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El Cine Soviético del
principio al fin, de la
ucraniana radicada en Cuba
Zoia Barash, fue una de las
sorpresas del sello editorial
ICAIC presentadas en la jornada
vespertina del penúltimo día, en
La Habana, durante la XVIII
Feria Internacional del Libro.
En exclusiva para La Jiribilla,
comentó sobre la publicación de
su libro: “…me siento muy
reconfortada de ver la buena
aceptación que ha tenido entre
el público. La cinematografía
rusa tuvo en Cuba un lugar
importante de exhibición durante
muchos años y todavía en
diversas partes del mundo es
celosamente guardada por las
Cinematecas”.
El texto recorre tres etapas
(1896–1907, 1908–1914 y
1914–1917) de la filmografía
soviética e incluye reseñas de
algunas memorables películas,
testimonios de los propios
cineastas rusos, artículos de
importantes personalidades de
esa cinematografía como Serguei
Yutkevich, documentos y
valorizaciones de la propia
autora.
De especial realce resultan en
esta obra impresa las partes
dedicadas a El Cine Ojo
de Dziga Vertov y el Cine
Verdad de Vsevolod Pudovkin,
dos movimientos influyentes en
los realizadores cubanos de la
década del sesenta, sobre todo,
en los artífices del célebre
noticiero ICAIC. Residente en la
isla desde 1963, Zoia Barash es
graduada del Instituto Superior
Pedagógico de Lenguas
Extranjeras de Moscú en las
especialidades de alemán y
español, y desde hace muchos
años trabaja como investigadora
y especialista de la Cinemateca
de Cuba.
Trabajó como traductora de
muchas delegaciones rusas que
vinieron a Cuba, entre ellas,
algunas integradas por
cineastas. También reveló que
Cine Soviético del principio al
fin es resultado de la
investigación y traducción
realizada por su autora a partir
de muchos documentos y libros
escritos en idioma ruso. Esta es
una labor que Zoia realiza desde
hace años en Cuba. A ella le
debemos varias obras de autores
soviéticos:
Eisenstein de Víctor
Shkolovski y
17 instantes de una primavera
de Yulian Semionov.
“Con sagacidad –reseña la nota
de contracubierta-, la autora
logra, engarzar sus valoraciones
con los testimonios de los
propios cineastas y las reseñas
de algunos filmes, así conduce
al lector por los vericuetos de
la historia soviética y recrea
escenas y nombres ya perdidos en
el tiempo”. |