Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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Presentación de Tópicos, de Greity González Rivera,
Premio Pinos Nuevos, 2008

El inicio de la subida

Laidi Fernández de Juan • La Habana

 Fotos: Equipo de La Jiribilla

 


Hace 15 años  yo era atrevida para escribir y tímida para presentarme en público. Tenía un hijo de dos  años y otro en mi barriga. Con un intento de libro bajo el brazo (entre mi panza y la mano de mi hijo nacido), me dejé llevar por el entusiasmo de mis amigas, y lo llevé tímida y atrevidamente a la primera edición de Pinos Nuevos. Me animó y más tarde hizo la presentación conjunta de todos los Premios el por suerte ineludible Pocho Fornet en uno de esos gestos suyos que nunca sabremos los escritores cómo agradecerle lo suficiente.

Hace 15 días, yo era una escritora que debía acompañar a  su libro más reciente en la Feria de La Cabaña, sin compromisos con otras autoras o autores de esta ciudad, lo cual me tranquilizaba mucho porque me permitiría disfrutar en paz de los trabajos de las otras y los otros, sin abrumarme con lecturas que luego tendría que comentar.

Pero de todo esto ha pasado mucho tiempo.

Mis hijos tienen 17 y 15 años, y Greity González Rivera tuvo el tímido atrevimiento de pedirme que presentara su primer libro de narraciones, Premio Pinos Nuevos.

Escojo estos adjetivos por pura adhesión a la realidad, a esa “vida real” de la que habla esta escritora  en sus cuentos. Permítaseme narrar el hecho de su llamada:

Estaba yo como la mujer muy común que narra 12 horas de su vida (más tarde lo leí en el libro que hoy presento) cuando esta muchacha que cree que tener cuarenta años es un exceso (así dice en su cuento “Romance del guajiro macho”) interrumpió mi rutina para decirme que por favor si fuera Usted tan amable de… pero ay, qué pena, no sé cómo le estoy pidiendo esto, con la pena que me da pedirle que por favor, si fuera usted tan amable.

Niña, habla por favor, dije yo, temblando al ver desmoronarse mi sueño de no presentar a nadie en esta Feria, mientras empezaban a quemarse los frijoles que estaba haciendo.

Así logré que me dijera que  deseaba que fuera yo quien hablara de Tópicos, libro que por supuesto yo no conocía.

Pero como tampoco había visto a Greity en mi vida, pues dije sí, cómo no, será un gusto, un honor.

Confieso que luego de haber rechazado otras propuestas de trabajo para esta Feria, yo misma me asombré al aceptar esta, y me pregunté a mí misma por qué lo había hecho.

Me dije -Mí misma ¿por qué aceptas ahora, cuando te disponías a visitar tranquilamente las salas sin tener nada que hacer además de escuchar a los demás?

Las respuestas me llegaron tan veloces como el “sí cómo no” que había respondido a una desconocida.

Primero, era una mujer quien me había llamado, y la solidaridad femenina es compulsiva. Luego, era joven, y el privilegio de ser madre de adolescentes  me dota de una admiración casi obsesiva  hacia el divino tesoro del que hablara Darío, y por último (pero no menos importante), se trataba de un Pino nuevo. En este caso, una Pina.

En resumen, una especie de obsesión-compulsión femenina, sumada al hecho de querer festejar los 15 años de mi primer libro, me indujo a decirle a esta tímida atrevida que con aro, balde y paleta y aunque cayeran raíles de punta, yo estaría esta tarde con ella.

Como no soy ni seré jamás Pocho Fornet, mis comentarios serán pálidos al lado de los suyos, pero me anima igual empeño en estimular a las autoras y autores que empiezan a surgir, ahora que los primeros Pinos, empezamos ay, a  envejecer biológicamente hablando.

Como no he venido esta tarde a contar mis primeros cuentos, los africanos, ni ustedes a escuchar de mí, pues cumplo con la promesa que hice a esta escritora que nació en el año 80 del pasado siglo, que un día comprenderá que 40 años no son nada, que tiene la timidez que se agradece en un creador, y el atrevimiento que se necesita para seguir adelante. Es muy importante tomar los premios como lo que son: un escalón de abajo y no la cima de la  escalera. No deben asumirse como el final, sino como el inicio de la subida, al mismo tiempo que no nos dejamos apabullar por ellos.

El libro Tópicos es justamente eso: El inicio del nacimiento de la carrera literaria de Greity, y celebro mucho que haya sido premiado. Compuesto por 18 cuentos de los cuales la tercera parte son muy breves, muestra una mano fuerte, de mujer con garra que no será fácil doblegar. Dotado de anécdotas tan actuales que literalmente ocurrieron ayer mismo o están pasando mientras nosotras estamos aquí sentadas, este libro es la revelación de su autora en su doble condición de creadora y persona.

La persona Greity que se desnuda el alma  (“¿cómo lograr una narración que no revele datos de mi propia vida?” se pregunta en el cuento Tópicos, para responderse ella misma “ uno es lo que escribe y escribe como lo que es” en “Problemática actual”), que se transforma para hablar con voz masculina (en “Amor a primera vista” y en “Espectáculo en tres actos”) mientras conserva el pudor usual de los escritores noveles.

Así fuimos todas y todos, Greity, pero tranquila, ya  soltarás las amarras cuando te llegue el momento, de manera que no tendrás que aclarar nunca más que “quiero que todos sepan que ni soy feminista ni esto es un alegato”  como te ocurrió en el cuento que da título al libro.

Particular comentario merece el que considero el cuento más logrado de todos: “Los dos John de una Pocahontas del Caribe Insular”. Ejemplar, diría yo.

Uno de esos cuentos que se vuelven entrañables para siempre. Valiente, salido del corazón y muy pero que muy femenino. Como esos personajes de Chéjov a quien rindes homenaje  aún después de declarar sin decoro  (todo libro es impúdico, querida, y aprenderás a no temer a esa desnudez) que el monumental escritor era un genio machista.

Coraje te sobra, impulso también.

No pretendo colmarte de elogios ni aumentar tu timidez felicitándote en público. Acudo a tu atrevimiento para retarte tímidamente a que sigas. No encuentro mejor manera de celebrar los primeros 15 años de los Pinos Nuevos que empujándote en la arrancada, exigiéndote más, y reclamando a tu talento de escritora.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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