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El pianista y compositor cubano
Chucho Valdés y la cantante
española de ascendencia guineana
Concha Buika, celebran los 90
cumpleaños de Chavela Vargas,
cumplidos este 17 de abril.
Lo hacen con la grabación de un
disco titulado El último
trago, una de las canciones
de José Alfredo Jiménez
popularizada, varias décadas
atrás, por la inigualable manera
de la Vargas: “Tómate esta
botella conmigo /en el último
trago nos vamos /quiero ver a
qué sabe tu olvido /sin poner en
mis ojos tus manos”.
El homenaje se materializó en
Cuba, donde la legendaria
cantante llegó por una semana y
se quedó por dos años. En
nuestra Isla compartió amistad
con Nicolás Guillén y fue
atraída por una cubana a la que
hizo famosa por todo el mundo
con un popular estribillo:
"Ponme la mano aquí, Macorina".
Ahora llegan como nuevas,
recreadas por dos genios
musicales, con arreglos
afrocubanos, flamencos y
jazzísticos, “La noche de mi
amor”, “El andariego”, “Somos”,
“Luz de luna”, “Sombras”, entre
otras canciones del repertorio
emblemático de Chavela. Casi
todos los temas están
acompañados por Irakere.
Resaltan la participación
especial de la guitarra, en dos
cortes, de Javier Limón,
productor del CD, y “Las simples
cosas”, “Vámonos” y “Las
ciudades”, dúos a piano y voz
de Concha Buika y Chucho Valdés.
Seducción mutua
Buika llegó a La Habana de la
mano de Javier Limón para grabar
junto a Chucho el misticismo
mutuo por Chavela Vargas.
“Nos imaginamos un repertorio
armado con esas canciones que
Chavela, por muchos lugares de
Latinoamérica, ha ido
recolectando en años. Soñamos
también que el disco podía ser
grabado en esta ciudad
maravillosa y con Chucho y Buika.
Finalmente ese sueño se ha
concretado”, rememora Limón
sobre la génesis del proyecto en
una conferencia de prensa
realizada en los estudios Abdala
donde grabaron el material.
Bastó algunos ensayos y 11 horas
para dejar registrado, como
nuevas obras de artes, 13 de las
cientos de canciones conocidas
de Vargas.
Solo fue posible porque los dos
protagonistas de “El último
trago” alucinaron uno con el
otro dentro y fuera del estudio.
Para Concha Buika esta
oportunidad es una bendición, y
para Chucho es una unión muy
estrecha, que tiene una relación
tremenda entre lo que ella hace
y lo que “yo siempre he querido
hacer”.
En definitiva no están aislados
uno del otro. Como manifestó el
músico cubano, sus raíces
españolas y africanas son
comunes.
Para Chucho Valdés, Buika es una
artista sui generis: “El
flamenco le da una personalidad
única. Es muy diferente y
especial el timbre y el dominio
de su voz”. La comparó con Bola
de Nieve, pues “son de esos
casos que se dan una sola vez”.
La experiencia de Valdés con
diversos artistas es basta. En
los últimos tiempos ha grabado
con su coterráneo Pablo Milanés,
con el francés Charles Aznavour,
el brasileño Iván Lins, el
cantaor flamenco Diego el
Cigala, entre otros. Sin
embargo, el trabajo con Concha
Buika resultó diferente.
“La Buika es de las pocas
cantantes que conozco ―y puedo
contar con una mano y me sobran
dedos― que pueden cantar directo
en la grabación, sin separar la
orquestación de la voz. Esto
permite que el efecto emocional
esté en correlación con la
música que la acompaña. Así se
hizo este disco y fue
increíble”, reveló Chucho en la
conferencia ya referida.
Por su parte, Concha Buika, hija
de una pareja de asilados
políticos en Mallorca, quien ha
seducido los escenarios de
Europa y EE.UU. a fuerza de su
talento, dijo venir de un lugar
donde “supuestamente los sueños
son realizables y he tenido que
llegar hasta aquí, para hacer
posible uno que llevaba mucho
tiempo conmigo: Anhelaba pisar
Cuba y lo he hecho de la mano
del maestro Chucho”.
En lo particular confiesa ser
una persona muy tímida, de
muchos nervios ante proyectos
como el que acaba de realizar.
Pero esta vez se ha sentido muy
segura y “estoy totalmente
alucinada. Presiento que falta
mucho por vivir con este disco.
Agradezco a Chucho por no
mirarme como una chiquilla, por
confiar en mi trabajo tanto como
para hacer esta gran labor que
es muy importante para mí”,
expresó Concha.
De forma genial también quedó el
concierto de presentación en un
repleto Teatro Amadeo Roldán. Un
concierto único dedicado no solo
a Chavela, sino también a Bebo
Valdés, con quien Buika y Limón
han trabajado en varias
oportunidades. Fue una noche
gloriosa, bautizo de la Buika
ante el público criollo que la
premió con ovaciones y aplausos
al término de todos los temas.
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