero absoluta e imprescindiblemente nuestro, nos revela y nos confirma esas mismas coordenadas vitales que lo acercan cada vez más a los espacios emblemáticos de su andadura cubana, la que recrea con fruición, y trasvasa, en su literatura, haciéndola más nuestra. Por esos textos seguirá pasando la frescura de cualquier atardecer, o el ambiente bucólico que serena el espíritu en esa Finca Vigía, en la que el hábil narrador supo hacer convivir la ficción y la realidad con absoluta y definitiva pericia. 

 

Notas:

1 Citado por José Luis Picón en "Las traducciones de Hemingway precisan una revisión para corregir los errores", [en línea]. Malagahoy.es 14 de mayo del 2009. http:www.malagahoy.es/article/ocio/424132/mig uel/martinezlage/u rge/revisa r/las/trad ucciones/hemingway.html [Consulta: 14 de mayo 2009].

2 Ibid.

3 Ibid.

4 Las traducciones precedentes de la obra de Ernest Hemingway entre nosotros destacan por su excelencia de la mano de traductores de oficio altamente reconocido: Lino Novás Calvo (El viejo y el mar); Guillermo Cabrera Infante ( “La Educación Revolucionaria”, título original: Nobody Ever Dies); Aitana Alberti León (París era una Fiesta) y María Isabel Gustavino y Héctor Quesada Zaperia (Islas en el Golfo). Hasta donde hemos podido indagar, esta experiencia traductiva que acometemos es totalmente inédita entre nosotros y posiblemente también en otras coordenadas de este mundo plural. Al respecto hemos consultado el Index Traslationum http:// www.unesco.org/culture/xtrans, repertorio bibliográfico internacional y multidisciplinar, auspiciado y gestionado por la UNESCO, que recoge las obras de unos 250 000 autores clásicos y contemporáneos. La búsqueda no ha aportado resultados confirmatorios de que se haya acometido hasta el momento tal empeño.

5 The Complete Short Stories of Ernest Hemingway. The Finca Vigía Edition. Scribner Paperback Fiction. New York, 1987. pp 597-604

6 Las alusiones a Finca Vigía que se respiran en estas historias encuentran eco en las obras referativas de dos estudiosos de la obra de Papa: E. Hotchner autor de Papa Hemingway y Carlos Baker y su conocida biografía: Ernest Hemingway. A Life Story. Del primero citado sirva este pequeño botón de muestra: "The little town of San Francisco de Paula, where Ernest's Finca Vigía (Lookout Farm) was located, was itself a poverty-stricken shambles. But the Hemingway property was fence-enclosed and consisted of thirteen acres of of flower and vegetable gardens, a cow pasture with a half -dozen cows, fruit trees, a defunct tennis court, a large swimming pool, and a low, once-white limstone villa which was a bit crumbled but dignified. Eighteen kinds of mangoes grew on the long slope from the main gate up to the house that Ernest called his "charming ruin." Contrástese esta descripción con la que Hemingway hace en “Great News from the Mainland”, obra ya aludida: "El viento volvió a soplar del sur el jueves. Ya no había mucho que afectar en los árboles, excepto tumbar las pencas secas de las palmas, y secar las pocas flores de mango cuyos tallos no habían muerto todavía. Pero siguió amarillando las hojas de los álamos, y lanzó hojas y polvo a la piscina. Había polvo en los libros y en los cuadros. Las vacas yacían con sus ancas contra el viento, y el pasto que rumiaban estaba seco y arenoso "(. . .) " Se había resistido a escribir sobre el aroma de las flores de mango cuando habían caminado juntos, la noche anterior a la llegada del viento, ni sobre el zumbido de las abejas sobre ellas, más allá de su ventana" Buenas noticias del continente. (texto traducido) p.603

7 Solo por mencionar algunas de sus mejores realizaciones, clasificarían en ese improvisado top five cuentos de tanto calado como "Las Nieves del Kilimanjaro", "La corta breve vida feliz de Francis Macomber", "Un lugar limpio y bien iluminado”, "El jugador, la monja y la radio" o "Los Asesinos", selección por demás siempre discutible a la hora de conceptuar sus creaciones de más valía para cualquier crítico.

8 En estas tres historias se incluyen en la ficción alusiones a padres e hijos que inevitablemente nos conectan con las particulares coordenadas de Ernest Hemingway y que muchas veces aluden a su controvertida relación con su padre. La primera y la última en particular pertenecen a la saga de Nick Adams, claro alter ego del autor.

9 En Hemingway en Cuba, de Norberto Fuentes encontramos una interesante referencia a la participación de Gigi, hijo menor del escritor junto a su padre, en las competiciones de tiro al pichón en el desaparecido Club de Cazadores del Cerro. p 536.

10 Nuevamente Norberto Fuentes acota también sobre un episodio psiquiátrico que aquejara a Patrick, hijo mediano del autor, en 1947, a raíz de que sufriera aquel un accidente automovilístico. Resulta curioso igualmente que el suceso acarreara otros trastornos que fueran catalogados por el médico Herrera Sotolongo, íntimo de Hemingway como "predemenciales". Tal coincidencia pudiera llevarnos a considerarlo como un claro alter ego de Steve, aunque no necesariamente englobe todos los detalles a los que alude el caso. O simplemente haya sido ficcionalizado por Hemingway tomando detalles de uno u otro carácter. P. 131.

11 “I Guess Everything Reminds You of Something” (“Me parece que a ti todo te recuerda algo”) p. 601.

12 Ambas historias pudieran ser consideradas entonces como un todo, conformando como dos entregas, en momentos y circunstancias distintas, pero donde el elemento narrativo pasa por los mismos personajes y los mismos ambientes. Tal perspectiva la dotaría singularmente de un valor añadido que tendría un inequívoco signo extra literario.

13 Guillermo Cabrera Infante. Mea Cuba, Alfaguara, Madrid, 1999.

Trabajo leído en el 12° Coloquio Internacional Ernest Hemingway, celebrado en Ciudad de La Habana bajo los auspicios del Museo Ernest Hemingway de Finca Vigía en coordinación con la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí del 18 al 21 de junio de 2009.

 

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