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Manuel Miguel Mateo
Sánchez apenas tuvo
tiempo para dormir en
Cuba. Fue su primer —y
añorado viaje— a una
nación que quiere y
defiende por convicción.
Desde hace mucho tiempo
colaboraba con cuerdas
para las guitarras de
los repentistas cubanos
y aprovechaba el viaje
de algún colega para
hacerlas llegar. También
ha enviado medicinas y
todo lo que considere
que pueda ayudar.
Pero no son solo esas
razones las que avalan
esta entrevista, sino
aquellas que hablan de
alguien vinculado a la
música folclórica en
España, que al decir de
Alexis Díaz-Pimienta es
"fundador del mítico
grupo de folk granadino
Lombarda, y luego de
Supervivientes (música
celta) y actualmente de
Atroj (música bereber),
Mateo siempre ha estado
vinculado a las raíces
musicales de su entorno
y ha trabajado y luchado
por ellas,
defendiéndolas desde
todos los frentes: desde
el escenario con su
música; desde la lente
con sus fotos, desde la
promoción cultural con
proyectos puntuales (el
Centro de Interpretación
del Sacromonte, o su
Exposición y Colección
personal de instrumentos
musicales "Instrumentos
del mundo mundano").
En la Isla Mateo tenía
numerosos amigos antes
de arribar y ahora se
han multiplicado, porque
este hombre con gustos y
aficiones variopintas es
hábil en la siembra de
afectos. Le quedaron
casas por visitar y
lugares por conocer,
pero seguro lo logrará
en sus próximas
travesías que hará
cargado de cariño y
gestos solidarios.
¿Cómo llegas al gusto
por la música
folclórica?
Te vas a sorprender si
te digo que tiene que
ver con Cuba. Sería
sobre el año 1978 ó 1979
que yo andaba ya tocando
música andina, cosas de
los Quilapayún,
Inti-Illimani, Illapu,
Calchaquis… en España
estábamos en plena
transición y uno de mis
cantautores preferidos
era y es Silvio
Rodríguez. Yo cantaba
con mi guitarra casi
todo el repertorio que
de Silvio llegaba a
España en esa época:
“Pequeña serenata
diurna”, “Madre”, “Óleo
de una mujer con
sombrero”, “Playa
Girón”… he gozado mucho
cantando a Silvio, el
caso es que me propuse
hacer un cancionero ya
que en algunos de sus
trabajos editados aquí
no venían las letras de
las canciones y, por
supuesto, tampoco los
acordes para guitarra,
yo llevaba ese
cancionero sui
generis por los
bares y locales de
música de Granada
(todavía conserva
manchas de vino… y
diversos alcoholes), iba
de mano en mano y de
boca en boca, y tanto
gustaba que decidí hacer
unas fotocopias y
venderlo a los amigos
(espero que Silvio me
perdone, de hecho ya lo
hizo, pues Alexis
(Díaz-Pimienta) se lo
entregó y de alguna
manera, el propio autor
de lo que allí, mal
transcrito había, lo
autentificó), como digo
vendí algunos y con ese
pequeño dinero compré
una mandolina que fue…
al final el origen de
una colección de
instrumentos ¡Como ves,
todo cuadra! Esta
mandolina fue el camino
para conocer a mis
compañeros de música
durante 23 años, con
ellos formamos el grupo
Lombarda, con el que
hemos trabajado
musicalmente con la
tradición oral de
Andalucía, en particular
la de Granada y la de la
comarca de La Alpujarra,
zona donde permanece
viva la improvisación
poética oral con el
nombre de trovo ¡De
nuevo, todo fluye en un
sentido!
¿Sigues cultivándola?
Con Lombarda
he grabado tres
discos y también fui
fundador del grupo
Supervivientes, con los
que estuve unos siete
años, con ellos
interpreté músicas de
los países de cultura
celta: Irlanda, Escocia,
Galicia, Asturias… Con
ellos también tuve la
oportunidad de grabar un
CD. En la actualidad soy
miembro del grupo Atroj,
estamos trabajando con
músicas de tradición
oral de la península
ibérica y con
tradiciones del otro
lado del Mediterráneo,
en este caso de la
cultura Bereber,
cantamos en castellano y
en bereber. He sigo
organizador y
responsable técnico de
eventos y concursos de
música tradicional como
el Concurso juvenil de
música tradicional
Málaga Eurofolk que tuvo
sedes en Portugal,
Italia y España, o el
Festival de Cante de
Poetas de Villanueva de
Tapia y
también he sido
uno de los creadores en
Granada del Centro de
Interpretación
Etnográfico y
Medioambiental del
Sacromonte, un museo que
recrea las formas de
vida de este barrio
troglodita granadino.
Como puedes ver toda mi
vida ha girado y gira
alrededor de la
tradición oral.
¿Me hablas de tus
adivinanzas?
