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Entre la amplia gama de premios
dedicados a los autores
nacionales, aquellos promovidos
por la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC),
suponen un espacio para el
reconocimiento y la
legitimación. Esta verdad fue
acentuada por la calidad de los
cuatro libros ganadores del
certamen en el 2008, presentados
este 20 de febrero en la XVIII
Feria Internacional del Libro de
Cuba.
Memorias para un rencuentro
de Larry Morales se alzó con el
premio Pablo de la Torriente
Brau de testimonio; mientras
Alberto Curbelo obtuvo el José
Antonio Ramos con la obra
teatral Huracán, Evelyn
Pérez el Luis Felipe Rodríguez
de cuento con Supuestas Vidas
y Manuel García Verdecia el
Julián del Casal con el poemario
Hombre de la honda y de la
piedra.
El poeta César López dedicó un
espacio para recordar la
importancia histórica de este
certamen en la difusión y
calidad de la literatura cubana,
uno de los primeros en
instituirse luego del triunfo de
la Revolución. En cuanto al
poeta holguinero Manuel García
Verdecia, López resaltó la alta
calidad de sus versos,
exponentes de una poética en
ascenso. Estos se vuelven fusión
del signo, “que penetra desde el
autor al lector haciéndole
pensar, al mismo tiempo que
disfrutar de la poesía”,
enfatizó el poeta santiaguero.
El tiempo, uno de los grandes
temas de la poesía universal,
compone la búsqueda de
Memorias para un rencuentro,
donde, en palabras de López, “la
honda se ha disparado para que
se quede en el edificio de la
poesía”, pues se trata de un
autor que cada día supera su
decir y lo controla sin
exageraciones ni miedos.
“La poesía de Verdecia estará
siempre distinguida por la
autenticidad”, añade la nota de
contraportada de Luis Lorente;
una afirmación que viaja en
consecuencia con las propias
consideraciones del autor quien
solo acotó su necesidad de ser
consecuente con su pensamiento y
su palabra.
Por otra parte, la figura de
Santiago Álvarez es rescatada
por su amigo Larry Morales,
quien logra, gracias a un estilo
original, reproducir el espíritu
de la obra de quien fuera uno de
los grandes documentalistas de
Latinoamérica. El escritor
Francisco López Sacha, señaló
que el espacio del libro cubre
una imagen cabal de quien fuera
uno de nuestros genios del cine
latinoamericano.
Huracán
constituye un texto dramático,
en el que está presente una
apreciación postmoderna del
teatro de relaciones. Curbelo
mezcla aquí todos los
componentes de la historia
cultural haciendo uso de la
parodia. A criterio de López
Sacha, la obra constituye un río
de observaciones e
intertextualdades continuas,
desde el que se establece un
juego con la etnicidad y la
identidad del ser caribeño. “Un
reto para el director que la
ponga”, confirmó el presentador,
pues se trata de un texto
“desarrapado”, que no obedece a
las líneas tradicionales del
teatro regido por el predominio
de la historia.
En cuanto al premio de cuento,
Sacha dijo sentirse
tremendamente sorprendido por un
libro en el que cada uno de los
relatos son fácilmente
antologables. Evelyn Pérez, uno
de las recientes integrantes de
una generación que poco a poco
renueva las tendencias de la
literatura cubana, ha dejado en
Supuestas vidas ejemplos
de cuentos multitemáticos y
monotemáticos a la vez, en los
que la hilación de la historia y
la diversidad psicológica de los
personajes denotan una madurez
de la autora al enfrentar la
literatura. López Sacha destacó
en ella el estilo maduro y pleno
de la escritura que sabe por qué
y para qué escribe, que no le
teme a las palabras porque todas
pueden ser narrativas y
poéticas. “Se trata de una
generación que está jugando con
una materia que no siempre es la
realidad”, concluyó el escritor
luego de llamarlos jocasamente
“los recontraiconoclastas”, como
énfasis en esta nueva manera de
decir con la que nuestros
narradores jóvenes van superando
las antiguas clasificaciones
literarias.
Los libros premiados por este
concurso, marcan sin dudas el
pulso de la literatura en la
Isla, a la vez que ratifican la
jerarquía de este premio
distinguido por la relevancia de
sus propuestas. |