El impacto de los nuevos medios
de comunicación en la lucha
contra la hegemonía informativa
en el mundo de hoy, fue el punto
de partida de una idea que se
materializó este 15 de febrero,
en la Fortaleza de La Cabaña,
como parte del programa de la
XVIII Feria Internacional del
Libro Cuba 2009.
El taller “Desafíos de la
contrainformación en los medios
digitales”, iniciativa de los
medios digitales
La Jiribilla
y
La Ventana,
de Casa de las Américas, con la
colaboración de la Unión de
Periodistas de Cuba y el
Instituto Cubano del Libro,
reunió a un interesante y
diverso grupo de estudiosos del
tema, y contó como primer
ponente con el filósofo español
Santiago Alba Rico, habitual
colaborador de la conocida web
alternativa Rebelión,
quien comenzó su exposición a
partir de una pregunta: ¿cómo se
construye un marco de
credibilidad, particularmente en
el capitalismo?
En ese sentido, trazó cinco
factores que a su juicio
determinan la hegemonía de las
transnacionales de la
información, los cuales abarcan
aristas culturales y económicas
y convergen en el horizonte de
un capitalismo globalizado que
tiende a concentrar los medios.
Apuntó que mientras más medios
de destrucción tiene un país,
más “legitimado” está para
utilizarlos, lo cual ocurre de
similar manera en el ámbito de
la comunicación. “Cuanto más
acceso al público, más capacidad
de incidir en él”, subrayó, y
agregó que “cuando uno puede
incidir en el espacio público
con medios poderosísimos,
aumenta su autoridad”.
Agregó que otro elemento
importante es la libertad de
información, que hay que
diferenciar de la de expresión.
Esta última, dijo, pertenece al
ámbito privado, mientras la
primera tiene que ver con el
acceso a los medios de
producción de discursos en el
espacio público. “Lo que
llamamos libertad de información
es la libertad de expresión, y
lo que llamamos libertad de
expresión es la libertad de
censura”, declaró.
El tercer aspecto, según
Santiago Alba, es el relacionado
con “esa perversión de la
información que deriva en el uso
del espacio público en función
de los intereses privados”.
Señaló que a fuerza de compartir
un espacio con la publicidad,
las noticias adoptaron el estilo
de un relato novelesco y
viceversa.
En ese sentido se cuestionó
cuánto nos informan los medios y
cuánto nos inducen a adquirir
productos, lo cual es extensivo
incluso a hechos tan dramáticos
como la guerra de Iraq. “Toda
noticia es ya en sí misma una
inducción al consumo”, señaló.
Otro elemento señalado por Alba
Rico es el carácter tautológico
de las fuentes. “Cuando un ateo
pide a un creyente que
justifique la presencia de Dios,
este apela a La Biblia y
pasa lo mismo con los medios de
comunicación”, explicó, para
agregar que los grandes medios
de comunicación se autolegitiman.
Por último, llamó la atención
sobre un quinto aspecto: “el
poder no grita, no lo necesita;
pero la justicia sí lo
necesita”. En este caso, hizo
referencia a los manuales de
estilo que dictaminan cómo
modular la voz para que se sepa
que detrás de ella hay poder.
Señaló que estos cinco
componentes son favorables al
imperialismo y se preguntó
entonces, ¿cómo construir un
marco de credibilidad
alternativa?
“Todos los esfuerzos
contrainformativos que hagamos
tienen que ser paralelos a
aquellos destinados a erosionar
a los medios alternativos. Hay
que recordar que lo que llamamos
libertad de información en los
países capitalistas
presuntamente democráticos tiene
límites muy precisos, lo que
demuestra que los límites de
legitimación se construyen desde
fuera de los propios medios”,
subrayó, y concluyó que “si en
estos momentos los alternativos
empiezan a tener una cierta
influencia es porque el marco de
credibilidad imperante se está
viendo amenazado”.
A continuación, el poeta y
ensayista cubano Víctor Fowler
Calzada compartió sus
reflexiones surgidas de la
experiencia al frente de la
revista electrónica Miradas,
de la Escuela Internacional
de Cine y Televisión de San
Antonio de los Baños.
