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La existencia de equipos
de béisbol femenino en
Cuba era hasta hace poco
más de un año, una
realidad apenas conocida
por los más cercanos al
deporte, o por los
amigos y familiares de
las peloteras. Para
nadie es un secreto que
nuestro deporte nacional
excluía de su práctica a
la mitad femenina de la
Isla, por ser
considerado una
disciplina esencialmente
de hombres. Sin embargo,
un joven estudiante de
la Facultad de Medios
Audiovisuales del
Instituto Superior de
Arte (ISA) se propuso
visualizar el trabajo
que desde 2003 llevan
adelante estas atletas,
quienes deben sufrir los
tabúes que una cultura
machista impone a
nuestra cotidianidad.
A Ernesto Pérez Zambrano
lo vi por primera vez
hace dos años, en un
evento universitario
sobre género, en el que
llegó a presentar el
proyecto de lo que luego
sería ¿Grandes Ligas?,
su primer documental en
solitario. Me llamó la
atención la coherencia
de su discurso y su
identificación con las
nociones y teorías de
género, pues a veces
resulta complejo
sensibilizar a los
hombres con un cambio en
los patrones de la
sociedad patriarcal. Sin
embargo, en Ernesto no
parecía existir tal
escollo, pues el
convencimiento y
admiración con el que
hablaba de las
protagonistas de su
documental, vaticinaban
una película interesante
y cuestionadora.
Cuando en la Octava
Muestra de Jóvenes
Realizadores finalmente
pude encontrarme con el
trabajo terminado,
confirmé aquellas
primeras apreciaciones,
pues se trata de un
documental en el que,
sobre todo, destaca la
pasión del realizador,
su comprometimiento con
la realidad que relata,
y el poder de síntesis
para transmitir sus
ideas.
Desde entonces me atrapó
el deseo de conocer qué
había detrás de este
joven cineasta, qué lo
había llevado a reparar
en esta zona de la
sociedad cubana y desde
ella establecer una
crítica a las
estructuras sociales que
sustentan el machismo. A
sus 27 años y recién
graduado de la carrera
de Cine, Ernesto es un
muchacho que “sueña y
ama y siente rabia, como
cualquier otro/a...”.
Actualmente trabaja en
el Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos como
asistente de dirección,
y cuenta en su
biofilmografía con la
codirección del
documental Hombres
sobre cubierta junto
con Alejandro Ramírez.
¿Grandes Ligas?
fue su tesis de
graduación en el año
2008 y mereció el premio
del Grupo de Reflexión y
Debate Oscar Arnulfo
Romero en la pasada
Muestra de Nuevos
Realizadores, por el
tratamiento de la
temática de género. La
eficacia de este
documental ha quedado
probada en cada uno de
los auditorios en que se
ha presentado, pues
cumple una de las
máximas de toda obra de
arte: motivar, conmover
y provocar la reflexión
o el disentimiento en
los espectadores; pero
nunca pasar
desapercibida. Por otra
parte, en él quedan
reveladas las magníficas
cualidades humanas de
Ernesto, perceptibles
también en el transcurso
de esta entrevista.
¿De dónde partió la idea
de hacer un documental
sobre peloteras en Cuba?
Creo que hay ideas que
lo escogen a uno para
que las cuente y hacer
con ellas algo de
provecho para el bien
común. De este criterio
podría desprenderse la
afirmación de que no
somos más que
traductores del universo
de signos y sensaciones
en que viven los seres
humanos, pero esto sería
una idea demasiado
reduccionista de la
creación, sino le
añadimos la sensibilidad
por determinados asuntos
a que nos conduce
nuestra manera de ver,
oír y sentir el mundo,
para no ser testigos
pasivos de un tiempo,
sino sus hacedores y
críticos.
Un día que caminaba por
los alrededores de la
Ciudad Deportiva me
percaté de un grupo de
mujeres que se
encontraban practicando
béisbol en los terrenos
de esta instalación
capitalina. Aquella
imagen me pareció una
hermosa metáfora del fin
de la discriminación por
razones de género. Luego
de pensar algún tiempo
en esto y de una
estimulante conversación
con una amiga, me
pareció una oportunidad
que la vida me ponía por
delante para hacer un
documental donde
expresara ideas que
habían germinado en mí y
probar algunas nociones
sobre la investigación y
la realización de filmes
de este género.
