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De “escribidor” inquieto se
autodefine; yo digo que Pedro de
la Hoz es un periodista que hace
literatura o más bien un
escritor que hace periodismo. En
esta edición de la Feria del
Libro presenta dos libros de la
Colección Cincuenta Años de la
Revolución, aunque bien pudieron
ser tres, porque es autor junto
a Luis Báez de Espuma de
plata, reciente título
sobre Evo Morales, presidente de
Bolivia.
Los volúmenes Como el
primer día y África en la
Revolución Cubana “son
encargos que me hubiera hecho a
mí mismo aunque no me los
hubieran pedido”, expresó el
autor.
Bajo un sugerente título el
primero de los textos aglutina a
cimeros intelectuales y artistas
cubanos mediante entrevistas en
las que desnudan significativos
aspectos de sus trayectorias del
mismo modo que narran como
vivieron el primer día de la
naciente Revolución.
El segundo es una suerte de
monografía acerca de la
impronta africana en la vida
cultural propiciada por el
proceso revolucionario.
Sobre ambos textos,
La Jiribilla
conversó con el autor.
“A todos los entrevistados les
pregunté qué representó y cómo
vivieron el primer día de la
Revolución triunfante, lo que
funciona como denominador común
o hilo conductor de todas las
entrevistas. El título encierra
un planteamiento también
metafórico porque todas estas
personas, como otros
intelectuales que no fueron
entrevistados en el libro,
forman parte de la vanguardia
intelectual y artística del
país, y siguen entregados a una
obra de vocación social y a un
compromiso con el destino del
país irrevocable, como si
estuvieran viviendo también el
primer día,” señaló de la Hoz.
¿Bajo qué criterio seleccionó a
los entrevistados?
No están todos los que son.
Hubiera querido un repertorio
mucho más amplio, pero el libro
fue realizado en un tiempo
récord porque los plazos
editoriales, los desencuentros
en las agendas y la propia
dinámica de la vida me llevaron
a que fueran estos 23 que
pudieron haber sido 46 ó 50. De
lo que sí estoy seguro es que en
la mayoría de los casos había
una cercanía espiritual y muchos
son personas con las que he
compartido jornadas
intelectuales de diversos tipos,
trabajo común en diversas áreas
y quizá eso sea lo que haya
determinado que la selección sea
de ese tipo. Ojalá hubieran sido
muchos más.
Si tuviéramos que etiquetar al
libro sería, como todo compendio
de entrevistas, un texto
periodístico. Como autor y
periodista, la entrevista no es
precisamente lo que más
caracteriza su quehacer sino
los llamados géneros de opinión,
¿por qué entrevistar esta vez?
No me gusta la entrevista como
bien dices, pero esta fue
indispensable porque necesitaba
recoger testimonios. Este libro
en realidad no es mío sino de
ellos, y así fue concebido desde
un primer momento cuando me lo
sugirieron Daniel García e Iroel
Sánchez. Me redescubrí como
entrevistador, pero soy
simplemente un mediador que
organizó y transmitió las voces
de los otros.
Además de las personalidades que
se le quedaron, ¿qué más
considera que le faltó?
Creo que me hubiera gustado de
acuerdo a mis preferencias
periodísticas, ampliar mis
opiniones y dar mis
valoraciones, mi propio
testimonio sobre estas personas.
Las introducciones fueron muy
breves.
¿Cuáles entrevistas recuerda con
especial significación?
De todas aprendí y espero que
los lectores aprendan también,
cada entrevistado me dio una
lección de ética, de lucidez y
de compromiso. Las
conversaciones transcritas con
Martha Rojas, Miguel Barnet,
Luis Báez y Nancy Morejón fueron
las más fáciles porque es como
si los conociera de toda la vida
y la más sorprendente fue la de
Leo Brouwer quien me mandó sus
respuestas en un facsímil que
conservo, aunque su entrevista
la completé con respuestas de
entrevistas anteriores. La más
difícil fue la de Humberto Solás
porque nunca formalmente nos
sentamos a hacer la que yo
quería, solo tuvimos dos
encuentros, uno en la acera de
la productora ICAIC y otra en la
antesala de la presidencia del
organismo, fue un poco evasivo
aunque dio algunas respuestas
que necesitaba.
