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Cuando un pelotero
nuestro no se destaca en
algún evento
internacional, decimos
que no tienen nervios
para darla a la hora de
la verdad, que le falta
el calibre para jugar en
ventos grandes,
subestimando nuestra
gran liga. Así, público
y comentaristas, hemos
calificado a rajatabla a
peloteros como Urrutia,
en sus inicios, a Joan
Carlos Pedroso y otros.
Sin embargo, cuando los
peloteros que juegan en
las Ligas de los Estados
Unidos, —dicen ellos que
“grandes”, lo cual no
está para nada
demostrado— no le dan a
un melón, en lugar de
decir que no tienen
calibre para jugar un
Clásico, que es mucho
más fuerte que ese
torneo
norteamerimundiano, lo
justificamos diciendo
que no están en forma,
que están en etapa
precontienda; como si el
torneo grande no fuera
éste sino aquel, que es
fuerte pero no es más
que una liga nacional
que compra algunos
peloteros de otras.
Hasta cuando nos vamos
dejar llevar por los
cuentos mediáticos
estadounidenses. Aquí
faltaron algunos de
aquellas ligas pero
están los mejores de
todos los países, la
crema mundial no está
allá sino en el Clásico
Mundial y la
demostración es que no
son los más ganadores
los que más estrellas
tienen del Big Show; lo
que sí está demostrado
es que de ellos es, por
mucho de los que más se
habla.
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Ayer mismo, un
comentarista nuestro,
Marcial Hernández,
hablando del astro Pedro
Martínez, dijo, que
estaba mostrando su
calidad y “eso que no
está todavía en forma
pues se encuentra en la
etapa precontienda”. ¿Y
por qué no se preguntó
en qué etapa están los
pitchers holandeses? ¿Y
los japoneses, los
italianos, los koreanos,
los australianos no
estarán también en etapa
precontienda o
poscontienda? Nadie ha
hablado de eso y
posiblemente los únicos
que estén en plena
contienda, lo cual tiene
ventajas pero también
sus contra (pues tienes
que variar la
preparación de 90 juegos
para otra de menos de
10) son los cubanos. El
que no vaya plenamente
preparado, es asunto
suyo, este es el más
importante evento del
béisbol mundial, el
único en el que
confrontan su calidad
las ligas diversas, el
evento en el que hay que
demostrar cual es la
calidad más allá de las
millonarias inversiones
en propaganda, es este,
que es el único en el
que participan jugadores
de todas las ligas. Si
bateas 340 con 30
jonrones en la liga
norteamericana pero
llegas al clásico y te
vas con 125 es que no
tienes el extra que hace
falta para el gran nivel
del clásico, así como
juzgamos a los nuestros
que traen estadísticas a
veces mejores que muchos
de los tan cacareados
big leaguers y ni las
mencionamos, por que
claro no han enseñado
los mass media
estaounidenses que la
calidad es exclusiva de
ellos.
El Big Papi Ortiz, por
ejemplo, será muy
jonronero en la liguita
aquella norteamericana
pero en dos clásicos no
ha hecho nada a la hora
de la verdad.
Sinceramente, ese
sluguer en el Cuba, si
hubiera hecho equipo,
jugaría un banco espeso
porque cada jonrón que
da (en este se fue en
blanco) le cuesta una
cantidad enorme de
hombres dejado en bases.
En dos ocasiones se han
cansado los medios
masivos, de hablar del
trabuco dominicano,
guiándose por las
estadisticas y los
spots, y los cuentos de
Blancanieves que nos
hacen los canales y los
sitios web deportivos de
alcance mundial que, por
supuesto, obedecen a los
intereses y la lógica de
los poderosos de este
mundo. Y no quiero decir
que no sea un gran
equipo, pero creo que
hay mucha injusticia y
está muy edulcorada la
verdad de la pelota en
el mundo, una razón más
por la que hay que
luchar en el propósito
de volver a las
olimpiadas.
Cualquier torneo
internacional se hace
pensando en fechas en
que no coincidan con
otros eventos,
precisamente para que
puedan asistir los
deportistas y se
prepararen para
participar. Esta vez
muchos de los equipos se
foguearon, incluso
toparon con equipos de
las ligas profesionales
estadounidenses y se
vieron bien preparados.
Y, la preparación para
el Clásico, queda en
manos de cada delegación
y atleta, ese es su
problema, no el del
público.
