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Cincuenta años se dicen
fácilmente; pero resumirlos en
pocas páginas, no es tarea
fácil. No lo digo yo, que
pertenezco ―por suerte, tal vez―
al “bando” de quienes piensan en
libros como productos
terminados: lo aseguran quienes
estuvieron durante meses sin
pensar en otra cosa que en la
enorme tarea de recoger la
Revolución Cubana en 17 libros.
La segunda sesión del Encuentro
de Editores, correspondiente a
la XVIII Feria del Libro, estuvo
dedicada a compartir las
experiencias de los
profesionales que trabajaron en
la colección 50 años de la
Revolución. Integrado por
panelistas de tres de las
Editoriales que tuvieron a su
cargo el proyecto ―Arte y
Literatura, José Martí y Nuevo
Milenio―, el debate propició el
intercambio no solo de
experiencias relacionadas con la
colección, sino además de las
principales preocupaciones que
hoy hacen del mundo editorial
cubano un espacio vivo:
inquietudes, críticas e
inconformidades; logros,
perspectivas e impulsos.
Como introducción al encuentro,
el diseñador Axel Rodríguez
compartió con los presentes
hasta los mínimos detalles
relacionados con el perfil de la
colección: tipografías, colores,
composición de las portadas y
selección de las ilustraciones o
fotografías.
Las portadas de los 17 volúmenes
que conforman la colección,
remiten a los lectores al
devenir del cartel cubano desde
1959 hasta la actualidad:
dibujos simples y contornos
precisos, colores de valor
simbólico, técnicas de
serigrafía o referentes
fotográficos reconocibles, al
estilo de Roberto Quintana,
Olivio Martínez, Ñico, Roberto
Martínez o Faustino Pérez. Los
títulos, son portadores de la
fuerte carga visual que les
otorga la tipografía
seleccionada, mientras que las
páginas interiores muestran
suavidad en las líneas, de modo
que los textos atraigan la
atención del público y mantengan
la vista fresca durante su
lectura.
Una vez concluida la
intervención del diseñador, el
camino quedaba abierto al
intercambio entre los editores:
Para Pilar Jiménez, de la
Editorial Nuevo Milenio, “los
avatares de una colección” no
son nada nuevo: fue ella quien
dio nombre a la colección Pinos
Nuevos, aquella que publicó unos
cien títulos de autores inéditos
en años en que la industria
editorial cubana conocía los
mayores síntomas de la
depresión.
“Pero esta Colección fue
diferente –explicó Pilar. A
manos de Nuevo Milenio llegó un
dossier ya elaborado, con
características distintivas a
pesar de la diversidad interna
entre los volúmenes. Solo
debíamos decidir qué textos
incluiríamos en dicha Colección”
La Editorial Nuevo Milenio,
conjunción entre los sellos
Ciencias Sociales y
Científico-Técnica, decidió
editar los títulos El juicio
del Moncada y Documentos
de la Revolución Cubana
(1959 y 1960), libros
“emblemáticos por su contenido y
vigencia para analizar nuestra
sociedad actual, sin perder de
vista las raíces”. En el plan de
la Editorial para este año,
queda pendiente la publicación
de Los logros de la ciencia
en Cuba. El texto, según
explicó Pilar Jiménez, “estaba
concebido para integrar la
colección; pero no pudo
terminarse a tiempo dada su
complejidad y el tiempo que se
requiere para investigar el tema
con rigor”.
Por su parte, la Editorial José
Martí fue responsable de dos
títulos de la colección:
Cincuenta canciones en años de
Revolución y Revolución
Cubana: hechos más que palabras.
Según la editora Cecilia Valdés,
este último se escribió como una
continuación a un texto
publicado en los años 80 ―Cuba,
más allá de los sueños. Para
que pudiera estar terminado al
momento de presentar la
colección, “el libro se fue
escribiendo dentro del propio
proceso de edición, casi
paralelamente. Muchas de las 98
tablas que contiene, debían
actualizarse constantemente, lo
que hizo del proceso uno de los
más complicados que he
presenciado”.
Acerca de la importancia de un
libro como Revolución
Cubana…, Cecilia aseguró que
es un material de consulta
obligada no solo para la
población en general, sino
especialmente para los editores.
“Lamentablemente, de la etapa
revolucionaria no existe
suficiente bibliografía
―explicó. Por eso, pretendimos
que este texto fuese ameno y
completo, concebido con una
visión dialéctico-materialista
que permita ver al hombre como
elemento transformador”.
Por último, el Premio Nacional
de Edición 2008, Víctor Malagón,
se refirió a su trabajo como
miembro del equipo de editores
de Arte y Literatura, quienes
tuvieron a su cargo el texto
Medio siglo de Revolución: 50
momentos históricos.
Malagón compartió con los
presentes detalles del proceso
de investigación y de selección
de los textos, muchos de los
cuales hubo que fragmentar
debido a su extensión. “Fue
extremadamente difícil, era una
responsabilidad enorme ―dijo.
Había que seleccionar fragmentos
que realmente retrataran por sí
solos el momento histórico.
También decidimos incluir
canciones o poemas relacionados
con la etapa; pero hasta eso fue
complicado: la mayoría de estos
textos no coincidían cuando los
comparábamos con otras
publicaciones. Tuvimos que
recurrir a los autores y hasta a
los herederos de autores
fallecidos.”
En la selección de los textos
que integran este volumen,
participaron también Iroel
Sánchez, presidente del
Instituto Cubano del Libro, y
los periodistas Randy Alonso,
Arleen Rodríguez Derivet y Rosa
Miriam Elizalde.
Como colofón de la jornada, los
panelistas respondieron las
inquietudes del público, en su
mayoría colegas. El debate se
extendió a un análisis de los
principales problemas que
afectan al mundo editorial
cubano: la desvalorización
social de la profesión, la no
circulación de los libros
publicados entre las distintas
editoriales y la necesidad de
que encuentros como este se
abran a análisis críticos sobre
estas cuestiones.
Mañana, cuando quede solo un día
de la XVIII Feria, será la
clausura del Encuentro de
Editores: Aurelio Alonso y
Roberto Zurbano, de Casa de las
Américas, compartirán con el
público las experiencias
editoriales de la institución en
sus 50 años. |