“En nuestro continente la
corriente ha ido girando, ya no
vamos tan a contracorriente. Uno
acaba de ver lo ocurrido en el
Foro Social Mundial, donde se
acaba de invitar a los
presidentes de varios gobiernos
de la región, todo lo contrario
a lo que sucedía cuando el Foro
comenzó. (...) Quienes gestamos
esta convocatoria no aspiramos a
estar siempre a contracorriente
sino que también aspiramos a
influir en la corriente”, afirmó
el presidente del Instituto
Cubano del Libro Iroel Sánchez
en la premiación del Concurso
Internacional de Ensayo Pensar a
Contracorriente, que ahora en su
sexta edición encuentra un mundo
cambiante que ya se auguraba
cuando en 2003 lanzó su
convocatoria para estimular el
pensamiento antihegemónico, con
el apoyo del Ministerio de
Cultura y la Editorial de
Ciencias Sociales.
En su lectura del acta, el
teólogo, antropólogo y filósofo
brasileño Frei Betto, presidente
del jurado, dio a conocer que un
total de 67 obras de mucha
calidad, procedentes de 12
países, concursaron en esta
ocasión. Entre ellas, por
decisión unánime, se le otorgó
el Primer Premio a “El centro
comercial como figura
paradigmática de discurso
neocolonial. Racismo y poder en
América Latina”, de Luis
Martínez Andrade, mexicano
residente en Francia. “Este
ensayo —argumentó el pensador
brasileño— fue premiado por la
originalidad y profundidad en el
tratamiento de un tema central:
el consumismo y su eje espacial,
el centro comercial, como lugar
de transformación del ciudadano
en individuo aislado y
estereotipado”.
Del Segundo Premio fue merecedor
“Otra vez los caballos de Troya.
Explotaciones sociales para la
dominación”, de la cubana Zuleica Romay Guerra, por
“analizar las estrategias de
penetración cultural y control
político y educativo de América
Latina a partir de instrumentos
aparentemente neutrales de orden
académico-estadísticos”.
El Tercer Premio fue para
“África y la historia”, de Luis
César Bou, de Argentina,
seleccionado por ser “un trabajo
que a partir de la recuperación
histórica del pasado, aborda con
vibrante erudición el análisis
del racismo colonial para
desentrañar los mecanismos
generales de la construcción y
destrucción del otro en el marco
de un sistema de explotación
económica y social”.
Gracias al alto calibre de los
textos concursantes, el jurado
otorgó el máximo de menciones
permitidas en el concurso: la
Mención de Honor la obtuvo
“Revolución, reforma y otros
contrapunteos cubanos”, de
Rafael Hernández, Cuba; las
Menciones Especiales se
repartieron, por orden
alfabético, entre “La primera
gran derrota del proyecto
imperial de los EE.UU.”, del
español Antonio Maira Rodríguez;
“La administración Bush y la
historia reciente de los EE.UU.
Crisis histórica,
sobredimensionamiento imperial o
Comienzo de la decadencia
final”, del cubano Carlos
Alzugaray; “Imperialismo
neoliberal. Imagen de una muerte
anunciada”, del cubano Ernesto
Vilches Izquierdo; “Movimientos
antisistémicos de gobiernos
populares de América Latina.
Nuevos desafíos”, del cubano
Gilberto Valdés Gutiérrez;
“América Latina en la primera
década del siglo XXI.
Posibilidades de ruptura de la
relación de subordinación
respecto a los EE.UU. y de
construcción de un modelo
contrahegemónico”, de Lázaro
Luis González, también cubano, y
“Agricultores del mundo:
¡Uníos!”, de Vicente Boix, de
España.
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El resto de los integrantes de
este jurado de lujo, todos
prestigiosos escritores e
investigadores
hispanoamericanos, fueron
Santiago Alba, de España; Marcos
Roitman, de Chile; Adolfo
Colombres, de Argentina y el Dr.
Osvaldo Martínez, de Cuba.
Los miembros se proclamaron
satisfechos al observar que se
mantiene un amplio interés en
participar en el concurso, una
alta calidad en los contenidos y
también
destacaron la posibilidad de
aprender a partir de los textos
que juzgaron. Roitman alabó la
experiencia única de haberse
reunido a deliberar en la que
fuera la Comandancia del Che en
los primeros meses de la
Revolución, y sobre la
unanimidad de criterios afirmó:
“Si bien hubo debate entre
nosotros, no hubo esa crispación
que se hubiera podido producir
por las divergencias entre los
criterios de selección. (...)
Pudimos ver que estamos pensando
en una dirección contracorriente
porque, que cinco personas que
llegaron con lecturas hechas en
los meses previos, se reunieran
ya con un cierto acuerdo, es
expresión de que estamos
pensando en una misma línea”.
En ocasión de la premiación se
presentó un volumen que reúne
los textos ganadores del
concurso anterior: “Comienzo del
fin de la hegemonía de EE.UU.”,
del cubano Faustino Covarrubias
Gómez, “Agrocombustibles.
Polémica tecnológica y
política”, del también cubano
Carlos Eloy Balmaseda Espinosa;
“La cuestión agraria brasileña
actual. Territorialización y
territorialidades de la primera
década de la reforma del
mercado”, de Heraldo da Silva
Ramos, Brasil; y las menciones
“No somos de Marte”, de la
cubana Beatriz Casals Enrique, y
“Aproximaciones a las
peculiaridades del vestuario en
la juventud cubana y su relación
con la táctica del caballo de
Troya”, de Marta Oneida Pérez,
también de Cuba.
Para finalizar, el jurado de
esta edición propuso que fueran
publicados en revistas y otros
medios una preselección de
trabajos merecedores de
reconocimiento que no fue
posible incluir entre los
premiados y los nominados.
Asimismo, pide que se
reconsidere la extensión de
páginas exigida para concursar,
por considerar que el límite de
40 frustra la profundidad de
ideas que pueden alcanzar
algunos escritores poseedores de
vastos conocimientos. Recomienda
para la próxima edición el tema
principal de “La crisis del
capitalismo y otro mundo
posible”. La convocatoria del
nuevo concurso se encuentra ya
abierta para todos los
intelectuales e investigadores
del mundo, y su cierre se
extiende, como es habitual,
hasta el 15 de noviembre
próximo. |