Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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Polvo de oro, de Olga Marta Pérez

Polvo enamorado y oro que reluce

Denia García Ronda • La Habana

En su indispensable ensayo “La poesía cubana de Nicolás Guillén”, Regino Boti se refirió a Motivos de son como “el polvo del oro”, refiriéndose al exitoso inicio de una creación que auguraba aún más importante. El libro Polvo de oro, de Olga Marta Pérez, con ilustraciones de Iranidis Fundora, tiene también algo de inicio y de augurio, no, desde luego, en relación con su autora, que tiene una ya larga carrera dentro de las letras cubanas, sino en cuanto a la recepción, presente y futura de la obra de Nicolás Guillén.
 

Circunscribir la historia a la génesis del fundacional libro guilleneano Motivos de son, no desde la letra, sino desde el autor, es un feliz hallazgo: se trata de un joven que ―como los potenciales lectores de este libro― tiene entusiasmo, dudas, inseguridades, esperanzas. Un joven que “sabe” que ha encontrado ese polvo de oro, pero que piensa que a lo mejor los demás solo verían carbón. Es la timidez de los comienzos, que se puede ampliar a cualquier zona de la vida juvenil.

Hay también, en esta selección de motivos, cierto enigma que también es del gusto de la gente joven. Esa frase obsesivamente repetida en el duermevela del autor: “Negro bembón, negro bembón, negro bembón”, que dio origen al libro y a toda la obra posterior de Guillén ¿de dónde salió?, ¿fue un sueño?, ¿una voz de ultratumba?, ¿una frase oída al vuelo que quedara en la subconciencia? Estos misterios están muy bien presentados en el libro de Olga Marta, así como la tensión entre la posibilidad de ver publicados sus ocho pequeños “motivos”, y la tentación de retirarlos ante la propia desconfianza de su autoría. Le parece haber oído esas frases entre la gente. ¿Hasta qué punto puede publicarlos con su nombre?
 

A estas incertidumbres se suma la preocupación de su recepción una vez que su amigo Urrutia decide incluirlos en su página, y el final feliz con la posterior aceptación tanto por la crítica, como por importantes compositores que los musicalizaron rápidamente; pero sobre todo, por el pueblo, que los hizo suyos.
 

Como ven es una linda historia que Olga Marta ha sabido escoger para “iniciar” a jóvenes lectores en la obra de nuestro Poeta Nacional. Estoy segura de que muchos de ellos se motivarán para saber más de Guillén, y todos disfrutarán de este temprano episodio de su vida.
 

 

Por otra parte, haber seleccionado la historieta como vehículo de comunicación con lectores adolescentes, que todavía añoran su cercana niñez, pero que ya presumen de adultez, es una excelente decisión. Aunque la literatura debiera bastarse a sí misma, es indudable que la imagen ayuda a llegar a ella, sobre todo en ciertas edades, y más en estos momentos en que, no solo el cine o la televisión, sino las nuevas tecnologías audiovisuales le están ganando terreno a la lectura.
 

En este sentido hay que agradecer a la Editorial Gente Nueva este esfuerzo por recuperar un medio que fue muy gustado por generaciones anteriores: lo que pudiéramos llamar la “historieta seria”, no ya los muñes o las aventuras, sino historias, novelas, biografías, dadas mediante ilustraciones. Iranidis Fundora ha jugado con esa tradición en sus dibujos y en el diseño, destacando mediante planos, cambios de color, o tamaño de los cuadros lo más importante o llamativo. No hay, según mi apreciación, intención de revolucionar el diseño de las historietas, sino de cumplimentar lo que el texto sugiere; lo que está logrado, sin duda.
 

Muchas gracias a Olga Marta, a Iranidis, a Gente Nueva por compartir con nosotros ese Polvo de oro, que es un polvo enamorado y un oro que reluce.

 

Palabras de presentación de Polvo de oro, de Olga Marta Pérez.
 

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La Habana, Cuba. 2009.
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