|
El artista brasileño Sergio
Cézar ha sido llamado el
Arquitecto del cartón, y ha
traído una muestra de su obra a
la décima edición de la Bienal
de La Habana. Su instalación que
abarca cuatro metros cuadrados
recrea la favela de Nuestra
Señora de Fátima. Es una pieza
que asombra, solo por el impacto de la
escala y los materiales. La suya
es una ciudad que nace de las
entrañas de la denuncia como
una metáfora que se define entre
la precariedad y la llama de la
vida.
Para Cézar cada basura, cerilla,
palillo sobado, pedazo de
cartulina tirado al cesto, se
convierte en una columna, el
techo de una pequeña casita, o
la tendedera de un patio.
Su quehacer es mágico. Cuando,
en plena faena aún y durante el
recorrido de la prensa a unas
horas de inaugurarse la Bienal,
le pregunté cómo hacía para
conformar este set de
reciclajes, sencillamente Sergio
tomó una tapita (de esos pomos
que llamamos “pepinos” cubanos)
y con una descuidada delicadeza
la dejó caer en un techo y la
convirtió en un pequeño tanque
desteñido de agua en una azotea
bien definida a la vista por ser
toda una caja de fósforos
invertida sobre un techo de
cartón.
Entre muchos periodistas y
algunos colaboradores, el
artista accedió a responder a un
breve cuestionario.
Cézar, ¿cuál es su propuesta en
esta obra, realizada con
deshechos de la propia favela?
En la calle encuentro materiales
que luego transformo en poesía,
en vibración convertida en
favela de cartón.
¿Qué significa para usted Cildo
Meireles, tiene alguna relación
con su persona o su obra?
Es mi amigo, siento orgullo y
respeto de él, pero mi obra no
se relaciona con la suya. La
mía es una arquitectura de
cartón y no conozco de otro
artista brasileño que trabaje
con este recurso.
¿Es la única pieza o ha creado
otras?
Realicé una gran favela de
escenografía de siete mil
quinientas piezas para la
telenovela Dos caras para
O Globo… que pasará en Cuba.
¿Cómo relaciona su trabajo para
una corporación multinacional
como O Globo con esta otra
obra?
Quedé muy impresionado, pues fue
la primera vez que la tercera
mayor televisora del mundo
presentara en su novela la
poesía de la favela.
¿Y el filme Ciudad de Dios
en qué se asemeja a su favela?
No se parece. Ciudad de Dios
trata de una favela más real y
más cruel. La mía es una favela
que reproduce la poesía de la
gente que no tiene acceso a la
cultura, sino a la violencia.
Solamente represento el concepto
y miro a las personas que la
habitan y trato de reproducir la
vibración de estas.
¿Tiene formación artística
académica?
Soy autodidacta. Arquitecto,
pero tuve que trabajar para
apoyar a mi familia y no pude
estudiar Historia del arte.
¿Ha vivido la experiencia de
habitar en favelas?
Solamente a través de “hijos de
la favela” que saco de ese mundo
de la violencia para trabajar
conmigo, los transformo en
personas, y ellos me asisten en
mi obra.
Dejamos a Sergio Cézar para
seguir en el itinerario de la
Bienal de La Habana. Allí quedó
en su labor de albañil,
electricista, arquitecto de una
favela efímera que parece
extenderse infinita entre el
candor y la emergencia, el
desequilibrio y la mutabilidad:
una metonimia de la vida dura de
los marginados al Sur de
América. |