La pertinencia del género como
categoría analítica determinante
en el razonamiento sobre la
calidad tanto humana, como de
otros campos de estudios de la
literatura y el arte se ha
vuelto nuevamente cuestionable.
Su epistemología evidencia una
crisis surgida desde sus propios
estudios. A los reclamos
históricos de igualdad entre los
géneros o tolerancia entre las
diferencias genéricas se han
sumado otras posiciones que
abogan por su redefinición
ontológica y hasta su
desaparición como cualidad por
considerarla resultante de una
construcción social simbólica y
prejuiciosa más que un patrón
natural definitorio.
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Ante una existencia global
irreversible en un mundo de
antagonismos insostenibles —dada
la ineficacia progresiva de las
filosofías extremas— e
inevitablemente necesitado de la
integración y la interrelación
no dominante urgen cada día más
espacios para la distensión de
las diferencias y el
consentimiento a las posturas
híbridas y el pensamiento trans,
así como el rechazo al valor
discriminatorio y regulador de
construcciones categóricas como
el género.
Otros procesos lógicos de la
transformación racional
colectiva como el intercambio
multicultural, la migración
económica del humano universal o
desterritorializado y los
avances de la intercomunicación
mundial han reforzado la
pertinencia de filosofías
exigentes de la convivencia en
multiplicidad de identidades e
intereses. De aquí que radicales
construcciones de categorías
como el género mengüen su
sentido determinista para una
modernidad que en su madurez
urge de una liberación total y
definitiva del ser ante esquemas
reduccionistas y opresivos, lo
cual se expresa también en su
hacer creador.
Pero igualmente ante esas
evidentes posiciones
conciliadoras se reposicionan
los criterios históricamente
hegemónicos que insisten en
defender las normas de cotejo
jerárquico y que juegan a la
manipulación superficial de lo
indeterminado y lo minoritario
como estrategia de asimilación
degradante de lo diferente, lo
raro.
La trascendencia y la
expectativa ante estos actuales
conflictos acerca de género han
sido igualmente aprovechadas por
los grandes productores y
mercados de la imagen, que
tienden comúnmente a establecer
las posturas trans como
nuevos patrones tendenciosos y
de moda y no como una esencia
más dentro de la heterogeneidad
humana y cultural; pero
igualmente su poder de extensión
global permiten dinamitar,
mediante estos paradigmas
construidos, a circuitos
socioculturales extremadamente
cerrados.
Es objetivo de este proyecto
propiciar el acercamiento a
estas reactivadas polémicas
globales alrededor de la
integración de los géneros desde
los diferentes formatos,
lenguajes y discursos de un arte
contemporáneo desfronterizado y
desprejuiciado a las
categorizaciones genéricas,
consciente, tras la
descanonización posmodernista,
la ampliación de los campos de
estudios visuales y la movilidad
de las prácticas creativas, de
la aceptación de lo moderno como
un todo diverso y hasta
desgenerado.
Palabras del catálogo de la
exposición
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