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La discusión en torno a un tema
tan polémico y amplio como la
existencia de la literatura
latinoamericana, convocó en un
panel en la mañana de este
viernes 13 a cinco reconocidas
firmas de nuestro continente: el
escritor mexicano Paco Ignacio
Taibo II, su compatriota el
ensayista Víctor Barrera Enderle,
el chileno Grínor Rojo, también
ensayista, y el escritor
venezolano Luis Britto, quienes
participaron en un debate
moderado por el investigador y
Director del Centro de Estudios
Literarios de la Casa de las
Américas, Jorge Fornet.
Al decir de Jorge Fornet la
percepción de una literatura
latinoamericana fue un fenómeno
al cual la Casa de las Américas
contribuyó al convocar
rápidamente —luego de su
fundación— a su premio literario
y crear su revista.
Controversial y desenfadado,
como suele ser siempre, el
novelista mexicano Paco Ignacio
Taibo II, afirmó que para
acercarse a una valoración de
este tipo él tiene “una
perspectiva de lector” y aunque
para él la literatura
latinoamericana es algo que
forma parte de manera
entrañable, de diversos modos de
leer, duda de la existencia de
una literatura latinoamericana,
aunque no duda de la existencia
de una Latinoamérica que
escribe. En su intervención,
Paco Ignacio hizo un recorrido
por la génesis del boom,
el rol que en su construcción
desempeñaron las editoriales
españolas y las experiencias
positivas que este dejó: fue una
generación en la cual “nos
enseñaron a leer en barroco” y
educó a los lectores “en el
gusto por la complejidad”. La
decisión de declarar pasada de
moda a la literatura
latinoamericana y su efecto en
los autores que seguían
generacionalmente a los
escritores del boom, fue
otro de los temas abordados por
el autor de una reconocida
biografía del Che, “la
literatura latinoamericana ha
dejado de existir, nos hemos
convertido en autores
nacionales”.
Para el ensayista Víctor Barrera
Enderle, la literatura
latinoamericana es una suerte de
“sistema” que incluye
tendencias, autores y momentos
disímiles. La diferencia entre
el auge de esta literatura en
los 60, década “bastante
afortunada en América Latina” en
ese ámbito, los difíciles 70 en
el continente, cuando la Casa de
las Américas “garantizó un
espacio” para los autores que
siguieron escribiendo, y los 90,
cuando se comenzaron a asociar
determinados temas con algunas
literaturas nacionales a raíz de
la presión del mercado
editorial, el cual apuesta por
la fórmula de que aquello que
vendió una vez puede volver a
vender. Para este estudioso de
nuestras letras, “la literatura
latinoamericana como problema
sigue siendo un desafío”.
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El influjo del mercado en la
creación literario también fue
abordado por Grínor Rojo, quien
apuntó el hecho de que existe
hoy una clara división entre “la
literatura” y la literatura
fácil, de aeropuerto o de playa;
las últimas promocionadas en su
gran mayoría por las
trasnacionales y la primera por
pequeñas editoriales. El
ensayista chileno destacó la
significación de que estos
productos culturales no sean
productos venidos al mundo tal
como ellos son, sino que entre
ellos y el receptor hay una
mediación compuesta por
historiadores, críticos,
investigadores, etc., y la
necesidad de incluir estos
productos culturales en el
discurso cotidiano, pues la
historia nuestra no es solamente
una historia de héroes
montándose a caballo, es también
una historia cultural.
“Latinoamérica no es una
esencia, no es una realidad
monolítica (…) es algo que
constantemente estamos
construyendo y reconstruyendo”.
En ese sentido el narrador
venezolano Luis Britto afirmó
que nuestra literatura
constituye Latinoamérica, tal
como El Quijote certificó a
España, pues la obra maestra es
el idioma. La pluralidad de esta
narrativa fue comentada por el
dos veces Premio Casa de las
Américas, quien anotó algunas de
las vertientes fundamentales en
torno a las cuáles gira esta
escritura: los juegos
lingüísticos en el Caribe, la
epopeya, la violencia y el
exilio como algunos de los temas
fundamentales. Al decir de Luis
Britto, sobre América Latina
pesa un decreto de silencio
desde 1492 y toda la narrativa,
la literatura latinoamericana,
es un grito contra ese silencio,
hecho que reafirmó Paco Ignacio
Taibo II al aseverar que la idea
de Latinoamérica es tan fuerte,
que se sobrepone a la realidad
de Latinoamérica. |