Cuando los padres se convierten
en cazadores del sueño para sus
hijos inquietos, a la hora de
irse a la cama, inventan
historias de mundos lejanos o de
animales del bosque. Los
personajes se construyen en el
propio diálogo con los curiosos,
y algunas veces cobran vida para
siempre en papeles como los que
la Casa Editora Abril ha
publicado este año para sus
lectores más jóvenes.
La literatura infantil y para
adolescentes en Cuba se ensancha
con tres títulos unidos por un
cierto espíritu aventurero, que
emergen como peculiares
continuadores de Swift y Defoe,
por un lado, y de Dora Alonso y
Cardoso, desde la matriz de la
Isla.
Batiéndose con pandillas de
ratones entre Turquía y Bagdad,
Ernesto Gómez Abascal,
diplomático y licenciado en
Ciencias Políticas, se convierte
en el felino que fue el héroe de
sus hijos y su nieto, en las
noches al contacto de la
almohada o a través de la
distancia del correo
electrónico. Aventuras de
Misifú-fu, el gato justiciero,
es la primera obra para niños de
este autor, quien entregara en
2003 el texto Misión en
Bagdad.
La experiencia de Abascal en el
mundo árabe, pone a los niños en
contacto con valiosos datos de
esa cultura, en peripecias
protagonizadas por este minino
de estirpe mambisa, que se
enfrenta entre otros rivales, a
los gatos de la CNN y el Banco
Mundial. Así el escritor deja
que su mente fantasiosa se cruce
con la realidad más actual, en
un verdadero juego fabulesco.
Es ese, otro de los vasos
comunicantes entre las
propuestas presentadas por Abril
en la sala Carpentier de La
Cabaña esta mañana. La búsqueda
y plasmación de los valores
éticos, encuentra también
expresión en Claudia Elena se
enamora, de la periodista e
investigadora Celima Bernal.
Esto se logra, a juicio del
Premio Nacional de Edición,
Esteban Llorach ―quien tuviera a
su cargo la recomendación del
libro― “a través de un pase de
revista a la síntesis del
pensamiento que tiene el
refranero universal”.
Claudia Elena…
es la historia de dos
adolescentes que intercambian
correspondencia entre Cuba y
China, cultivando un amor que
los lleva a en un viaje entre la
pasión por los animales de ella
y los más hermosos lugares e
historias asiáticas que él ha
podido conocer.
Adolescentes también, son los
cuatro protagonistas de Puzle,
novela de la periodista y
crítica Mercedes Santos Moray.
Evocando a un grupo de
escritores cubanos que en los
años XX se entregaron a crear
una novela por partes, a varias
manos, la autora construye la
compleja estructura de este
texto, donde cada personaje es
dueño de su trama y propiciador
de muchas otras subhistorias.
Por eso, la idea del juego de
armar que intitula el libro,
pletórico de referencias
reveladoras de una sapiencia
acumulada en largos años de
estudio y expuestas ya por la
autora en una treintena de
títulos.
Para Santos Moray, escribir es
el oficio de “divertirse y hacer
que los demás se diviertan” y
con ese propósito trató de
romper la monotonía de los
relatos lineales con retazos de
imaginación de adolescente,
donde hay espacio para la fuga
con un príncipe o un guerrero al
lomo de unicornios, para la
captura de bandidos y criminales
y para viajes cósmicos entre
números y redes de informática.
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