Año VII
La Habana

14-20 de FEBRERO
de 2009

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De Enero a África, textos dialogantes

Cecilia Crespo • La Habana

 

De “escribidor” inquieto  se autodefine; yo digo que Pedro de la Hoz es un periodista que hace literatura o más bien un escritor que hace periodismo. En esta edición de la Feria del Libro presenta dos libros de la Colección Cincuenta Años de la Revolución, aunque bien pudieron ser tres, porque es autor junto a Luis Báez de Espuma de plata,  reciente título sobre Evo Morales, presidente de Bolivia.

Los volúmenes Como el primer día y África en la Revolución Cubana “son encargos que me hubiera hecho a mí mismo aunque no me los hubieran pedido”,  expresó el autor.

Bajo un sugerente título el primero de los textos aglutina a cimeros intelectuales y artistas cubanos mediante entrevistas en las que desnudan significativos aspectos de sus trayectorias del mismo modo que narran como vivieron el primer día de la naciente Revolución.

El segundo es una suerte de monografía acerca de la impronta  africana en la vida cultural propiciada por el proceso revolucionario.

Sobre ambos textos,  La Jiribilla conversó con el autor.

“A todos los entrevistados les pregunté qué representó y cómo vivieron el primer día de la Revolución triunfante, lo que funciona como denominador común o hilo conductor de todas las entrevistas.  El título encierra un planteamiento también metafórico porque todas estas personas, como otros intelectuales que no fueron entrevistados en el libro, forman parte de la vanguardia intelectual y artística del país, y siguen entregados a una obra de vocación social y a un compromiso con el destino del país irrevocable, como si estuvieran viviendo también el primer día,” señaló de la Hoz.

¿Bajo qué criterio seleccionó a los entrevistados? 

No están todos los que son. Hubiera querido un repertorio mucho más amplio, pero el libro fue realizado en un tiempo récord porque los plazos editoriales, los desencuentros en las agendas y la propia dinámica de la vida me llevaron a que fueran estos 23 que pudieron haber sido 46 ó 50.  De lo que sí estoy seguro es que en la mayoría de los casos había una cercanía espiritual y muchos son personas con las que he compartido jornadas intelectuales de diversos tipos, trabajo común en diversas áreas y quizá eso sea lo que haya determinado que la selección sea de ese tipo. Ojalá hubieran sido muchos más.

Si tuviéramos que etiquetar al libro sería, como todo compendio de entrevistas, un texto periodístico. Como autor y periodista, la entrevista no es precisamente lo que más caracteriza su quehacer  sino los llamados géneros de opinión, ¿por qué entrevistar esta vez?

No me gusta la entrevista como bien dices, pero esta fue indispensable porque necesitaba recoger testimonios. Este libro en realidad no es mío sino de ellos, y así fue concebido desde un primer momento cuando me lo sugirieron Daniel García e Iroel Sánchez. Me redescubrí como entrevistador, pero soy simplemente un mediador que organizó y transmitió las voces de los otros.

Además de las personalidades que se le quedaron, ¿qué más considera que le faltó?

Creo que me hubiera gustado de acuerdo a mis preferencias periodísticas, ampliar mis opiniones y dar mis valoraciones, mi propio testimonio sobre estas personas. Las introducciones fueron muy breves.

¿Cuáles entrevistas recuerda con especial significación?

De todas aprendí y espero que los lectores aprendan también, cada entrevistado me dio una lección de ética, de lucidez y de compromiso. Las conversaciones transcritas con Martha Rojas, Miguel Barnet, Luis Báez y Nancy Morejón fueron las más fáciles porque es como si los conociera de toda la vida y la más sorprendente fue la de Leo Brouwer quien me mandó sus respuestas en un facsímil que conservo, aunque su entrevista la completé con respuestas de entrevistas anteriores. La más difícil fue la de Humberto Solás porque nunca formalmente nos sentamos a hacer la que yo quería, solo tuvimos dos encuentros, uno en la acera de la productora ICAIC y otra en la antesala de la presidencia del organismo, fue un poco evasivo aunque dio algunas respuestas que necesitaba.

En cuanto a África en la Revolución

Posee un título demasiado pretencioso que no refleja  su verdadero contenido. El libro debería titularse más o menos como El reflejo de la herencia y la actualidad africanas en la vida cultural propiciada por la Revolución Cubana. Es una investigación más bien referencial porque sin ser un diccionario trata al menos de dar entrada a centenares de acciones que han tenido las instituciones culturales cubanas y el movimiento artístico e intelectual de nuestro país para preservar, conservar y promover la herencia de las culturas africanas. También  trata de validar cómo estas propias instituciones se han interesado por la pluralidad de las culturas africanas. La primera edición fue  hace unos años en el contexto de uno de los Congresos de Cultura y Desarrollo efectuados en la Isla, lo que he hecho no es más que actualizarlo  con lo acontecido en los últimos tres años. El libro al mismo tiempo me plantea un gran reto, el de retomar algunas de sus líneas para un ulterior trabajo ensayístico.

¿De qué forma cree que esté África presente en la Cuba contemporánea?

Más presente de lo que la gente se imagina, porque muchas veces producto de una visión tópica pensamos que África es solo una imagen folclórica, sin embargo, Cuba no existiera sin este continente. Cuando lo digo me refiero a que nuestro país estaría no solo incompleto, sino que no sería posible. Es decir, somos un país realmente afrolatinoamericano, como dijo Fidel.  Pudiera darte como ejemplos, la oralidad, la gestualidad, hasta la supuestamente llamada alta cultura y las bellas artes. En Cuba se reflejan muchas culturas africanas porque es un continente muy plural. Otro ejemplo de abaratamiento de la imagen africana surge cuando hablamos de la música, a la que solo le atribuimos el ritmo cuando la herencia africana late también en la melodía e incluso, parte de nuestra herencia europea que es la española tiene también de África. Por tanto, el libro trata de dar una imagen múltiple de esa herencia, pero es solamente un punto de partida  que pretende ilustrar cómo ese continente se ha potenciado, preservado y mantenido en nuestra cultura  a lo largo de este tiempo, es un simple espejo en el cual mirarnos y seguir reproduciendo y enriqueciendo esta herencia.

¿Cuáles son las aristas fundamentales de las que se sustenta la investigación?

Conservación patrimonial en los museos, música, literatura, artes escénicas  y cine. Abre con un capítulo donde se explica por qué la Revolución Cubana se tomó en serio por primera vez en nuestra historia la recuperación de ese legado africano y termina con una valoración de cómo esa herencia cultural es tomada en cuenta. Es necesaria para los proyectos de justicia social que trata y que debe completar el proyecto socialista cubano por lo que aparecen reflejadas en el libro las ideas de Fidel tanto en el 59, como en los años  posteriores  sobre los vínculos entre racialidad y justicia social en nuestro contexto.

Entonces, ¿se considera un  periodista que hace literatura o un escritor que hace periodismo?

Como sabes soy un “escribidor inquieto”. Es un lugar común decir que nada de lo que es humano me es ajeno, pero en estos momentos para mí eso significa mucho más que un lugar común, nada de lo que realmente le interesa al hombre para mejorarse a sí mismo puede resultarle ajeno a un escritor de este tiempo que piensa justamente que hay que acabar de dinamitar las barreras entre periodismo y literatura.

¿Al igual que Gabriel García Márquez es de los que piensa que el periodismo es literatura?

Hay periodismo que es literatura, no creo en el periodismo literario, creo que el periodismo cuando es digno se puede considerar como literatura, cuando no, no es ni periodismo ni es literatura.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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