En su indispensable ensayo
“La poesía cubana de Nicolás
Guillén”, Regino Boti se
refirió a Motivos de son
como “el polvo del oro”,
refiriéndose al exitoso
inicio de una creación que
auguraba aún más importante.
El libro Polvo de oro,
de Olga Marta Pérez, con
ilustraciones de Iranidis
Fundora, tiene también algo
de inicio y de augurio, no,
desde luego, en relación con
su autora, que tiene una ya
larga carrera dentro de las
letras cubanas, sino en
cuanto a la recepción,
presente y futura de la obra
de Nicolás Guillén.
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Circunscribir la historia a
la génesis del fundacional
libro guilleneano Motivos
de son, no desde la
letra, sino desde el autor,
es un feliz hallazgo: se
trata de un joven que ―como
los potenciales lectores de
este libro― tiene
entusiasmo, dudas,
inseguridades, esperanzas.
Un joven que “sabe” que ha
encontrado ese polvo de oro,
pero que piensa que a lo
mejor los demás solo verían
carbón. Es la timidez de los
comienzos, que se puede
ampliar a cualquier zona de
la vida juvenil.
Hay también, en esta
selección de motivos, cierto
enigma que también es del
gusto de la gente joven. Esa
frase obsesivamente repetida
en el duermevela del autor:
“Negro bembón, negro bembón,
negro bembón”, que dio
origen al libro y a toda la
obra posterior de Guillén
¿de dónde salió?, ¿fue un
sueño?, ¿una voz de
ultratumba?, ¿una frase oída
al vuelo que quedara en la
subconciencia? Estos
misterios están muy bien
presentados en el libro de
Olga Marta, así como la
tensión entre la posibilidad
de ver publicados sus ocho
pequeños “motivos”, y la
tentación de retirarlos ante
la propia desconfianza de su
autoría. Le parece haber
oído esas frases entre la
gente. ¿Hasta qué punto
puede publicarlos con su
nombre?
A estas incertidumbres se
suma la preocupación de su
recepción una vez que su
amigo Urrutia decide
incluirlos en su página, y
el final feliz con la
posterior aceptación tanto
por la crítica, como por
importantes compositores que
los musicalizaron
rápidamente; pero sobre
todo, por el pueblo, que los
hizo suyos.
Como ven es una linda
historia que Olga Marta ha
sabido escoger para
“iniciar” a jóvenes lectores
en la obra de nuestro Poeta
Nacional. Estoy segura de
que muchos de ellos se
motivarán para saber más de
Guillén, y todos disfrutarán
de este temprano episodio de
su vida.
Por otra parte, haber
seleccionado la historieta
como vehículo de
comunicación con lectores
adolescentes, que todavía
añoran su cercana niñez,
pero que ya presumen de
adultez, es una excelente
decisión. Aunque la
literatura debiera bastarse
a sí misma, es indudable que
la imagen ayuda a llegar a
ella, sobre todo en ciertas
edades, y más en estos
momentos en que, no solo el
cine o la televisión, sino
las nuevas tecnologías
audiovisuales le están
ganando terreno a la
lectura.
En este sentido hay que
agradecer a la Editorial
Gente Nueva este esfuerzo
por recuperar un medio que
fue muy gustado por
generaciones anteriores: lo
que pudiéramos llamar la
“historieta seria”, no ya
los muñes o las aventuras,
sino historias, novelas,
biografías, dadas mediante
ilustraciones. Iranidis
Fundora ha jugado con esa
tradición en sus dibujos y
en el diseño, destacando
mediante planos, cambios de
color, o tamaño de los
cuadros lo más importante o
llamativo. No hay, según mi
apreciación, intención de
revolucionar el diseño de
las historietas, sino de
cumplimentar lo que el texto
sugiere; lo que está
logrado, sin duda.
Muchas gracias a Olga Marta,
a Iranidis, a Gente Nueva
por compartir con nosotros
ese Polvo de oro, que
es un polvo enamorado y un
oro que reluce.
Palabras de
presentación de Polvo de
oro, de Olga Marta
Pérez.