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En América Latina estamos
entrando en un nuevo escenario y
territorio políticos. Las luchas
y resistencias
de los excluidos, los
campesinos, los indígenas, las
mujeres, los afrodescendientes,
trabajadores ocupados y no
ocupados, integrantes hoy
del movimiento social popular
han producido el quiebre de la
otrora hegemonía del
neoliberalismo y del dominio
absoluto de nuestras soberanías
por el imperialismo
norteamericano. Todo lo que
parecía aplastado, acallado,
luego de épocas de profundo
malestar, de saqueo y
humillación, se levanta desde el
Sur.
¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿De
cuáles teorías y visiones sobre
el desarrollo, la democracia y
la gobernabilidad, la modernidad
y el progreso nos estamos
desembarazando? ¿Qué nuevos
desafíos enfrentamos por haber
subvertido las razones de una
democracia que legitimaba el
saqueo de nuestros recursos
naturales por las
transnacionales y de nuestra
dignidad como pueblos?
Hay que agradecer a la Editorial
de Ciencias Sociales la
publicación en Cuba de Las
razones de la democracia en
América Latina, texto
fundamental del conocido
sociólogo chileno Marcos Roitman
Rosenmann. En este libro, el
lector cubano podrá hallar
pistas teóricas, políticas y
humanas para construir las
respuestas a estas
interrogantes, tanto por el
rigor académico e intelectual de
los problemas tratados, como por
la manifiesta intención de una
escritura que alcanza esos
niveles de reflexión porque
parte de sistematizar los
procesos de lucha de la segunda
mitad del pasado siglo en los
que el autor, de una u otra
manera estuvo inserto. No es
este, pues, un libro
estrictamente académico,
resultado de investigaciones
librescas. Es un libro que hace
aportes a la construcción
teórica de la lucha emancipatoria y ese es, a
nuestro juicio, su valor
fundamental.
De los estudios de Roitman en
este texto se desprende que en
América Latina urge una
revolución democrática completa,
la que necesariamente debe
adquirir contenidos liberadores
particulares, en primer lugar
dirigidos a restituir, afianzar
y completar la independencia
nacional y la soberanía política
mediante proyectos populares y
el rescate de los recursos
naturales, económicos en manos
de las transnacionales y sus
socios locales, así como la
conservación de las identidades.
Transformaciones transicionales
democráticas incompletas,
mediatizadas, como las que
caracterizaron a nuestra región
luego de las dictaduras
neofascistas, o son imposibles o
son paliativos ante la
dominación imperial
transnacionalizada.
En Las razones, Roitman
no hace concesiones a la
filosofía política convencional,
no asume una modelística
abstracta sobre los vericuetos
de la gobernabilidad en los
sistemas democráticos al margen
de los componentes de clase, las
tramas e instituciones y las
lógicas de la dominación, sino
que, al contrario, sustenta sus
valoraciones sobre estos temas
en los graves problemas
históricos de nuestra región, su
sometimiento, asimetría y
dependencia en relación con los
países centrales del sistema, la
sucesión de
propuestas neoliberales y
neoestructurales a las que hemos
sido sometidos, a su turno,
según los intereses vigentes de
los modelos de acumulación del
capital imperialista y
transnacional, y, en especial, a
las luchas contrahegemónicas y
por las emancipaciones que han
enfrentado estas realidades de
opresión.
En una reseña de 2006 Javier
Galindo nos recuerda que el
autor de Las razones de la
democracia en América Latina
fue torturado física y
mentalmente a raíz del golpe
fascista en su Chile natal. Este
libro, nos dice Roitman,
“es una maduración en lo
personal y teórico, motivado por
una preocupación del por qué los
procesos altamente ricos en lo
cultural y social, en su
capacidad de otorgar derechos a
una ciudadanía, de
participación, de mediación, de
conocimiento…terminan
básicamente en la muerte, la
tortura y la desaparición”.
En un texto reciente en
La Jornada,
nuestro autor afirma:
el capitalismo ha sido incapaz
de generar con o sin recesión un
proyecto inclusivo para las
grandes mayorías. Ese no es su
objetivo. Por el contrario, se
articula como un orden
excluyente y concentrador cuyo
fundamento es el cálculo
racional de la explotación. Así,
desde su perspectiva, una salida
razonable será un mayor aumento
de la pobreza y la explotación,
generando un orden propio de la
neo oligarquización totalitaria
del poder político. En esta
lógica, la crisis ha dejado al
pairo las teorías del
neoliberalismo, del capitalismo
popular o del liberalismo
social. Ninguna de las
vertientes, sea vía militar o
por vía electoral
representativa, han dado una
solución inclusiva. Más bien
podemos constatar su fracaso.