Quienes abordan temas
femeninos, no siempre
hacen uso consciente de
una perspectiva de
género; pero en tu caso
esto se logró con creces
y me llama la atención
que sin necesidad de
recurrir a académicas
(os) o teóricas (os),
sino que fluyó en las
entrevistas a personas
de la extracción más
popular. ¿De dónde viene
tu cercanía con los
estudios y teorías de
género?
Es inobjetable la
importancia de la
teoría en todas las
ramas del saber humano.
Yo me he valido de dos
fuentes imprescindibles
para cualquier creador o
creadora. Por un lado la
intuición y la visión
personal, subjetiva está
claro, pero pulida por
las lecturas y las
enseñanzas sobre los
estudios de género que
agradezco a varios
amigos y amigas en
particular. Por el otro,
el diálogo, el roce
cotidiano y estrecho con
las personas y los
espacios, atento a
cualquier fuente que
enriquezca mi visión.
Creo que las teorías no
se pueden quedar en los
libros, el reto está en
incorporarlas a la
práctica de todos los
días, que no se
fosilicen, ni se
marchiten, ni se
empolven, sino que
evolucionen
dialécticamente al
compás de la vida. Las
personas son capaces de
comprender y asumir
posturas solidarias en
cuestiones de género
"sin poseer el
conocimiento teórico" de
la academia; sin este
principio, de nada
serviría nuestro
trabajo, ni el de los
teóricos y teóricas de
los estudios de género.
Mi primer acercamiento a
estos temas lo motivó,
acaso sin saberlo por
entonces, el período
especial y el divorcio
entre mi padre y mi
madre.
Indudablemente, los
estudios que pude hacer
sobre estos temas, sin
llegar a ser un
especialista al
respecto, fueron muy
importantes para no caer
en los estereotipos, que
son el riesgo más común
en los documentales
donde se pretende
focalizar una realidad
que no es la del
director o directora.
Pero sin tomarles el
pulso a los
acontecimientos, ni
sentir una pasión
desbordante por lo que
hacía y me proponía, de
nada me hubieran servido
esos saberes tan útiles
como volátiles. En este
sentido creo que es
necesario encontrar un
punto de encuentro, un
lenguaje común entre las
ciencias sociales y la
creación artística,
donde se fundan "poética
y política" de manera
orgánica. Tal vez ese
espacio de intersección
es la obra con un
discurso emancipatorio;
que para mí es el que
enfrenta toda forma de
discriminación e
injusticia, tomando como
referente la verdad de
los/las olvidados/as por
la Historia Oficial.
Según has dicho, el
proceso de grabación
duró casi un año, y la
investigación previa
casi tres. ¿Qué
importancia le confieres
al trabajo de campo a la
hora de realizar un
documental de este tipo?
Realmente la
investigación de campo
fue la que demoró casi
un año. Desde el momento
en que me propuse hacer
el documental hasta la
primera proyección,
transcurrieron tres. El
proceso de filmación se
conjugó de cierta manera
con una etapa final de
la investigación de
terreno. A esto habría
que sumarle los
tropiezos que
habitualmente
enfrentamos los
realizadores y
realizadoras jóvenes que
de forma autónoma se
proponen hacer una obra.
Durante varios meses
previos a las primeras
filmaciones, acudí casi
a diario a los
entrenamientos del
equipo femenino de
béisbol de Cuidad de La
Habana. Uno de los
elementos importantes
para el tipo de
documental que me
proponía, era lograr que
todas las jugadoras se
sintieran parte de la
película y que sus
puntos de vista y la
manera en que ellas
desearan mostrar su
realidad enriqueciera
mis ideas iniciales y
que al final, la obra
transmitiera valores y
perspectivas menos
contaminadas con los
estereotipos
habituales. Para
lograrlo se trató de no
focalizar solamente el
nivel anecdótico, que es
el más obvio, sino de
provocar la reflexión
crítica sobre fenómenos
culturales enconados en
nuestras tradiciones
culturales y en las
mentalidades que de
estos se originan; los
cuales son, en el caso
de ¿Grandes Ligas?
las maneras en que
concebimos la feminidad
y la masculinidad, su
posible evolución,
antagonismos sexistas,
prejuicios y modos de
superarlos: tal vez,
mediante políticas
públicas que estimulen
la práctica de un
deporte incluyente y
solidario.