Apuntó que su reto entonces era
hacer creíble una publicación
que se realizaba desde Cuba, en
una escuela internacional, y
buscaba una audiencia a tono con
el alumnado de ese centro. A
continuación, a partir de dos
citas de Marcuse, se refirió a
la información, desde la
perspectiva que se abrió tras la
llamada guerra fría.
Dijo que “para nuestros
propósitos, esto apunta a la
posibilidad de encuentro, al
fin, de los dos caminos de
prácticas alrededor de la
información que marcan las
fracturas alrededor del capital
y los escasos restos, las
huellas que aún quedan sobre la
tierra, de aquel antiguamente
poderoso socialismo. Pero
también a que el contenido de
las palabras ha cambiado en esta
batalla apocalíptica en la que
el vencedor devora el cuerpo del
otro y absorbe su discurso, de
manera que hoy lo alternativo ha
girado para ser parte de lo
posible, incluso necesario, para
el sostenimiento de la
dominación. Es práctica cultural
y también mercancía”.
Se refirió además a que en el
terreno de la información, el
filo político de la expresión
alternativa conserva todavía no
pocos rasgos de su radicalidad
original. “El alternativo
contrainforma, se opone a las
directrices principales del
movimiento de la información
según los dictados de nuestro ya
conocido personaje: el
capital;…fractura, introduce
larvas, utiliza en contra del
capital las armas que este mismo
ha creado”, dijo.
A continuación, abordó el lugar
de Cuba dentro de “lo
alternativo”. “Al sobrevivir
como país aún socialista,
apuntó, el absoluto de la
información producida aquí debe
entonces ser considerada
alternativa, pero solo debe,
porque la batalla, en este caso
del capital, es sembrar la idea
de que países como Cuba son
emisores de “no información”, o
sea, son “nadas” que proponen
los modos de ser propios de un
mundo imposible e indeseable”.
Por otra parte, dijo que si bien
“la alternatividad puede ser
mera mercancía, también es
cierto que es el resultado de
batallas inmensas en contra de
la tradición y en pos de la
amplificación de los límites de
lo posible humano”.
A continuación, José Ramón
Vidal, coordinador del Programa
de Comunicación Popular del
Centro Memorial Martin Luther
King Jr., se refirió a la
experiencia concreta de la
institución que representa, que
realiza un trabajo dirigido a
crear capacidades para la
participación hacia dentro de
Cuba, y está además comprometida
con los procesos sociales que
tienen lugar hoy en América
Latina.
Afirmó que en el Centro
abandonaron el concepto de la
contrainformación y tratan de
dejar también el de
alternativos, porque “nos ponen
a la riposta, a la defensiva”, y
de lo que se trata, apuntó, es
de crear una alternativa de
comunicación competente.
“El camino tiene que ser de
ofensiva, de creación, de
abrirnos nuevos horizontes…
salirnos de las trampas que el
pensamiento hegemónico nos
impone”, subrayó Vidal, y agregó
que inconscientemente somos
portadores de conceptos y
prácticas de los dominadores, y
que debemos ser conscientes de
ello para superarlos.
Asimismo, se refirió a los
modelos comunicativos, en
particular a los dos más
extremos: el que se centra en la
transmisión y el que lo hace en
la creación.
Dijo que los medios hegemónicos
siguen el primer modelo y sus
discursos son corroborados por
razones extradiscursivas, pero
que, aun así, es un discurso
coherente en su diversidad de
formas. Se basan, apuntó, en la
subestimación del conocimiento
del pueblo y de la cultura
popular, en la minusvalía y baja
autoestima del dominado.
“Las fuerzas revolucionarias han
heredado ese modelo”, señaló, y
agregó que “transmitimos en una
posición de desventaja, porque
ni tenemos los medios ni esa
“verdad” se refuerza en la vida
cotidiana”, pues está expresada
en términos tan absolutos como
los de los medios hegemónicos.
