Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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panel “Cultura, consumo y valores humanos”

Conflictos que destruyen o forman

Johanna Puyol • La Habana

 

El ansia de consumo en las sociedades occidentales desarrolladas —y el bombardeo de publicidad que le da sustento— es cada vez más brutal y deshumanizada. Los que no pueden comprar, la mayoría, sueñan con hacerlo y son arrastrados en la corriente del hambre infinita por lo que no se tiene. En esta vorágine los valores esenciales del hombre se diluyen, la cultura se convierte en otra mercancía y el pensamiento se desvanece con el aniquilamiento de la mirada crítica que valora y discierne.

El panel “Cultura, consumo y valores humanos”, que sesionó en horas de la mañana en la sala José Antonio Portuondo, reunió a Carlo Frabetti, escritor italiano residente en España, autor de libros para jóvenes y niños; Tania Licea, representante de UNICEF en Cuba, y Santiago Alba, ensayista español, para reflexionar acerca de estos temas en el mundo contemporáneo, sobre todo en su relación con la infancia y la adolescencia y tomando a Cuba como punto de partida.

En palabras de Fernando Rojas, viceministro del Ministerio de Cultura y moderador de la mesa, la intención de este y otros esfuerzos que se están haciendo al respecto es “poder formar valores en unas circunstancias en que las nuevas generaciones son cada vez más dependientes para su información cultural de los medios audiovisuales e informáticos, en los cuales hay un dominio hegemónico de los que los niños y en general la población cubana no escapan”.

Tania Licea, entre otros temas, se refirió en su intervención a un punto que luego sería corroborado por los otros ponentes: el reto de ofrecer valores desde la cultura evitando posiciones intransigentes, que luego Carlo Frabetti definiera como el peligro de caer en puritanismos como reacción extrema ante un sistema tan perverso como el capitalista. La investigadora cubana explicaba: “Siempre pienso que respecto a la infancia y a la adolescencia, y a la sociedad en general, es muy importante no considerar la cultura como algo cerrado, como algo inamovible, como algo que trata de perpetuar lo mejor del pasado, sino también como cambio y renovación, que no siempre fluyen de una manera continua, sino que a menudo pasan por retrocesos, contradicciones, conflictos que nos permiten avanzar. Por tanto, cuando hablamos de confluencias en este momento de crisis de diversos tipos a nivel global (...), pienso en la crisis en el sentido terrible que estamos viviendo, pero también en el sentido positivo: de las crisis también se dan pasos para el desarrollo”.

Santiago Alba basó su exposición en una descripción de las tendencias actuales en las sociedades europeas, con la esperanza de invitar a la reflexión a un público cubano que no puede vivir ajeno al mundo contemporáneo en el cual se inserta nuestra sociedad y del que no puede evitar influencias de una u otra forma: “Se han borrado todas las fronteras: entre guerra y paz, entre civiles y militares, entre muerte natural y muerte artificial, y eso es porque vivimos sometidos a un régimen de producción generalizada de mercancías que está minando ininterrumpidamente la consistencia misma de las cosas. (...) Consumir significa destruir (...) Una sociedad llamada de consumo, que nos presentan como lo más apetecible del mundo, es una sociedad que dedica todos y cada uno de los minutos de su existencia y cada una de sus operaciones a reproducirse biológicamente. Es decir, a saciar y a renovar el hambre. Es una sociedad de hambre generalizada, que no distingue entre cosas de comer, cosas de usar y cosas de mirar, eso que los latinos llamaban mirabilia, de donde viene ‘maravilla’, las cosas dignas de ser miradas que también nos comemos.”  

Esta hambre frenética por consumir que no deja tiempo para pensar, en opinión de Carlo Frabetti puede ser mantenida a raya solo por la lectura, al menos lo suficiente para tomar una distancia y lograr reflexionar en medio de este bombardeo cuyo peor resultado no es el propio consumo, sino identificar a este con la felicidad y la realización personal: “En los países capitalistas el único ámbito de libertad, que ofrece una posibilidad de realización personal y búsqueda de la identidad distinta a la de los grandes medios, es la lectura. (...) La lectura no solo es importante para construir con plenitud la propia identidad a través del dominio del lenguaje, sino también por ese papel de trinchera que desgraciadamente está jugando en un mundo dominado por los medios de contenido perverso. También hay que tener en cuenta que incluso cuando los medios audiovisuales se utilizan de una forma positiva para plantear una serie de propuestas culturales válidas, es un medio que, sobre todo para niños y jóvenes, puede resultar un poco adormecedor. Por más que se diga que la televisión, los videojuegos y otros productos pueden ser formativos y pueden ser aliados de la lectura, nunca pueden sustituirla. La lectura es el único ámbito en el cual el niño o el adolescente puede sustraerse a un ritmo y un tiempo impuesto por ellos mismos”.

El encuentro fue considerado provechoso por todos los participantes, incluyendo el público que interactuó con varios comentarios y preguntas pertinentes, sobre todo en su empeño por alertar sobre posibles peligros, alentar a posibles soluciones, y mostrar un panorama complejo en el que solo a través de la perseverancia y de acciones radicales se conseguirá proteger los valores humanos y culturales.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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