Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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El decano de los historiadores cubanos

Abel Sánchez • La Habana

Fotos: Cortesía del autor



Dicen que Jorge Ibarra o “el loco Ibarra”, como le llamaban en la Universidad de Oriente, antes de zambullirse para siempre en los libros de historia, fue un audaz dirigente estudiantil. Él y Frank País, exigieron al rector de la universidad su inmediata renuncia al cargo de cónsul de Guatemala en la ciudad de Santiago de Cuba, pues el país centroamericano se encontraba en poder del coronel golpista Carlos Castillo Armas, quien había derrocado al legítimo gobierno de Jacobo Arbenz. Dicha protesta les valió a ambos jóvenes una vejatoria sanción que no estuvieron dispuestos a cumplir, por lo que abandonaron el centro de estudios.

Esta y muchas otras anécdotas sobre el historiador, así como la trayectoria de su prolífica obra, fueron evocadas en un homenaje ofrecido al Premio Nacional de Ciencias Sociales este domingo 15 de febrero en la XVIII Feria Internacional del Libro, dedicada al eminente estudioso.

Fernando Martínez Heredia ―quien se declaró un hermano de Jorge Ibarra “en este largo camino de la Revolución, del pensamiento social crítico y del conocimiento” ― realizó un recorrido por sus obras y sus ideas, las cuales, confesó, “han sido una de las inspiraciones principales para mi trabajo en Historia y en Ciencia Social”. Destacó el ensayista, que Ibarra fue, junto a Manuel Moreno Fraginals, uno de los investigadores que sentó las bases para el estudio de la Historia de Cuba en los años 60, época donde se comenzaba a buscar un camino de pensamiento que estuviese a la altura de aquel emprendido por la sociedad con el triunfo de la Revolución.

“Desde 1959, el poder revolucionario estaba cambiando las fibras y el mundo del país y los historiadores, como todos los que adquirían conciencia, se ponía en función de vivir la Revolución y escribir teniéndola como brújula”. Agregó el intelectual que Ibarra llevó a cabo dos trabajos de suma importancia en aquellos primeros años: divulgar e incrementar el número de conocedores de los elementos esenciales “de las luchas del pueblo cubano por la liberación y la justicia social”; e investigar y teorizar acerca de los hechos que conformaron la identidad cubana en el contexto del dominio colonial español.

Además, Martínez Heredia señaló que la Revolución trajo sus propios problemas, tendencias que gangrenaban el proceso y que a veces eran más nocivas que el enemigo externo, especialmente aquella “corriente que era dominante en el marxismo: teleológica, economicista, autoritaria, distribuidora de premios y castigos hacia el pasado en nombre del futuro”. Y agrega que “el marxista Jorge Ibarra, tuvo que vérselas con estos adversarios antiguos o recientes y con sus conspiraciones, y lo hizo cumplidamente”.

Por su parte, Ambrosio Fornet confesó ser “un admirador incondicional de Ibarra desde que en 1967, siendo yo editor de la Editorial Nacional, tuve el privilegio de editar y comentar brevemente los ensayos de Ideología mambisa”, analizó elementos característicos del estilo del historiador y su estrategia discursiva, apoyándose en el texto Notas sobre nación e ideología que es, a juicio del intelectual, “quizá el ensayo más brillante que se haya escrito sobre el tema en la Cuba revolucionaria”.

Reconoce Fornet que en este trabajo hubo un detalle que captó su atención: “era que por encima del cúmulo de datos y sucesos se iba dibujando, como el diseño de un tapiz, una visión compleja de la historia y sus personajes, que a mis ojos de crítico literario adquiría la intensidad de un discurso novelesco”. Destaca que el autor, sin agobiar a sus lectores, daba muestras de intentar abordarlo todo. “El modo en que Ibarra iba entretejiendo hechos y personajes parecía responder a ese mecanismo de la creación dramática que consiste en convertir el conjunto de sucesos narrados en unidades de sentido”.

Pedro Pablo Rodríguez, otro de los panelistas, comentó la relación que existe entre los libros de Ibarra: José Martí dirigente político e ideólogo y Máximo Gómez frente al imperialismo, ya que a su entender uno podría considerarse la continuación del otro, pues en el segundo “analiza cómo Gómez trató de dar continuidad al proyecto martiano en los diez últimos años de su vida”.

El momento más emotivo de la jornada lo protagonizó la doctora Fe Iglesias, quien no pudo limitarse solo a comentar el libro de Ibarra que le habían asignado Cuba: 1898-1922, partidos políticos y clases sociales, sino que relató varias anécdotas de sus años de trabajo junto al “decano de los historiadores cubanos”, como le llaman sus compañeros. Donde, según sus propias palabras, jamás estuvieron de acuerdo, pero se profesaron un afecto y respeto mutuo. La historiadora resaltó además, lo importante que ha sido para la carrera de Jorge Ibarra el apoyo incondicional de su esposa Ana y por último, a tono con la sencillez de sus palabras, le lanzó un cálido: “te quiero”.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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