“La verdad, el conocimiento, se
construyen colectivamente”,
subrayó, y enfatizó que es
necesario “ir al modelo que se
centra en la construcción de
significados”, no basado en la
transmisión, sino en el diálogo.
El siguiente ponente del taller
fue el escritor venezolano Luis
Britto García, quien se refirió
a la compleja situación
medios-Estado en su país. El
prestigioso intelectual calificó
la actitud de los principales
periódicos, televisoras y
emisoras radiales, como
terrorismo mediático.
“Un elemento central del poder
hegemónico es el terror”,
sentenció, y agregó que el
terrorismo es una operación
mediática. “Si fuera mantenido
en secreto no se reproduciría”,
subrayó.
Recordó que EE.UU. gasta más que
el resto del planeta en
maquinaria militar sobre la base
de la manipulación del terror de
una potencia enemiga que no
existe, y que todo esto es
sostenido desde los medios de
comunicación.
Asimismo, recordó momentos
cruciales de la historia de
Venezuela en los que queda
demostrado, a su juicio, el
terrorismo mediático, en
particular el 11 de abril de
2002, cuando desde los medios se
difundieron falsas noticias,
entre ellas la presunta renuncia
del Presidente Chávez.
Se refirió a los caminos
seguidos en su país para
derrotar el terrorismo
mediático. En primer lugar
apuntó la existencia de la Ley
de responsabilidad social en la
radio y la televisión, pero
denunció que no se aplica por
razones ajenas a la voluntad del
gobierno. También subrayó la
importancia de la educación y de
la creación de redes
alternativas frente a ese
panorama, pero siempre teniendo
en cuenta que estas no deben
replicar las prácticas de los
medios hegemónicos.
Por último, en la conclusión de
las presentaciones iniciales, el
chileno Marcos Roitman, también
habitual colaborador de
Rebelión, inició su
intervención subrayando que
“somos en la palabra y el
lenguaje y el control de estos
implica una forma de vida”.
Llamó la atención sobre el hecho
de que hoy día siete de diez
conceptos de las Ciencias
Sociales se definen en los EE.UU.,
y que ello también ocurre con
los medios alternativos.
“Estamos siguiendo la agenda que
nos plantean desde esos centros
de poder”, alertó.
Se preguntó además si existe
opinión pública en la red,
teniendo en cuenta el poco
acceso que desde diversas áreas
del mundo tienen a esa red. “Me
cuesta entender la necesidad de
que siempre el pensamiento
crítico vaya a contracorriente”,
apuntó, y agregó que “debemos
mediatizar desde dónde estamos
hablando, en términos de la
colonización del tiempo. Cambian
los medios, los públicos o
privados, pero están las mismas
noticias”, enfatizó.
Dijo que existe una selección
previa de lo que es un hecho,
por lo tanto, no hay opinión
pública sino que esta se
construye a posteriori.
“En cualquier país del mundo se
hablan los mismos temas. No se
trata de repetir una mentira,
sino de que permanezca en el
tiempo; eso es lo importante en
los medios de comunicación: no
decir la verdad, sino ser
creíbles”, señaló.
A continuación se inició una
ronda de diálogo con los
asistentes al encuentro, en su
mayoría estudiosos del tema,
periodistas y blogueros.
La periodista Marta Rojas se
preguntó si dentro del llamado
terrorismo mediático podía
contemplarse la conjura del
silencio, a lo que Roitman
respondió que “el silencio es
también constructor de sujeto
político y que la guerra por la
palabra implica la guerra por
crear realidad”.
Entretanto, Roberto Zurbano,
director del Fondo Editorial
Casa de las Américas, que habló
de su experiencia en medios de
comunicación, planteó tres
paradojas: el hecho de que las
políticas informativas se
distancien de las políticas
culturales; la relación entre el
periodismo tradicional y el
digital, y las reales
influencias y alcances de ambos,
y la visibilidad de los pequeños
movimientos sociales que tienen
lugar hacia el interior de
nuestros países, en comparación
con aquellos rostros y voces que
aparecen en grandes espacios
como los foros sociales.