Todo documental tiene un
tiempo y una visión
particular sobre los
temas que aborda, lo
cual hace
imprescindibles a la
síntesis y la selección,
que conforman junto a
los elementos expresivos
del lenguaje
cinematográfico, el
cuerpo poético de la
obra. Según el
antropólogo y escritor
argentino Adolfo
Colombres, si bien no se
puede prescindir de esta
gramática audiovisual,
lo importante es que los
realizadores y
realizadoras, hagamos
uso de ella con nuestra
mirada pulida por la
investigación y el tipo
de acercamiento que
tengamos al asunto que
se pretenda abordar.
Evidentemente, el tiempo
junto a las jugadoras de
béisbol en sus
entrenamientos, me
convirtió en alguien
mucho más cercano a
ellas y su entorno, que
si me hubiera mantenido
observándolas desde una
distancia prudencial.
¿Crees que en Cuba
podamos lograr un
desarrollo de este
deporte en las mujeres?
Cuba es un país donde se
le rinde un culto
especial a las prácticas
deportivas y donde el
béisbol tiene un peso
cultural, social y
político que trasciende
a la isla física, para
ser parte de un
imaginario nacional
perdurable. Las mujeres
hacen la mitad o más de
nuestra población; si
ellas permanecieran por
completo ajenas a este
deporte y prefirieran
otros, habría que
replantearse el término
de Deporte Nacional. En
la segunda mitad el
siglo XIX, cuando el
béisbol se convirtió en
una parte importante de
la vida pública en Cuba
y los aires
independentistas se
hacían sentir, las
mujeres patriotas
asistían a los estadios
o espacios donde se
producían los juegos de
pelota de entonces
luciendo en el pelo
cintas de color rojo,
blanco y azul que
agitaban para vitorear a
los jugadores de buen
desempeño o ante una
jugada espectacular.
Indudablemente ellas
habían encontrado la
manera de hacer sentir
su presencia en las
gradas a favor de la
causa cubana. No dudo
que existan muchas
mujeres en Cuba, con más
de un sueño donde vistan
el uniforme de la
selección nacional de
béisbol. ¿Cómo les sería
ajeno este deporte a las
mujeres cubanas, cuando
no lo son otros como el
fútbol, las pesas, la
lucha, el judo o el
atletismo? Hay otra
pregunta que me hago
desde que surgió en mí
la inquietud por este
tema: ¿por qué no vemos
a las mujeres tan
frecuentemente como a
los hombres, practicando
deportes o haciendo
ejercicios al aire
libre? Alguien dirá que
las ve en los gimnasios,
corriendo en una pista o
por una avenida, en
esencia es así en casos
que resultan
minoritarios si nos
detenemos a pensar en
los hombres que juegan
fútbol, béisbol o
cualquier otro deporte,
los fines de semana y en
las tardes, no
exclusivamente para
modelar nuestros cuerpos
según los cánones de
belleza establecidos, ni
para combatir un
malestar de salud y el
exceso de peso corporal.
Algunas personas pueden
argumentar que hay cosas
que siempre han sido
así, producto de la
tradición cultural; que
están arraigadas y son
inamovibles. Pero,
¿acaso el ser humano
estaba diseñado para
volar? Y sin embargo
vuela. ¿No era acaso
considerada una herejía
en el siglo XIII la
idea de que los siervos
podrían llegar a
gobernar y alterar el
orden establecido? Sin
embargo, han destronado
reinos y ejercido el
poder, aunque no siempre
hayan podido
conservarlo. Es
exactamente lo mismo: la
creencia de que a las
mujeres no les gusta el
béisbol, debido a que no
"han nacido" preparadas
para esto o aquello, se
derrumba como castillo
de naipes con una sola
jugada de double play
que hacen estas
peloteras. Ellas también
pueden desarrollarse
plenamente en este
deporte y luego que las
primeras, segundas y
terceras, hayan abierto
“los diamantes” a las
que vengan detrás, estas
lo harán mejor. De este
modo surgirán
entrenadores y
entrenadoras de béisbol
que con sus
experiencias,
sedimentarán el
conocimiento y la
metodología, para
perfeccionar las
técnicas de bateo,
fildeo o el corrido de
las bases en las
jugadoras.
