Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

A propósito de un libro de Carlo Frabetti

Calvina, una historia doblemente loca

Denise Ocampo • La Habana
Foto: Equipo de La Jiribilla

 
Los niños que leyeron en su primera edición cubana Malditas matemáticas, o algunas de las historias del enano Ulrico (Ulrico y la flecha de cristal, La magia más poderosa, etc.) deben estar llegando a la edad de encontrar a Calvina, una nueva entrega de Carlo Frabetti, esta vez para adolescentes. Una novela inquietante, plena de humor, ironía, suspense, que en su ruptura acompaña la maduración de los pequeños lectores que ya van creciendo, comenzará la noche en que Lucrecio el Rata intente un allanamiento de morada en la casa de Calvino, y Calvino responda con un allanamiento existencial en el caso de Lucrecio. ¿Y en realidad todo empezará esa noche? ¿Y en realidad?
 

Mientras, textos como La magia más poderosa presuponían todo el tiempo que lo que pudiéramos considerar mágico no es sino ilusorio, moviéndose entre los márgenes del “no creer”, esta vez, con Calvina, junto a una frecuente búsqueda y aparición de explicaciones racionales, aunque peculiares —lógica del disparate—, emerge una nueva posibilidad, la libertad para “querer creer”. “[…L]as cosas no son esto o lo otro: a menudo son esto y lo otro”, explica un personaje en uno de los primeros capítulos, desde uno de los tantos espacios que en este libro parecen una cosa y son otra, el manicomio biblioteca, ¿o al revés?

Junto a la ambigüedad o la dualidad, la verosimilitud marca particularmente a Calvina, cuya trama fluye más en el contexto de lo peculiar que en la ficcionalidad. Los personajes son en general personas que pudiéramos conocer en nuestro día a día: un niño, un par de delincuentes, una bibliotecaria, un plomero, si bien casi todos con el rasgo común de amar los libros ¿con locura? La magia, por su parte, surge y se desvanece con el enano Licuro que, por cierto, a partir de un punto ya no vuelve a aparecer, lo que hace pensar que bien pudiera regresar en cualquier nueva propuesta de Frabetti, como lo hace su similar Ulrico.

Una curiosidad de Calvina está en que su progresión dramática está dada por una dinámica de lo sorpresivo, en ocasiones por encima de lo sorprendente, como recurso del suspense. Ya no solo es cuestión de que la trama vaya proponiendo incógnitas de postergada solución, sino que cierto ritmo interno avisa al lector que es hora de esperar un nuevo asombro que torne la historia aún más delirante. Esto desde el propio título, el nombre de un personaje ausente durante páginas y páginas, y que al cabo de tantas situaciones inesperadas y desdoblamientos se convierte en la promesa de algo auténticamente impredecible y tal vez escabroso. Sí, porque Calvina, aún en el humor y la ironía, por momentos incursiona en la literatura de horror, que junto a las complejidades narrativas y filosóficas de la historia, ampliamente justifica la inserción de este libro en la colección Veintiuno, la biblioteca para adolescentes de la Editorial Gente Nueva.

Dentro de su colección, Calvina dialoga con el título que del propio autor viera la luz el pasado año El cuervo dijo nunca más, en tanto el de 2008 funciona como una introducción al gusto por la poesía, y esta vez la bibliofilia de los personajes incita con alusiones, más que con intertextos, a la lectura de los clásicos de la narrativa para niños y jóvenes, incluso a la aproximación a aquellos textos que en su momento no fueron concebidos para estas edades, pero que hoy sí se consideran parte de su patrimonio cultural. Por su parte, las ilustraciones, excelentes en su caracterización, enriquecen las propuestas con los títulos de algunos clásicos para adultos.

Entre las regularidades formales de la obra de Frabetti presentes en esta obra está el ejercicio de la lógica y la retórica en los parlamentos, con enunciados que, al asumirse con literalidad, dan lugar al absurdo y, en consecuencia, el ridículo de quien da por sentado lo convencional, donde llama la atención un cierto gusto por la humillación del interlocutor, que se neutraliza con valores éticos manifiestos incluso en los personajes del bajo mundo; rateros, pero amigos fieles. También persiste la promoción de las nuevas tecnologías como fuente de información que lejos de sustituir al libro se vuelven sus análogos.  

Finalmente, más que tanta caracterización que ya viene sobrando, valga la invitación de la mañana en que Lucrecio el rata se levanta temprano para ir al manicomio biblioteca, pero llega a la biblioteca manicomio para volverse a acostar: “[…] vamos […] donde están los libros alocados. Los libros escritos por locos maravillosos o que tratan sobre lo que las personas vulgares llaman locura”. Disfruta, lector adolescente, lector adulto, esta historia doblemente loca.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600