Por su parte, Félix Julio
Alfonso, director de la revista
electrónica Caliban
(www.revistacaliban.cu),
presentó la publicación y se
refirió a las diversas
plataformas que están creando
desde hace algún tiempo
discursos sobre la historia de
Cuba desde fuera de la Isla,
particularmente en España y los
EE.UU.
Apuntó que esos discursos se
centran en tres líneas
temáticas: la “recuperación” de
la figura de Fulgencio Batista
para deslegitimar la Revolución
y su pertinencia; la de la
tradición conservadora, que
establece las diferencias entre
reformistas e independentistas,
situando a estos últimos como
idealistas sin futuro y a los
primeros como la opción
verdadera que hubiera traído una
solución a la situación cubana
del siglo XIX y, por último, a
los esfuerzos por demostrar que,
tras el triunfo de 1959, no
existió un movimiento
contrarrevolucionario, sino una
guerra civil provocada por la
actitud del gobierno cubano.
Dijo que Caliban no
ripostará, sino que presentará
los problemas desde el rigor y
las propias contradicciones
internas de los sujetos de
análisis, y que su reto hoy es
lograr una mayor visibilidad,
para que ese nuevo medio se
convierta en una fuente de
información veraz y seria que
motive a los historiadores
cubanos.
La bloguera Sandra Álvarez se
refirió a su experiencia
personal, y dijo que no le
preocupaba el hecho de que los
alternativos nos leamos entre
nosotros, porque este tipo de
proceso siempre es de
crecimiento.
José Antonio Martín, de la Unión
de Periodistas de Cuba, recordó
la importancia de pensar en red,
pues los escenarios han cambiado
y es necesario evolucionar con
ellos. “Cuba es una gran red
social y escenario de grandes
potencialidades”, apuntó.
Por su parte, Rolando González
Patricio, rector del Instituto
Superior de Arte, dijo que
siempre que se habla de
información se habla de poder y
lucha de poderes, y apuntó que
si no aprendemos a ser
generadores de información
estamos perdiendo la oportunidad
de oponernos a la hegemonía,
pues esta se está reconstruyendo
constantemente.
Luego tocó a los integrantes de
la mesa dar conclusión al
taller. Víctor Fowler señaló que
una de las condiciones básicas
de la credibilidad es “que la
información sea contra todas las
hegemonías”. Se refirió también
a los límites éticos de los
blogs y recordó además que cada
día “recibimos información
filtrada, procesada, de segunda
mano”.
“La contrainformación es un
problema de ciudadanía”,
subrayó, y agregó que para
quienes diseñan las políticas
culturales sí debe ser
importante quién te lee y cómo
te lee, y la disyuntiva está en
llegar con el discurso frágil de
que tenemos el mejor de los
mundos posibles o mostrarnos en
nuestra contradicción.
Por su parte, José Ramón Vidal
se refirió a la probabilidad
real de que la red se convierta
en un gueto, teniendo en cuenta
el poco acceso que en la mayor
parte del mundo tienen a ella.
Apuntó que los medios pueden ser
muchos, pero solo tiene sentido
la red si está interconectada
con los sectores populares.
Insistió en la necesidad de
definir quién pone la agenda, y
llevar la voz de la gente para
no seguir repitiendo el modelo
de dominación.
Entretanto, Marcos Roitman
retomó el tema de los
movimientos sociales y recordó
que no todos son de izquierda, y
sugirió, a propósito de la
intervención de Zurbano, que
repensara si se trataba de
paradojas o contradicciones,
pues mientras las primeras no
tienen solución; las segundas,
sí.
Santiago Alba planteó la
pregunta: ¿cómo se destruye la
credibilidad?, y puso como
ejemplo el golpe del 11 de abril
de 2002 en Venezuela, cuando a
pesar del “apagón informativo,
la gente salió a la calle”. Por
otra parte, llamó a coordinar
fuerzas para afianzar el
socialismo, como alternativa que
se opone al discurso hegemónico
en el ámbito informativo actual.
Por último, Luis Britto García
se refirió a la administración
del silencio como un mecanismo
de poder, y llamó a multiplicar
los mensajes haciendo el mejor
uso posible de la red.
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