Polina Martínez Shvietsova dice
frente al micrófono: “Yo escribo
un poco enrevesado en español,
pero tengo un amigo que me
traduce los textos.” Y
enrevesado tal vez pueda
resultar el relato Skizein
(Decálogo del año cero) que
resultara premiado en la
convocatoria del concurso Julio
Cortázar, pero no por eso deja
de ser una lectura gratificante
para estos tiempos modernos.
El libro con el texto ganador y
los mencionados en el ya citado
concurso se presentó en la sala
Alejo Carpentier ayer a las 2:30
de la tarde. La confluencia
supersticiosa de un viernes y un
13 no impidió a los presentes
oír las palabras de Miguel
Barnet, Pablo Armando Fernández,
Alain Sicard, Basilia
Papastamatíu, la mismísima
premiada Polina y los que fueran
jurados de esa convocatoria en
cuestión: César López y Alberto
Guerra.
Este último departió sobre la
frescura y originalidad del
texto, compartiendo en este
sentido la opinión de la
argentina Liliana Heer (también
jurado del concurso) que
escribiera sobre este relato
elegido entre más de 300 obras
presentadas: “Espléndida
aventura textual: tres palabras
definen a Skizein (Decálogo
del año cero)… Números y
letras orientan la trama
esculpida bajo shock, énfasis de
escritura a diestra y siniestra,
intervenciones, citas, ensayo de
guión y sabiduría del corte.”
(Todo esto de los jurados y
concursos resulta muy variable,
teniendo en cuenta que Polina
presentó ese mismo texto en la
anterior convocatoria del
concurso sin obtener resultado
alguno.)
Comparten también espacio en
estas páginas Oliverio Coelho,
Patricia Jiménez, Carlos Alberto
Costa y la multipremiada
villaclareña Anisley Negrín, que
presenta nada más y nada menos
que tres libros en los marcos de
esta feria.
Un día como hoy tan enamorado se
cumple un aniversario 25 de la
desaparición física del
argentino que una vez escribiera
Rayuela, y sobre la
influencia y presencia de
Cortázar en Cuba departieron
Barnet, Pablo Armando, Alain
Sicard y César López. Gente que
supieron rodearse de esa magia
que dio la vuelta al día en 80
mundos, siguiendo la autopista
del sur. Compartieron memorias
con los asistentes, revelando
todo un anecdotario que sirvió
para sentir a Julio Cortázar un
tanto más cerca, un tanto más
nuestro, un tanto más vivo.
Esperemos entonces que el (re)nombre
de este argentino de barba
espesa siga atrayendo multitudes
de buenos cuentos a los predios
de este concurso, y que la
calidad de estos textos
premiados (y mencionados) se
mantenga como hasta el momento;
de esta manera continuar
asegurando la continuidad de los
parques, la continuidad de la
literatura, y las horas. |