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La Feria Internacional del Libro
no permite espacios en blanco y
menos cuando abordan temas
contemporáneos complejos. La
problemática de género volvió
esta vez a escena en la sala de
presentaciones Carlos J. Finlay
de la Fortaleza de San Carlos de
la Cabaña con el lanzamiento de
Género y empleo y
Pacto entre géneros y políticas
públicas. Género y cohesión
social publicados por la
Fundación Carolina (España) y
coordinados por Judith Astelarra.
Los textos, de distribución
gratuita, con el objetivo de
lograr una mayor difusión y
contribuir al conocimiento y al
intercambio de ideas, son el
resultado de dos foros
realizados online durante el
2008 dentro del seminario sobre
género y cohesión social en la
página web de debates
iberoamericanos COFI (www.e-cofi.net).
En los intercambios sobre el
tema participaron estudiantes
universitarios, expertos y
público en general procedentes
de España y varios países de
América Latina, incluyendo Cuba.
En el primer libro se analiza
cómo vincular la familia, el
mercado de trabajo y el estado,
cómo las mujeres a pesar de
constituir agentes de desarrollo
son subestimadas aún.
Actualmente las féminas han roto
el viejo paradigma de la
división social del trabajo,
pero los hombres pese a que
aceptan esta nueva concepción no
participan en ella, quizá porque
la conquista sobre el ámbito
privado es todavía un reto.
El mal llamado sexo débil
continúa sometido,
mayoritariamente, a los empleos
menos reconocidos y más mal
remunerados tanto en España,
como en América Latina, regiones
principales de estas
investigaciones. Por ello, en el
texto también se aborda el tema
fiscal, única vía de implementar
las políticas públicas y
consecuentemente las sociales.
El segundo libro recoge
cuestiones vinculadas a cómo los
hombres pueden contribuir a un
pacto entre géneros, analizando
los problemas de las
masculinidades y se abordan
además cuáles deben ser las
políticas públicas que pueden
contribuir a nuevas formas de
cohesión social desde la
incorporación de la dimensión de
género.
Julio César Pagés, coordinador
de la Red Iberoamericana de
Masculinidades (www.redmasculinidades),
creada a raíz de estos foros y
profesor de la Universidad de La
Habana comentó que el debate en
Cuba había sido muy interesante
porque participaron,
fundamentalmente, estudiantes de
la Casa de Altos Estudios.
Aunque acotó: “Las personas
creen que este es un asunto solo
para hombres intelectuales, pero
no reconocen la riqueza de la
integración de género más allá
del nivel escolar, económico o
racial, este es un problema que
debemos solucionar todos, sin
distinciones”.
La política pública cubana está
dirigida a la equidad entre
hombres y mujeres y se ha
desarrollado a través de la
Federación de Mujeres Cubanas,
su casa de orientación y el
código de familia, pero
lamentablemente del dicho al
hecho hay un gran trecho y más
en un país de tradición machista
como lo es Cuba. Pagés aclara:
“Tenemos leyes que nos
favorecen, pero la igualdad de
la ley no es la igualdad de la
vida. Tenemos todavía costumbres
culturales que excluyen a las
mujeres, se dice que somos
iguales en el espacio público,
pero en realidad no ocurre así,
ellas son reconocidas como seres
vulnerables. En fin, que existen
normativas sociales que superan
a las legales”.
Isabel Moya, directora de la
Editorial de la Mujer, también
participó en los debates. Desde
la perspectiva de los medios de
comunicación, las imágenes y el
imaginario abordó el tema de la
cohesión social y anunció que
para el próximo año se prevé la
publicación de un título sobre
género y empleo en Cuba; además
de que se presentarán de forma
fragmentada en la revista
Mujeres algunos de los
textos recogidos en Género y
empleo y Pacto entre
géneros y políticas públicas.
Género y cohesión social.
Ambos volúmenes promueven la
reflexión y el llamado a romper
esas barreras sociales que solo
hace iguales a hombres y mujeres
en estadísticas y que excluyen
per se a las féminas de
muchas actividades. La tarea más
difícil es acabar con los
esquemas mentales y las normas
educacionales impuestas a través
de los años porque solo así
podremos lograr una igualdad
real. |