La adivinanza siempre
fue un tema de la
tradición oral que me
gustó, y cuando
trabajaba en el proyecto
del Centro de
Interpretación del
Sacromonte, empecé a
buscar adivinanzas
tradicionales sobre
plantas para hacer
actividades con los
niños allí, y como no
encontraba adivinanzas
tradicionales de las
plantas que teníamos
cerca, empecé a
inventarlas. Poco a
poco, con los muchos
libros que leí y
consulté, el trabajo fue
creciendo y se
convirtieron en ¡350
adivinanzas de plantas!
que tengo escritas sin
publicar, con ellas he
hecho talleres para
niños cómo el Taller de
Agroadivinanzas en el
que les hablo de la
cultura agrícola en Al-Ándalus.
Animado por el resultado
he hecho adivinanzas
sobre El Quijote y a su
vez un taller de
animación a la lectura
que se llama Taller de
Quijoadivinanzas,
y en el que yo soy
Sancho Panza y juego con
los niños y con mis
adivinanzas a adivinar
la genial obra de Miguel
de Cervantes. También he
creado adivinanzas sobre
Federico García Lorca y
su mundo, y con ellas
tengo un taller para
jóvenes que se llama
Aquí Lorca se adivina, y
por último he elaborado
400 adivinanzas sobre
Al-Ándalus y su cultura,
que se llama Adivina,
Adivinándalus. Todo este
trabajo lo tengo sin
publicar y espero verlo
algún día impreso en un
libro.
¿Por qué te interesa
tanto la historia y la
memoria?
Una vez leí una frase
que decía que “la
memoria es el corazón
del hombre”, así lo
pienso yo también: la
historia nace y crece de
los recuerdos y a veces
se escribe, pero siempre
que recordamos algo o a
alguien lo estamos
trayendo junto a
nosotros, lo estamos
haciendo presente y
vivo. Ahora mismo estoy
trabajando junto con mi
madre en recuperar y
dignificar la memoria de
su padre, mi abuelo que
fue fusilado por los
militares rebeldes a la
República española el 25
de Agosto de 1936. Mi
madre tiene una memoria
prodigiosa y una
capacidad increíble para
trufar historias, y mis
conversaciones con ella
las estoy transcribiendo
y colgando poco a poco
en un blog, en el que
hay además imágenes de
los pocos objetos de mi
abuelo que conservamos y
espacio para otras
aportaciones cómo el
hermosísimo poema que
nuestro común amigo
Díaz-Pimienta ha escrito
en homenaje a mi abuelo
y mi madre, desde aquí
os animo a visitar este
sitio y también a que
hagáis cuantos
comentarios estiméis
oportunos.
http://abuelotumemoria.blogspot.com/
¿Y el repentismo?
Cómo he dicho con
Lombarda hice
trabajo de campo y
recorrí muchas
localidades grabando y
recopilando música
tradicional, sobre todo
en una comarca, La
Alpujarra, que abarca
dos provincias: Granada
y Almería. En la
Alpujarra sigue viva la
tradición del trovo, y
los troveros (vuestros
repentistas) improvisan
en quintillas. En un
encuentro que desde hace
28 años se realiza allí,
el Festival de Música
Tradicional de La
Alpujarra, tuve la
suerte y la dicha de
conocer que en otros
países se cultivaba el
mismo arte, y allí
conocí a Alexis. Con él
trabajé por primera vez…
de fotógrafo y
maquetador del boletín
de la Escuela
Experimental de Trovo de
La Alpujarra. Allí me
inoculé del maravilloso
virus del amor al
repentismo.
Me han dicho que eres
coleccionista, ¿puedes
hablarme de esa
inclinación?
Aquella mandolina de la
que antes hablé fue el
nexo de unión y de
trabajo en la música de
mi tierra y también fue
el origen de mi amor por
los instrumentos. Poco a
poco he ido conformando
una pequeña colección de
unos 160 instrumentos,
provenientes casi todos
de la tradición, con
ellos he organizado una
exposición titulada
Instrumentos del Mundo
Mundano, y la he girado
por algunas localidades
de Andalucía, ha
visitado festivales de
música tradicional y ha
estado expuesta también
en Granada. Esta
exposición tenía una
clara vocación didáctica
y preparé unos
cuadernillos para que
los escolares que la
visitaran pudieran hacer
alguna actividad. Ahora,
desgraciadamente, duerme
en sus baúles, algunos
de sus instrumentos
decoran mi casa y otros
me acompañan en mi
música.
¿Desde cuándo cultivas
la fotografía?
Llevo muchos años
haciendo fotografías,
pero nunca me he
dedicado
profesionalmente a ese
arte, ni he vivido de mi
trabajo fotográfico,
solo he expuesto en
algunos locales de mi
ciudad. Sobre todo he
captado muchas imágenes
de espectáculos y
también en mis trabajos
sobre folclore. El mundo
del jazz y su música me
gustan mucho y tengo una
gran colección de
fotografías de
conciertos de jazz.