En cuanto a África en la
Revolución…
Posee un título demasiado
pretencioso que no refleja su
verdadero contenido. El libro
debería titularse más o menos
como El reflejo de la
herencia y la actualidad
africanas en la vida cultural
propiciada por la Revolución
Cubana. Es una investigación más
bien referencial porque sin ser
un diccionario trata al menos de
dar entrada a centenares de
acciones que han tenido las
instituciones culturales cubanas
y el movimiento artístico e
intelectual de nuestro país para
preservar, conservar y promover
la herencia de las culturas
africanas. También trata de
validar cómo estas propias
instituciones se han interesado
por la pluralidad de las
culturas africanas. La primera
edición fue hace unos años en
el contexto de uno de los
Congresos de Cultura y
Desarrollo efectuados en la
Isla, lo que he hecho no es más
que actualizarlo con lo
acontecido en los últimos tres
años. El libro al mismo tiempo
me plantea un gran reto, el de
retomar algunas de sus líneas
para un ulterior trabajo
ensayístico.
¿De qué forma cree que esté
África presente en la Cuba
contemporánea?
Más presente de lo que la gente
se imagina, porque muchas veces
producto de una visión tópica
pensamos que África es solo una
imagen folclórica, sin embargo,
Cuba no existiera sin este
continente. Cuando lo digo me
refiero a que nuestro país
estaría no solo incompleto, sino
que no sería posible. Es decir,
somos un país realmente
afrolatinoamericano, como dijo
Fidel. Pudiera darte como
ejemplos, la oralidad, la
gestualidad, hasta la
supuestamente llamada alta
cultura y las bellas artes. En
Cuba se reflejan muchas culturas
africanas porque es un
continente muy plural. Otro
ejemplo de abaratamiento de la
imagen africana surge cuando
hablamos de la música, a la que
solo le atribuimos el ritmo
cuando la herencia africana late
también en la melodía e incluso,
parte de nuestra herencia
europea que es la española tiene
también de África. Por tanto, el
libro trata de dar una imagen
múltiple de esa herencia, pero
es solamente un punto de
partida que pretende ilustrar
cómo ese continente se ha
potenciado, preservado y
mantenido en nuestra cultura a
lo largo de este tiempo, es un
simple espejo en el cual
mirarnos y seguir reproduciendo
y enriqueciendo esta herencia.
¿Cuáles son las aristas
fundamentales de las que se
sustenta la investigación?
Conservación patrimonial en los
museos, música, literatura,
artes escénicas y cine. Abre
con un capítulo donde se explica
por qué la Revolución Cubana se
tomó en serio por primera vez en
nuestra historia la recuperación
de ese legado africano y termina
con una valoración de cómo esa
herencia cultural es tomada en
cuenta. Es necesaria para los
proyectos de justicia social que
trata y que debe completar el
proyecto socialista cubano por
lo que aparecen reflejadas en el
libro las ideas de Fidel tanto
en el 59, como en los años
posteriores sobre los vínculos
entre racialidad y justicia
social en nuestro contexto.
Entonces, ¿se considera un
periodista que hace literatura o
un escritor que hace periodismo?
Como sabes soy un “escribidor
inquieto”. Es un lugar común
decir que nada de lo que es
humano me es ajeno, pero en
estos momentos para mí eso
significa mucho más que un lugar
común, nada de lo que realmente
le interesa al hombre para
mejorarse a sí mismo puede
resultarle ajeno a un escritor
de este tiempo que piensa
justamente que hay que acabar de
dinamitar las barreras entre
periodismo y literatura.
¿Al igual que Gabriel García
Márquez es de los que piensa que
el periodismo es literatura?
Hay periodismo que es
literatura, no creo en el
periodismo literario, creo que
el periodismo cuando es digno se
puede considerar como
literatura, cuando no, no es ni
periodismo ni es literatura.
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