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El montaje, la
musicalización y hasta
el punto de vista de la
cámara parecen tener en
¿Grandes ligas?
una intención bien
definida. Como
realizador de
documentales, ¿qué
importancia confieres a
cada uno de estos
elementos?
Esos elementos son
parte imprescindible de
la gramática del
lenguaje audiovisual.
Pero debo ser sincero y
decir que en ¿Grandes
Ligas? lo que está
presente es una
hegemonía del discurso
sobre la forma, que
tampoco es ideal. El
ideal está en logar el
equilibrio orgánico de
ambos conceptos. Algo
que se aprende solo con
el ejercicio constante,
con la búsqueda estética
y el crecimiento que da
la práctica. ¿Grandes
Ligas? también me
sirvió para reconocer
esta limitación; pero
hay razones suficientes
para sentirse contento y
agradecido con el
resultado final: hoy
hablamos de un
documental que cumple
los objetivos que le
dieron origen. Es un
filme que no cae en
estereotipos y motiva el
debate sobre las formas
de discriminación hacia
la mujer.
¿Cuáles son, en tu
criterio, las razones
que motivan la tendencia
de los realizadores
jóvenes a privilegiar el
documental como género?
Por un lado, la
necesidad de decir algo
sobre nuestro tiempo y
no hallar una manera
donde hacerlo sin
restricciones y
prejuicios, que a través
de una obra autónoma o
independiente de las
instituciones
hegemónicas; esta es la
que mejor nos representa
con las maneras
complejas y
contradictorias de ver
nuestra sociedad. Lo
otro es que para algunos
realizadores y
realizadoras el género
documental es una puerta
por donde entrar al cine
de ficción. Cualquiera
de las dos variantes se
resumen al final en una
misma cosa: hacer sentir
nuestra inconformidad
con aquello que nos
molesta y ser parte de
aquello que nos
entusiasma y en lo que
creemos.
¿Cómo asumes tú la
elección del género y
los temas que vas a
tratar en tus películas?
Tengo en mi haber un
intento de documental y
dos realizados con
dignidad, uno de los
cuales es una dirección
compartida. Parte de la
respuesta a esta
pregunta, está en camino
aún. Yo hago
documentales o los
sueño, por dos motivos
fundamentales: lo
primero es que si no me
expreso a través de
ellos o por alguna otra
vía de las tantas que
existen para comunicar
sublimando la vida
prosaica que solemos
llevar, creo que me
autodestruiría. La otra,
es que me aterra la idea
de llegar a ser el
último ser humano que
vaya a quedar en pie
tras la tremenda
hecatombe universal, a
la que irremediablemente
nos conducirán las
prácticas inhumanas,
anticulturales y
discriminatorias que se
ejercen impunemente
sobre cualquier persona
o el ecosuicidio
ambiental del que somos
parte todos y todas. Me
gusta entrar en contacto
con las personas,
escucharlas, verlas en
silencio y en especial,
percibir el aliento de
la vida allí donde
parece casi imposible.
Eso me estimula
grandemente.
En los jóvenes cineastas
cubanos se aprecia
cierta tendencia a
referir conflictos
sociales desde un
particular prisma
generacional. ¿Crees en
el cine como un
instrumento de
cuestionamiento social?
