|
En la sala José Antonio
Portuondo de San Carlos de la
Cabaña fue presentado por el
ministro de Cultura Abel Prieto
el libro Y si fuera una
huella,
epistolario de Alfredo
Guevara, actualmente presidente
del Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano, quien fuera
fundador y dirigente del
Instituto Cubano del Arte e
Industria Cinematográficos (ICAIC)
e importante artífice en la
evolución y los derroteros de la
política cultural cubana desde
el triunfo revolucionario. En la
sala se reunieron periodistas,
cineastas y otros representantes
de la cultura cubana, además del
cineasta chileno Sergio Trabucco
quien filmó el encuentro.
Este es un libro que, según lo
describiera Abel Prieto en su
intervención, refleja el trabajo
incansable del autor en defensa
de la cultura y la Revolución
desde las instituciones de la
cultura, su lucha contra todo
colonialismo posible, su defensa
de Cuba en todas las
circunstancias, la defensa de
todas las causas dignas de ser
defendidas en nuestro continente
y su invitación a la solidaridad
y al diálogo.
|
 |
El libro está compuesto por
cartas enviadas por Alfredo
Guevara, y otras recibidas por
él, a numerosas personalidades
cubanas y de todo el mundo, en
un recorrido que va desde 1959
hasta el presente, y que culmina
con la carta que le envía a una
estudiante que prepara una tesis
sobre su vida y su trabajo.
“Estamos ante una obra
trascendente, imprescindible
para comprender muchas cosas de
la historia reciente de Cuba y
de la historia reciente de
América Latina —afirmó Abel
Prieto—. (...) Habría que acudir
a este libro para construir la
historia de la intelectualidad
llamada de izquierda y de la
intelectualidad francamente de
derecha. (...) Con este libro
Alfredo nos dice que Revolución
es lucidez, sí, pero también es
amor, libertad, coraje, entrega,
fidelidad, eticidad”.
|
 |
Alfredo Guevara, gran
intelectual, revolucionario y
luchador incansable de
extraordinaria coherencia, como
lo describiera el Ministro de
Cultura, explicó al público
presente que con este libro y
otros que ha publicado en los
últimos años, pretende preservar
la memoria y la verdad de los
hechos, para evitar con el
silencio que queden espacios
vacíos en nuestra historia que
luego puedan ser rellenados por
el enemigo: “El libro tiene una
pretensión que no está solo en
el texto sino en su estructura.
Tengo un concepto, por ahora, y
una inquietud que me llena este
instante de la vida: qué es la
historia en realidad. También me
lo hago como pregunta, antes
tenía conceptos, lo estudié,
tuve profesores extraordinarios
de esa materia en la
universidad. Pero hoy me digo si
en este libro he logrado
realmente esa estructura que
quiere ir recogiendo los
espacios de nuestra vida social
y de nuestra formación cultural
en estos 50 años, el
enriquecimiento de nuestra
cultura, a través del
entrelazamiento de cultura y
política, y del alma de una
persona. Y esa persona,
protagonista y espectador, a
través de esas cartas —que no
fueron planeadas para ello—, al
organizarlas pretende dar la
imagen de cada período de la
vida cubana y de la Revolución
Cubana en estos 50 años, en este
campo: el entrelazamiento
cultura, política, pensamiento,
modernidad; pero con una
intención, que no solo el
acontecer protagonice los
textos, que ya estaban escritos,
sino seleccionarlo de modo tal
que entregue también la
atmósfera, y la atmósfera solo
puede partir del testimonio de
un protagonista”.
|
 |
|