Hay que acabar de
quitarse la venda de la
mitología de las Grandes
y las Menores, y ver la
pelota real, y es cierto
que allá en el llamado
“Mundial de la Grandes”
hay buen nivel, pues
contratan a jugadores de
otros países, pero hasta
ahí, igualmente es buena
la liga japonesa y los
campeonatos en México,
Puerto Rico, incluso,
hay que destacar la
pelota que empieza a
jugarse en Europa.
Grupo D, gran cosecha de
naranjas, discúlpame
Delmónico:
Ya ha recorrido el mundo
la noticia de la
victoria del equipo
Holanda, en un duelazo
que llegó a extrainning
con empate a 0. Fue algo
espectacular en el que
debo reconocer que mi
pronóstico falló (creo
que también me dejé
arrastrar por la
mitología del bombardeo
mediático). Sin tener
más referencia que los
juegos buenos que nos
han dado en los últimos
años equipos holandeses,
creí, sinceramente, que
no se repetiría la
historia y que los
hermanos dominicanos
incluso ganarían por
amplio margen. Si bien
es cierto que los
naranjas no parecen
tener un equipo
bateador, (ojo, porque
enfrentaron dos
equipazos con excelente
pitcheo) han demostrado
un staff de lanzadores
impresionante y una
defensa bastante buena.
He criticado dos veces a
Delmónico, su director,
por el cambia cambia de
lanzadores, aunque esté
dominando, pero, al
parecer él sabe lo que
tiene y el caso es que
estuvo a punto de
ganarle a Puerto Rico y
le ganó dos veces a
República Dominicana.
Creo que la tensión se
fue comiendo a los
quisqueyanos; en la
medida en que el juego
fue avanzando, se
incrementó la duda y el
recuerdo del Clásico
pasado en que Cuba los
dejó a medio camino; los
rostros solo despejaron
cuando anotaron la
carrera en la oncena
entrada, pero el alegrón
duró poco. Esta vez fue
peor, Dominicana, en
equipo a base de
jugadores de grandes
ligas, entre ellos
estrellas en aquella
pelota, ha sido
eliminado por un equipo
europeo, que demostró
que es superior, porque
ya dos victorias no son
casualidad. Tenemos
entonces que la naranja
mecánica avanza para la
próxima ronda, junto a
Puerto Rico, y los
ganadores del C.
Grupo C, como se
pensaba:
Cumpliendo pronósticos,
Venezuela ganó a una
Italia que merece
aplausos, mostró un
juego ya de buen nivel,
incluso hizo la hombría
contra Canadá (otro
equipo plagado de
jugadores de grande
ligas con debut y
despedida). Así que
pasan dos excelentes
equipos Estados Unidos,
y Venezuela, a una ronda
con Boricuas y Naranjas.
Grupo B, somos lo que
somos:
Un juegazo para
verlo varias veces el de
anoche; una de las más
grandes jugadas que he
visto, la de Olivera con
Navas, sobre un
metrallazo que pensabe
internarse en el center
field sacando en
combinación un out de
leyenda. Un alegrón
tremendo ver al
muchachito Aroldis
Chapman estrenarse
inmenso, con rectas que
marcaron varias veces
las 100 millas (algo que
no ha tirado nadie en el
torneo) y con buen
control. Lazo no estuvo
bien, pero él se
desquita. Y el cierre de
otro muchacho que entró
a lo grande Ismel
Jiménez, cerrador que no
dio brecha. Nuevamente
se vio sobre el terreno
a un gran equipo que lo
tiene todo, fuerza al
bate, rapidez, impecable
defensa y un pitcheo con
jóvenes que están
demostrando el nivel que
traen de una liga sin
mucho ruido pero
toneladas de nueces.
Claro que lo más
espectacular fue la
línea invisible, ese
Peraza le ha dado con
una fuerza a la pelota
que iba chillando, ha
sido un jonrón que
estrena al gordo en este
Segundo Clásico Mundial
llevándose los
cintillos; que lujo se
la pelota mía de tener
un emergente de esos
kilates.
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Ya estamos en la segunda
vuelta, acompañaremos a
¿mexicanos?
¿australianos? Esperemos
que los aztecas hagan su
juego por fin y borren
su mala imagen, pero
tendrán que jugar duro
para ganarse el derecho
a enfrentar a los
impecables asiáticos,
—esos no creen ni en
nombres ni en
precotiendas, ahí no hay
postalitas. |