“Ver a la gente joven interesada
en estos personajes que son
emblemáticos en la historia
cultural, artística de Chile, de
Latinoamérica y de otros mundos,
es lo mejor que les puede pasar
a ellos y, por lo tanto, a
nosotros”. De esa manera lo
sintió en la tarde-noche de este
sábado 14 de febrero la
cantautora chilena Isabel Parra,
mientras sonaban en la Plaza San
Francisco de Asís de la
fortaleza de La Cabaña los
primeros temas de un emotivo
concierto en el que se juntaron
voces de su país, Argentina y
Cuba, para rendir homenaje a
Violeta Parra y Víctor Jara.
“Para nosotros es maravilloso lo
que ocurre con los jóvenes,
sobre todo aquí en Cuba. En
Chile están empezando a
despertar después de un largo
período en que estos nombres
eran peligrosos, ahora vivimos
otra realidad y hay mucha gente
joven que está siguiendo los
pasos de ellos. Una cantidad de
jóvenes que hacen arreglos más
modernos, pero es muy
entretenido y encuentro que es
lo mejor que nos puede pasar”,
subrayó Isabel.
Organizado por el Instituto
Cubano del Libro, el Instituto
de la Música, la Casa de las
Américas y el Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau,
correspondió al director de esta
última institución, el poeta y
cineasta Víctor Casaus, la
difícil tarea de resumir en
pocas palabras los motivos del
concierto, y presentar tres
libros y dos discos disponibles
ya en los predios de esta XVIII
Feria Internacional.
Se trata de los títulos
Víctor, un canto inconcluso,
de Joan Jara; y El libro
mayor de Violeta Parra, de
Isabel Parra, de la Editorial
José Martí; el volumen
Décimas, de Violeta Parra,
del Fondo Editorial Casa de las
Américas; y los discos El
canto libre de Víctor Jara y
Canciones de Violeta Parra,
de la colección Música de esta
América, también de la Casa.
El primero, testimonio de la
viuda del trovador chileno,
recoge el importantísimo
quehacer desarrollado por Jara
en el rescate del folclor de su
país, labor interrumpida por la
dictadura militar que cegó su
vida. Entretanto, El libro
mayor… constituye un retrato
desde la infancia hasta la
formación como artista de
Violeta. Además del relato
biográfico de Isabel, su hija
mayor, contiene entrevistas,
cartas y otros reveladores
testimonios.
A propósito de este último
volumen, Isabel nos contó: “Me
siento honrada, orgullosa, estoy
feliz con los libros. Sentía que
de ese Libro mayor que
tiene tanto que ver con
la Violeta,
con Haydée, con la mujer
latinoamericana, debía salir una
reedición aquí. Es una plenitud
indescriptible”.
Por su parte, Décimas es
una suerte de autobiografía que
se cuenta a través de los versos
de la folclorista chilena.
El CD El canto libre de
Víctor Jara es el fruto de
un concierto realizado por él en
la noche del 4 de marzo en la
sala Che Guevara, del que se
atesora en la Casa de las
Américas la grabación original,
y Canciones de Violeta Parra
es una reedición del título
con el que nació, en 1971, la
colección Música de esta
América, de la propia
institución, y ha sido posible
gracias a la colaboración de la
familia de la artista.
Tras la presentación de los
libros y discos se inició el
concierto, en el que
participaron el Dúo Jano y
Romina Pezzelato, de Argentina;
los cubanos Marta Campos, Heidi
Igualada, el Dúo Karma, Ariel
Díaz y Liliana Héctor; y los
chilenos Carlos Ayress (Tato) y
Patricio Anabalón.
Los temas “Plegaria a un
labrador” (Víctor Jara), “Canta
de nuevo” (Ariel Díaz y Liliana
Héctor), “Volver a los 17”
(Violeta Parra), “Certeza de
partir” (Heidi Igualada) y
“Aguacero nocturno” (Dúo Karma),
interpretados siempre por varios
de los protagonistas del
recital, abrieron la propuesta,
que tuvo su momento más alto en
“La ronda”, con letra de
Gabriela Mistral y música de la
maestra de trovadores cubanos
Teresita Fernández.
A continuación, Patricio
Anabalón propuso “Canción
nueva”, basada en un texto de
Vicente Huidobro, y “Ala
incauta”, de su autoría, que dio
paso a la segunda mitad del
concierto en la que se
escucharon los temas “Con
amores” (Marta Campos), “Te
recuerdo Amanda” (Víctor Jara),
“Botas y botines” (Dúo Jano), “A
Violeta Parra” (Tato Ayress),
para cerrar con la
imprescindible “Gracias a la
vida”, de Violeta.
Ya lo había dicho Isabel Parra
cuando los primeros acordes
sonaban al fondo de la Plaza San
Francisco: “(Víctor, Violeta) no
perdieron el tiempo, se metieron
en el corazón de viejos, no tan
viejos; siguen entrando en el
corazón de las personas. Qué más
puede añorar un artista, sino
que la gente lo siga, lo quiera,
trate de ser mejor escuchando su
repertorio, y tomar un ejemplo
de lo que es el compromiso, de
lo que significa la identidad de
un país, de un lugar, de un
continente.
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