Durante algunos años de
precariedad económica
deje de hacer fotos por
el gasto que me suponía
y es ahora que con mi
nuevo equipo digital he
retomado esta pasión y
cuelgo mi trabajo en mi
Blog, pero con mi Canon
A1 y con los objetivos
que ahora he donado al
Centro Iberoamericano de
la Décima y el Verso
Improvisado, he gastado
muchos carretes… o como
vosotros decís: rollos.
Llevo haciendo
fotografías desde hace
unos 30 años, pero es
ahora que las estoy
mostrando más al público
en mi blog:
http://elojodemateo.blogspot.com/
¿Qué te atrae de Cuba?
Podría decirte que todo
y no mentiría, pero por
encima de algo me atraen
mis amigos, la música de
vuestro país, su
valentía, su orgullo.
Este viaje para mí ha
sido muy deseado y
esperado, muchos años
trabajando alrededor del
repentismo y la poesía
oral improvisada ha
hecho que los amigos en
Cuba sean numerosos, y
tenía muchas ganas de
poder abrazarlos en su
país y conocer, en
cierta manera, la
realidad del mismo. En
estos 14 días hemos
intentado conocer un
país, no “hacer
turismo”, y la verdad es
que hemos conocido
muchas realidades: La
Habana, Cienfuegos,
Trinidad, Viñales y
Limonar.
Háblame de A Cuba
dale cuerda
Es un proyecto que ahora
estoy empezando a darle
forma, pero que tiene su
origen hace tiempo,
desde hace unos diez
años que envío cuerdas
usadas y algunas nuevas
a Cuba, normalmente han
sido cuerdas de guitarra
y laúd, instrumentos que
compartimos con
vosotros: en España en
la música tradicional y
de plectro, y en Cuba en
la música campesina y el
repentismo. Por mi
amistad con Alexis tuve
conciencia de la
dificultad de encontrar
cuerdas en Cuba, y como
músico me dolía que
excelentes
instrumentistas
estuvieran tocando con
¡cables de teléfono!
cuando aquí las cuerdas
usadas las tirábamos a
la basura, con la
colaboración de amigos
músicos en Granada he
llevado muchas cuerdas a
algunos amigos músicos
en Cuba, pero es ahora
que estoy trabajando en
una guitarrería y tienda
de instrumentos que
tengo acceso a otro tipo
de cuerdas: violín,
viola, cello,
contrabajo… y me he
puesto manos a la obra
para que sean más manos,
y no solamente las mías,
las que consigan hacer
felices a más músicos en
Cuba, como dice Eduardo
Galeano: “La
caridad es humillante
porque se ejerce
verticalmente y desde
arriba; la solidaridad
es horizontal e implica
respeto mutuo.”
Estoy dándole vueltas a
una campaña que se
llamará ¡A Cuba dale
cuerda! y que cómo
entenderás tiene muchas
lecturas. Voy a intentar
implicar a más personas
y que estas donaciones
lleguen directamente y
en mayor cantidad a los
alumnos de los
conservatorios, escuelas
de música, Casas de la
Trova, músicos
profesionales…. De
momento las estoy
canalizando a través del
Centro Iberoamericano de
la Décima y el Verso
Improvisado y por ello,
los compañeros del
Centro quisieron hacerme
un homenaje, que desde
estas líneas agradezco
de nuevo. Cuando el
proyecto ¡A Cuba dale
cuerda! esté mejor
“cocinado” pasaré la
receta a La Jiribilla
para que lo ponga en su
mesa, de momento ya
estoy “resolviendo” los
ingredientes para hacer
el guiso.
Además de tus excelentes
fotos, ¿qué te dejó tu
reciente viaje a la
mayor de las Antillas?
Sobre todo me ha dejado
¡unas enormes ganas de
volver! De corazón te lo
digo, ha sido un viaje
maravilloso y creo que
mis fotos nunca podrán
reflejar lo que he
vivido aquí. Me ha
dejado también
admiración y respeto
ante un pueblo que se
enfrenta con valor y
orgullo a una situación
difícil e injusta. Y si
me tuviera que quedar
con un momento, pues me
quedaría con las cinco
horas de canturía en
Limonar (Matanzas).
Ya había visto a muchos
amigos repentistas en
España, pero este ha
sido mi primer encuentro
con el repentismo cubano
en el lugar donde nace:
en el mundo rural, en el
campesinado. La
sensación que tuve allí
de compartir un gusto
común, el ver cómo ese
público entendía todas y
cada una de las cosas
que en el improvisado
escenario sucedían, cómo
jaleaban cada metáfora o
cada recurso de ingenio
de los poetas, fue para
mí… con la ayuda del “chispatren”,
maravilloso, esa
inolvidable tarde viendo
el sol caer y
compartiendo tan bello
arte, creo que se ha
quedado en mis retinas
para siempre. De todos
modos creo que en mis
fotografías hay muchas,
muchas cosas que me ha
dejado este viaje en mis
ojos y en mi corazón,
todas bellas. |