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Africanos en América

Expediciones americanas por las rutas de los antepasados

Mabel Machado • La Habana

 
Reverenciar la herencia africana, la memoria ancestral de las tradiciones negras en más de 400 años en América, va dejando de ser un anhelo pospuesto de algunos antropólogos y etnólogos. La doctora mexicana Luz María Montiel ha escrito “uno de los más enjundiosos tratados de la presencia africana en el continente”, según el criterio del prologuista y presentador de su libro, Heriberto Feraudy.  

Africanos en América busca antecedentes previos a la llegada de Colón al llamado Nuevo Mundo, pero es a partir de este punto que se desarrolla de manera más prolija la descripción del panorama continental, que cambió radicalmente con la llegada de los esclavos procedentes de África.  

La autora sustituye la mirada eurocentrista al tema africano, a través de la cual el negro ha sido simplemente considerado como la mano de obra que luego se convirtió en dato económico, y más tarde en objeto de la demografía. Aún hoy, África es para muchos, un lugar exótico, cuyos rasgos más significativos son la hambruna y el SIDA. 

Según deja ver Montiel en este libro, ancestros y descendientes de africanos, son agentes esenciales que sostienen el edificio de nuestra cultura y devenir económico. El esquema que ha soslayado la historia de la presencia negra en tierras americanas de los estudios básicos y académicos, responde en gran medida, al afán americano por aferrarse a patrones occidentalistas de desarrollo, que no conduce sino a legitimar aún más, su hegemonía cultural. 

Contraponiéndose al embeleso que nos aleja de entender la verdadera aportación de África a la formación de nuestras nacionalidades, el libro proyecta al hombre africano como el ser que, a pesar de su cuerpo esclavo, mantuvo incólumes espíritu y religiosidad, y dejó su impronta innegable en la música, las leyendas, el baile y la medicina verde, y al que se le debe en gran medida del sincretismo y el criollismo en las lenguas en el continente.  

Este volumen, que parte del legado de investigadores como Feranando Ortiz, es un tratado esencial para reinterpretar la identidad específica de nuestras culturas, otro nudo para la cuerda de los proyectos integradores en la región.  

Por otro lado, el testimonio de la expedición que involucró a más de 90 científicos, técnicos, artistas y auxiliares que revivieron el viaje de los indios de las cuencas del Orinoco y el Amazonas hasta el Caribe en los 80, se plasma magistralmente en el libro En canoa del Amazonas al Caribe, presentado hoy en la Feria bajo el sello de la Editorial Ciencias Sociales.  

El prólogo de Gabriel García Márquez cuenta cómo el espeleólogo cubano Antonio Núñez Jiménez protagonista de la aventura y narrador de las historias contenidas en estas páginas planificó el recorrido de los ríos desde el continente hasta las islas caribeñas.  

Núñez Jiménez  presentó por primera vez el proyecto 1986, durante el Primer Simposio Mundial de Arte Rupestre, en La Habana, aprobado poco después, por la IV Conferencia Iberoamericana del Quinto Centenario, en San José de Costa Rica.

Así, el primero de marzo de 1987, desde la cuenca de uno de los más caudalosos afluentes del Amazonas, comenzó el recorrido de 17 422 kilómetros del grupo de científicos y exploradores de Cuba, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Aunque las canoas terminaron su travesía en la Bahía de La Habana en 1988, el libro se concentra solamente en el relato de los acontecimientos más relevantes del viaje antes de emprender marcha hacia el Caribe.  

El recuento del viaje de  reconstrucción de las migraciones que dieron lugar al  poblamiento prehispánico en la región, permitió a los científicos y a los testigos de su obra, revelar parte de la riqueza cultural, étnica y natural de la Amazonia y el Caribe, e impulsar su estudio y preservación. 

Ahora los lectores se encuentran con un texto que, desde las entrevistas con nativos, el vasto inventario de lugares y culturas, propone una visión muy diferente a cómo nos imaginamos el mundo hoy.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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