Año VII
La Habana

7 al 13
de MARZO
de 2009

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Cuando hay picheo…

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 

Si se hubiera escrito antes de los juegos del segundo clásico que Japón iba a dejar sin carreras por 18 entradas consecutivas al bateo cubano, nadie lo hubiera creído. Pero pasó.

Primero Daisuke Matsuzaka que nos ha ganado en las tres veces que ha jugado con nosotros, y tres días después Hisahi Iwakuma continuó con la misma rima.

Tanto en uno como en otro encuentro, entrada tras entrada, los lanzadores nipones demostraron un dominio absoluto sobre la “toletería” antillana que si bien jugó al batazo en la primera oportunidad, trató de mover la bola en la segunda, pero no pudo. Los pocos hits que bateó Cuba lo hizo luego de tener dos out lo que no permitía hacer jugadas como cuando se conecta a principio del inning.

El pícher abridor cubano Yulieski Maya se presentó en gran forma, pero con un error de Yoennis Céspedes en un difícil fildeo en los jardines, se produjeron las dos primeras carreras y el tirador pinareño fue sustituido, a mi juicio, de forma prematura porque no le habían hecho nada.

Ahora bien, ¿estaríamos jugando todavía si los píchers cubanos no hubieran permitido carreras? Porque más allá de la efectividad o no de los lanzadores, lo que es evidente que Japón nos amarra corto a la ofensiva y que con la defensa que ellos tienen cada vez nos resulta más difícil batear. Y si no hay hits, no hay carreras ni triunfo.

La envergadura de la victoria la reconoció el manager japonés Tatsunori Hara quien al final del tope declaró: “Para Japón esto significa mucho, es algo muy importante para nosotros y es algo que es parte de la historia. Sobre el equipo de Cuba tengo que decir que lo respeto mucho y fuimos capaces de vencerlos... es algo realmente que vale mucho para nosotros”.

A su vez Iwakuma, el mejor picher nipón  en el último campeonato de aquella nación, dijo: “Estoy muy feliz por haber logrado la victoria, sé que Dice-K (Matsuzaka) también lo está, él hizo un gran trabajo el domingo, y me motivó a tratar de hacer lo mismo, qué bueno que pude lanzar un gran juego, pero Japón jugó como equipo y el resultado fue la victoria, estoy muy feliz”.

Esta derrota, que saca a nuestro equipo de la discusión de las medallas, equivale a que por primera vez en 70 años, desde que en 1939 Cuba participara en la Copa Mundial, el conjunto de la mayor de Las Antillas no está entre los lugares cimeros.

La dirección de béisbol en Cuba debe tomar nota de estas derrotas al hilo ―Clásico Mundial dos veces y Juegos Olímpicos de Beijing― frente a Japón y Corea que han demostrado tener un picheo y una defensa que nos hace mucho daño.

No creo lo que hoy publican algunos comentaristas de que estamos ante el declive del béisbol en la Isla, lo que pienso es que, incluso con los peloteros cubanos que han jugado en las ligas asiáticas, se debe estudiar a fondo cómo preparan los lanzadores y en general su defensa.

Creo además que a nuestros jugadores, a cada uno y al conjunto, lo estudian hasta la saciedad y cuando un lanzador realiza un envío conoce las debilidades del bateador. ¿Tienen esa información nuestros pichers acerca de los contrarios? Todos sabemos que como ellos, no.

Quedan cuatro grandes equipos en la contienda: Japón, Corea, EE.UU. y Venezuela, pero a esos juegos les faltará la pimienta que siempre pone en el terreno el equipo Cuba. Otra vez será.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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