Mucho he leído y
escuchado últimamente
sobre la imposibilidad
de un hecho artístico
para transformar la
realidad. Tal vez eso
sea cierto; tal vez una
película, un poema, una
canción, no sean
suficientes para cambiar
el mundo. No obstante,
me parece que el joven o
la joven que no crea que
ese poema que escribe,
esa canción que canta,
esa película que filma,
no tendrán el poder de
perforar el duro
pedernal de la
humillación humana (y ya
nos enseñó el Maestro
que la máxima expresión
de esta, es la
esclavitud de los
hombres y de las
mujeres; cambiando de
grilletes muy
sutilmente) habrá
envejecido
extraordinariamente,
prematuramente... hay
quienes quisieran vernos
viejos antes de tiempo,
pero yo tengo fe de que
seamos más, quienes no
aceptamos esa negación
de la juventud. Creo en
la "necedad", la que
canta Silvio, la que
practica cualquiera que
sabe lo que quiere y que
cree profundamente en su
verdad. Creo que el arte
como práctica del mundo
simbólico y espiritual
de los seres humanos es
un cuestionamiento de la
realidad que se presenta
como absoluta, y creo
que el arte es y debe
ser la herejía total
ante los dogmas y los
prejuicios. Por
supuesto, me refiero al
arte pleno y verdadero,
el que no reduce, sino
que integra y abre la
posibilidad a la crítica
y a la pluralidad del
pensamiento.
¿Podrías definir
algunas fortalezas y
debilidades del discurso
de los jóvenes
realizadores cubanos?
Las fortalezas más grandes que podemos
tener están en la
diversidad, la
pluralidad, el ímpetu,
las ganas que ponemos en
lo que hacemos y la
manera desprejuiciada
con que lo hacemos en
muchos casos. Pero le
temo a una ausencia de
centro que a veces
percibo en algunas
obras. O sea, no saber a
dónde se dirigen los
disparos, que en
ocasiones son como tiros
ciegos, que pueden no ir
a dar en un blanco
justo, que polemice con
agudeza y a la vez con
certeza sobre un tema. Y
también le temo a la
ausencia de algo que nos
una, que le dé sentido
como proyecto cultural y
humano a esta generación
de obras
cinematográficas y a sus
autores y autoras, como
en su tiempo fundacional
fueran el ICAIC o el
propio acontecer
REVOLUCIONARIO.
¿Cuáles son los
principales conflictos
que enfrentan hoy los
jóvenes realizadores de
cine?
Generalizar es siempre
un terreno pantanoso,
pero si tengo que opinar
sobre esto, digo que:
"La angustia es el
precio de ser uno
mismo", tal vez sea una
lección pendiente para
los realizadores y
realizadoras jóvenes en
cierta medida.
¿Siempre quisiste
dedicarte al cine?
No. El cine estuvo
siempre presente en mi
vida, pero nunca creí
que con él me jugaría el
porvenir, la vida o la
fortuna. Llegué tras un
largo período de
gestación y apenas
comienzo a andar este
universo extraordinario,
sorprendido por todo a
mi alrededor, totalmente
inexperto e imberbe. Yo
no estaba “destinado” a
ser cineasta, pero he
iniciado este camino y
espero no dejarlo a
medias.
¿Grandes ligas?,
tu primera incursión en
solitario en el
documental, ha tenido
una recepción bastante
favorable en los lugares
que ha sido exhibido.
¿Te sientes satisfecho
con el camino que ha
transitado tu obra?
Estoy muy contento con
¿Grandes Ligas?.
Ha sido un proyecto al
que me entregué por
completo y de nada me
arrepiento. Lo más
positivo ha sido el roce
humano con las
peloteras, con el equipo
de trabajo y la vivencia
de cada situación que se
me presentó en
particular: cada momento
me ha hecho crecer mucho
y evidentemente no sería
el mismo sin haberlo
realizado y no me parece
que una mejor persona
exactamente.
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Si pudieras volver al
principio, ¿qué harías
diferente?
Al principio no se puede
regresar aunque
quisiéramos y lo más
sano es no torturarse
con lo que hicimos y no
salió bien. Espero haber
aprendido de los errores
de los que luego me
percaté. Asumir el
riesgo sabiéndolo todo
anticipadamente, no
tiene gracia ni sentido.
Mis nuevos proyectos
andan por los caminos
por donde espero pasar
sin haber perdido la
cualidad de
sorprenderme. Siempre he
dicho que el día más
feliz de mi vida será
aquel en que no tenga
nada más que decir sobre
los temas de género o
sobre cualquier otra
problemática social,
porque ese será el día
en que la especie humana
haya superado esta
prehistoria. Ese día
dedicaré mi empeño a
otras cosas. |