Ahora no es una tozudez mental:
es una afirmación fundada en los
hechos. Para que América Latina
pueda realmente ser un
continente con posibilidades
debe construir un proyecto
liberador, fundado en la
justicia social, la libertad y
la democracia, y debe apoyarse
en una alternativa
anticapitalista, por tanto
socialista.
En América Latina se despliega
lo que algunos autores definen
como posneoliberalismo,
caracterizado por el avance de
gobiernos y proyectos de corte
nacional-popular que, con mayor
o menor consecuencia política y
radicalidad, rescatan la
soberanía y el control de sus
recursos básicos, hasta ahora en
manos de las transnacionales.
El término alberga un conjunto
de posiciones que oscilan entre
la orientación anticapitalista
de procesos como el de Venezuela
y Bolivia, hasta las de
gobiernos de mayor o menor giro
a la izquierda que intentan
restituir una variante de
desarrollo endógeno sobre las
ruinas dejadas por décadas de
políticas neoliberales extremas
en el Cono Sur.
El posneoliberalismo, de
cualquier modo, expresa un nuevo
escenario para la lucha de
clases y la lucha por el pleno
ejercicio de la soberanía de los
países en la región, que ponga
freno al saqueo imperialista
transnacional.
La propia noción de soberanía se
amplía como resultado de las
luchas plurales: al rescate y
ejercicio de la soberanía
política y jurídica se unen la
soberanía alimentaria,
energética, las soberanías
cultural y educativa, en un
nuevo escenario en el que se
van dejando atrás lo que Roitman
llama la hegemonía monoétnica,
al afirmarse el estado
multiénico y la plurinacionalidad
en países como Bolivia y
Ecuador.
Marcos Roitman nos sigue hoy
alertando sobre las tesis
equivocadas sobre América
Latina, epígrafe con que
concluye este texto que hoy
presentamos. Detrás de las
especulaciones sobre la
democracia encontramos una
realidad bien antidemocrática,
la llamada política-espectáculo
neoliberal: contaminación visual
y “pornografía” política,
irrelevancia decisoria del voto
ciudadano, vaciamiento de la
democracia representativa,
corrupción generalizada y
clientelismo político, secuestro
del estado por las élites de
poder.
Frente a estas realidades, el
autor nos alerta ante las
seudosoluciones procedimentales
que no se sustenten en posturas
radicales (radical en el
espíritu martiano, de ir a las
raíces de todos los problemas,
no en el mero radicalismo
verbal) Baste seguir su
acompañamiento de los procesos
revolucionarios en el
hemisferio, su defensa de los
movimientos antisistémicos, que
apuntan no solo al cambio de
gobierno, sino a enfrentar
nuevos desafíos políticos y
teóricos que las fuerzas de
izquierda tienen el deber de
asumir y resolver: cómo
subvertir el orden neoliberal y
a la vez mantener una
perspectiva antisistémica,
anticapitalista que, desde la
cotidianidad de las luchas,
haga posible esa otra
civilización que deje atrás la
barbarie excluyente, patriarcal,
discriminatoria y depredadora
del capital.
El Sub Comandante Marcos ha
expresado: "el
capitalismo agonizante ha puesto
los ojos en nuestras selvas,
desiertos, bosques, montañas,
ríos, aguas, vientos, mares,
playas, maíces, saberes que
durante miles de años hemos
aprendido, defendido,
alimentado, cuidado”.
El ecocidio, etnocidio,
feminicidio y genocidio son
enfrentados hoy por trabajadores
ocupados y no ocupados del campo
y la ciudad, excluidos de las
redes de reproducción del
capital, mujeres, jóvenes e
indígenas de nuestro continente
que protagonizan las luchas más
variadas y creativas contra la
recolonización imperial. Unida a
todas esas luchas plurales,
“Cuba sigue en pie —recuerda
Marcos Roitman—, dignificando
la persona humana (…) Las nuevas
generaciones vivirán a su
sombra. Cobijo necesario para
seguir adelante, pese a quien le
pese”. Gracias, querido amigo,
por estos agudos y movilizadores
textos, razones para esa otra
democracia real que
construiremos entre todos y
todas en Nuestra América.
Palabras en la presentación de
Las razones de la democracia
en América Latina, de Marcos
Roitman,
que tuvo lugar en la sala
Fernando Ortiz de San Carlos de
La Cabaña el 15 de febrero, en
el contexto de la XVIII Feria
Internacional del Libro de La
Habana.
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